LA ENTREVISTA DEL DOMINGO 

"Hay que zurcir en el centro y no seguir dividiendo"

Entrevista a Luis Lacalle Pou.

Luis Lacalle Pou. Foto: Fernando Ponzetto
Luis Lacalle Pou. Foto: Fernando Ponzetto

El senador Luis Lacalle Pou fustiga la obligatoriedad de la inclusión financiera. En caso de llegar a la Presidencia, dejaría sin efecto la venta de marihuana en farmacias y apostaría a conformar un gobierno multicolor con participación de otros partidos hoy opositores en el Ejecutivo a través de sus líderes. Dice que no quiere una reforma laboral como reacción a la que implementó Brasil, aunque cree que se deben revisar ciertos aspectos de la negociación tripartita.

—¿Por qué pone tanto énfasis en cuestionar la ley de inclusión financiera tal como está redactada?

Nosotros no llegamos a este apoyo de un día para el otro. En abril de 2014 todo el Partido Nacional vota en contra de la ley de inclusión financiera. Es una oposición a la obligación, no a la inclusión, que nadie discute. El 23 de marzo de este año presenté un proyecto de ley que trata de derogar la obligación financiera. En la mayoría de los artículos donde dice "deberá" lo cambiamos por "podrá". Yo he visto que en estos tiempos se relativiza mucho el concepto de libertad. Todos los argumentos que he escuchado por parte de los gobernantes son un tema de eficiencia, de hacia dónde va el mundo, pero nadie considera la opción libre del ciudadano. Para mí, ahí está el centro de este asunto. Lo mejor, lo más prolijo, lo más eficiente, desde el punto de vista del gobierno es modificarlo aquí en el Parlamento, no llegar a la instancia plebiscitaria. Pero nosotros no redactamos ninguno de los dos plebiscitos. Tomamos la opción de apoyarlos porque sirven como mecanismo de presión para que el gobierno se dé cuenta que es una ley que retacea la libertad de las personas. Llegado el momento, la opción que tenemos es o un plebiscito de este tipo o compeler a la gente a la obligación financiera.

—Hay constitucionalistas que dicen que con la reforma podrían caer contratos obligatorios como el de automóviles o el de accidentes de trabajo.

La opinión de los constitucionalistas no las he analizado, pero no me consta que sea así. La libertad puede ser de alguna forma recortada por razones de interés general. Si hay razones de interés general, veremos de cuáles se trata. El seguro obligatorio es claramente una razón de interés general .

—¿Pero no es peligroso incluir asuntos en la Constitución que pareciera que no fueran materia constitucional?

Peligroso no es. Nuestra Constitución es de las que se conoce como superabundantes. Tenés un extremo que es la Constitución estadounidense, que tiene 26 artículos y un lote de enmiendas, y tenés constituciones como la nuestra que tiene 332, más las disposiciones transitorias. Para mí debería ser mucho más acotada, pero estamos hablando en el ámbito de la teoría. Uruguay ha optado desde el año 1989 a la fecha por incluir algunos preceptos constitucionales que quizás a priori no serían materia constitucional. Simplemente el recurso último que tiene el ciudadano para defenderse es la Constitución, que es el contrato social más importante. Si ve que de alguna manera su libertad está afectada, tiene todas las razones. No es una instancia que hemos generado nosotros,

—El gobierno ve en esto una jugada polí-tica menor de una parte del Partido Nacional.

¿Por qué seguir descalificando? ¿No será mejor discutir argumentos? Yo no digo, y podría decirlo, que (Danilo) Astori y el Ministerio de Economía le están haciendo favores a los bancos porque les están generando más plata a los bancos. Los que hablaban de estatización de la banca, ahora le dan plata a la banca privada. Lo podría decir, pero no lo pienso. Me parece que hay que manejar argumentos. Si la ley de inclusión financiera es tan buena: ¿por qué hacerla obligatoria? ¿cuál es la necesidad? Que alguien me explique cuál es la necesidad de hacerla obligatoria. No he encontrado un argumento a favor de eso. Cuando les hablás en contra de la ley de inclusión financiera, te hablan de las bondades de la inclusión financiera, que yo no discuto. Pero filosóficamente el tema de la libertad es jerárquicamente superior en la vida de las personas a la inclusión financiera.

—Brasil introdujo una profunda reforma laboral. ¿Uruguay debe hacer lo mismo?

