Las grandes religiones se unen contra la violencia

El papa Benedicto XVI llamó en Sydney a los representantes de las distintas religiones a predicar contra la violencia. En el marco de un encuentro que mantuvo con 40 representantes de las comunidades musulmana, judía, hindú y budista de Australia, el jefe de la Iglesia católica destacó la importancia de lograr una voz unificada. "En un mundo amenazado por formas de violencia inquietantes e insensatas, la voz unificada de los representantes de las religiones presiona a las naciones y las comunidades a solucionar los conflictos pacíficamente y con total respeto por la dignidad humana", dijo Benedicto XVI. "He venido a Australia como mensajero de la paz", agregó el pontífice.

El papa Benedicto XVI instó ayer a dirigentes religiosos de todos los credos a unirse contra quienes explotan la fe para dividir a comunidades, en una aparente referencia al terrorismo en nombre de la religión.

"En un mundo amenazado por formas siniestras e indiscriminadas de violencia, la voz unida de los religiosos llama a países y comunidades a resolver los conflictos con medios pacíficos y respeto pleno a la dignidad humana", manifestó el jerarca católico a clérigos de diferentes religiones congregados en Syd-ney. "Las relaciones humanas no pueden ser definidas en términos de poder, dominación e intereses egoístas", añadió.

El pontífice se reunió unos 40 minutos con representantes de los credos musulmán, judío, hindú y budista durante el festival mundial de la juventud organizado por la Iglesia Católica, el cual ha concentrado en la capital australiana a millares de peregrinos.

Sin mencionar al terrorismo de manera explícita, Benedicto XVI dijo que crear la armonía entre la religión y la vida pública era "lo más importante en momentos en que algunas personas han llegado a considerar a la religión como una causa de división más que como una fuerza para la unidad". También enfatizó que la religión es un "derecho fundamental" de todas las personas que no puede estar limitado por la geografía, en una aparente alusión a las gestiones similares a las realizadas por China para controlar algunas formas de religión.

Por su parte, el líder religioso musulmán, Mohamed Abdul Salim, presente en la reunión, dijo que a ese "fundamentalismo religioso" que propugnan algunas interpretaciones de las religiones debe oponerse "el fundamentalismo del amor".

Reunido más tarde con un grupo de jóvenes discapacitados, el papa explicó que "cualquiera que sea el nombre y la forma que queramos darles, los `dioses` falsos se asocian con tres tipos de cosas: las posesiones materiales, el amor egoísta y el poder". Las tres por sí mismas pueden ser buenas, pero se convierten en dioses falsos cuando, según les dijo, las posesiones no se comparten "con los hambrientos y los pobres", cuando el amor aboga "por una aproximación permisiva del sexo", y cuando el poder se adquiere en "el interés propio y para dominar a los demás".

Benedicto XVI también estuvo con representantes de las distintas ramas del cristianismo, entre ellas los anglicanos, los metodistas, los luteranos y los ortodoxos indios. A todos ellos les dijo que el ecumenismo atraviesa "un momento crítico" y que debían estar "en guardia contra la tentación de ver la doctrina como una cuestión de división" entre ellos, aunque no concretó en qué puntos se debe ser flexible ni qué rama cristiana debe ceder.

El pontífice tuvo después una comida con doce jóvenes de todo el mundo, entre ellos, el californiano Armando Cervantes, que le regaló unas orejas de Mickey Mouse, y el español, Fidel Mateos Rodríguez, que le ofreció un rosario de plata de Salamanca de filigrana charra.

El joven español, que pertenece a la diócesis de Salamanca, explicó que el Papa se había interesado por todos ellos y había estado "muy cercano, muy normal, comiendo como cualquier otro". (En base a agencias)

Progreso y "veneno"

Más de 100 mil peregrinos de todo el mundo se han reunido en Australia en el Día Mundial de la Juventud.

En sus discursos, el Papa condenó las "agresiones a la naturaleza", el "insaciable consumismo", y recordó a los jóvenes que deben evitar el abuso de drogas y alcohol, el aborto, y no dejarse llevar por el relativismo moral y la secularización.

Pese al "progreso de la ciencia médica y de la tecnología", y el aumento general de la creatividad y las oportunidades, Benedicto XVI explicó que persisten en la sociedad "heridas que revelan que algo no anda bien en este mundo". Se trata de un "veneno que amenaza con corromper las cosas buenas", y que se manifiesta en diversos ejemplos: "El abuso de drogas, la exaltación de la violencia, la degradación y la explotación sexual", que son presentadas "a menudo en televisión e Internet como un divertimento".

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