SEBASTIÁN CABRERA
El senador Baráibar viaja esta semana a Cancún. Astori y dos parlamentarios llegan hoy de Corea. Penadés, de Bolivia. Hay 56 legisladores uruguayos que participan en parlamentos internacionales. ¿Para qué sirve la diplomacia parlamentaria?
De 39 viajes al exterior realizados por senadores y funcionarios de marzo a octubre de 2010 a cargo del Poder Legislativo uruguayo, 24 responden a reuniones de los diversos parlamentos que integran los legisladores. En total se gastó US$ 114.648 en ese período.
Hay 29 legisladores que son parte del Parlamento Latinoamericano (Parlatino), con sede en Panamá, que el próximo jueves realizará su segunda reunión anual. Las comisiones del Parlatino se reúnen en diversos países latinoamericanos. Otros 17 integran el Parlamento del Mercosur (Parlasur), cuya sede está en Montevideo, pero con una agenda que incluye eventos en otros países de la región.
Y hay diez senadores y diputados -incluyendo al vicepresidente Danilo Astori- que integran la Unión Interparlamentaria Mundial, que realiza dos asambleas al año. La primera es en Ginebra, Suiza, y la segunda es rotativa. Uruguay se postuló para realizar una asamblea en el año 2002 y luego desistió por la crisis económica.
También está prevista la creación de un nuevo parlamento internacional: el Parlamento de la Unasur, según lo establece el artículo 17 del tratado de Unasur que el Senado ratificará el próximo martes. Ese parlamento sesionaría en Cochabamba, Bolivia. Pero no todos están de acuerdo: "Es una invitación al derroche y no se justifica", dijo a El País el diputado herrerista Jaime Trobo.
Cuando los legisladores viajan al exterior a participar en estos tres organismos, el viaje está a cargo del Parlamento uruguayo. El único requisito es realizar una rendición de cuenta de los gastos al regreso, así como un informe sobre la reunión (ver aparte). La presidenta de la Cámara de Diputados, Ivonne Passada, explicó a El País que hay otros viajes donde los legisladores "corren con sus propios gastos" o son invitados por organismos internacionales a título personal.
En abril pasado hubo una polémica pública tras el gasto de US$ 100.000 por el viaje de seis legisladores y tres funcionarios a Bangkok (Tailandia), para una asamblea de la Unión Interparlamentaria.
¿PARA QUÉ? A pocos días de viajar a una cumbre sobre cambio climático en Cancún, México, el senador frenteamplista Carlos Baráibar alertó: "Hay que desterrar esa cosa vulgar y rastrera de que los parlamentarios viajan porque les gusta hacer turismo parlamentario. Es una visión miope sobre las relaciones internacionales, una idea muy nociva porque los resultados a nivel internacional no se miden por una reunión. Es como si no viajaran los presidentes, como si no viajaran los ministros o los militares".
No hay un legislador uruguayo que tenga la experiencia internacional de Baráibar. "Son opciones que hice, le he prestado atención a un tema importante. Pero, en algunos viajes que he hecho, el Parlamento sólo me pagó 60 dólares por el seguro de salud", se defendió Baráibar.
Su carrera internacional empezó hace más de cuarenta años, cuando fue secretario general de la Juventud Demócrata Cristiana de América Latina y miembro de la Unión Internacional Demócrata Cristiana. Es vicepresidente del Parlatino desde hace cinco años y preside un organismo que nuclea a los presidentes de las comisiones de presupuesto de América Latina, financiado por el BID.
Y está en Eurolat, una reunión de parlamentarios latinoamericanos y europeos, que sesiona dos veces al año.
Pero en este tema no hay diferencias entre los legisladores de diferentes partidos. Trobo, miembro de la comisión de Derechos Humanos del Parlatino, dijo a El País que "la tendencia a disminuir la importancia de estas acciones se debe a que hay pocos mecanismos de evaluación de resultados y en cierta medida a una visión folclórica de que cuando viaja un parlamentario es para hacer turismo y cuando viaja cualquier otro burócrata no es así".
Trobo indicó que "la multiplicidad de contactos políticos es un activo imprescindible en las relaciones exteriores". Y dijo que le ha tocado participar en viajes donde su participación sirvió "de puente" para que Uruguay "avance" en relaciones con otros Estados. "En México ayudamos a la rápida aprobación parlamentaria del acuerdo de libre comercio. Con España mediamos en un momento de tensión en el trato a nuestros compatriotas", afirmó.
El senador herrerista Gustavo Penadés -miembro del Parlasur- volvió el jueves de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, donde participó en la cumbre de ministros de Defensa de las Américas, como presidente de la comisión de Defensa del Parlasur.
Desde allí, Penadés dijo a El País que la utilidad de estos viajes "no es sólo encontrarse con legisladores, sino también con ministros". Esta semana Penadés escuchó el discurso del secretario de Defensa de Estados Unidos y del ministro de Defensa de Canadá.
En tanto, el diputado frenteamplista Jorge Pozzi, miembro de la comisión de Energía y Minas del Parlatino, señaló que su experiencia parlamentaria internacional le ha servido para acceder a "una gran cantidad de información": Pozzi conoce casi todas las plantas nucleares de América del Sur, desde México a Argentina, gracias a su cargo en el Parlatino. "Y generamos vínculos de amistad con legisladores de otros países que son fundamentales", dijo Pozzi.
Además de viajar, los legisladores reciben a colegas de otros países. Uruguay tiene casi 30 grupos de amistad con parlamentarios de otras naciones y hay un estatuto común a ambas cámaras. De hecho, en las últimas semanas se recibieron delegaciones de legisladores ingleses, alemanes y franceses.
A la vuelta, copian y pegan informes
Al regreso de cada misión al exterior, los legisladores están obligados por reglamento a informar "qué hicieron en cada viaje y qué logros se obtuvieron", explicó a El País la presidenta de la Cámara de Diputados, Ivonne Passada. Pero una mirada a los informes de los diputados en septiembre y octubre permite comprobar que la mayoría de los legisladores presentan los documentos que les proporcionan en el evento y no una elaboración personal. Por ejemplo, los diputados Julio Bango, Juan Carlos Souza y Gustavo Espinoza estuvieron en la comisión de Medio Ambiente del Parlatino en Ecuador y a la vuelta cada uno presentó un informe de cien páginas, con las resoluciones y exposiciones de la reunión.