Soy partidario de no reaccionar por estímulos exógenos. (Brasil) Está en todo su derecho. Que eventualmente algunas prácticas laborales, en algunos países, en algunos extremos puedan generar algún tipo de "dumping" o puedan generar algún tipo de vulneración de los derechos laborales, y por ende de los derechos humanos, eso es otra cosa. Yo no sería partidario de que Uruguay reaccione ante una reforma laboral de Brasil y por ende disparar la nuestra. Sí creo que naturalmente la jornada laboral va a cambiar, por varias razones que son totalmente ajenas a Uruguay. Para empezar porque el conocimiento se duplica cada cinco años y porque dentro de treinta años más del 50% de los trabajos se van a automatizar. Por tanto, en el futuro muy cercano, el trabajador nunca va a poder dejar de formarse, por lo cual la discusión ya no es si ocho horas o seis horas. La discusión va a ser cuánto de mi jornada laboral va a ser para prepararme, para actualizarme.

—¿Mantendría los Consejos de Salarios?

Nosotros dijimos que los vamos a mantener y que tenemos algunos matices. Nosotros hablábamos de algunos "descuelgues" de las empresas, por dimensión del emprendimiento, por la situación del emprendimiento y por la zona geográfica en la que esté.

—Las gremiales empresariales quieren tratativas bipartitas y que el Estado participe solo en la fijación de salarios mínimos.

Entiendo cual es su visión. Yo creo que deberíamos ir mucho más a que el Estado no sea juez y parte. Que esté bajo el concepto de "in dubio pro operario" (N de R: expresión que se puede traducir como "ante la duda, a favor del trabajador"), pero que no tome de antemano una posición. Si ese es el principio rector, el resto de las cosas son conversables.

—Los empresarios temen la competencia de las empresas de Brasil y Paraguay.

Es una preocupación que tiene sustento, pero que no es aislada. No creo que solo ese elemento sea determinante. El costo de los combustibles, el costo de la electricidad, la burocracia, la incapacidad de acceder a nuevos mercados con acuerdos que de alguna manera derriben aranceles, me parece que esos son elementos que hacen mucho a la pérdida de competitividad con otros países.

—¿Imagina un gobierno con nacionalistas, colorados, Partido Independiente y el Partido de la Gente?

Si ese fuera el esquema, que es una de las posibilidades, hay que ver mucho las composiciones electorales. Primero yo creo que la oposición ha actuado bastante en conjunto en temas medulares. Y los partidos que no son el Frente Amplio, cuando uno mira sus agendas de gobierno, en los temas importantes como educación, seguridad, salud, tienen enormes similitudes. Segundo, habría la necesidad de conformar un gobierno. Entonces, habría que conformar mayorías en el Parlamento que naturalmente tienen un correlato en el Poder Ejecutivo. Si uno pudiera elegir, me gustaría un Poder Ejecutivo con los líderes. Siempre y cuando tengan idoneidad en determinadas funciones. La nueva administración, y en particular si se cambia el signo después de quince años de gobierno de un partido, se maneja con un presupuesto que no es propio durante un año. Como las expectativas y necesidades van a ser varias y urgentes, esa mayoría parlamentaria que se conformará y que deberá tener un correlato en el Poder Ejecutivo, tiene que ser capaz de tener un instrumento legal importante en muchos ítems, que obviamente no sean materia presupuestal, que estén presentados bajo el rótulo de ley de urgente consideración. Una especie de reloj suizo que tenga muchas perillas y tuercas que básicamente reorganice gran parte del Estado.

—Parece que ve fácil conformar esa coalición.

Fácil no creo que sea. El sentido común va a ser lo que nos guíe. Y después va a haber una enorme necesidad de acuerdos y de cohesión social. Una enorme necesidad de zurcir en el centro y de no seguir dividiendo.

—El gobierno parece tenerlo en la mira y el presidente contesta sus críticas.

Quizás el presidente no encontró el mejor ejemplo porque dijo que no pasaríamos las pruebas PISA en comprensión lectora. El presidente se hace una zancadilla a sí mismo e ingresa en la gran renuncia de este gobierno que es la renuncia a la reforma educativa. Este gobierno renunció cuando eligió sus autoridades para cambiar el ADN de la educación y a los pocos meses estaban los dos más importantes afuera.

Explicación de Vázquez "es una vergüenza".

Lacalle Pou fustigó duramente al presidente Vázquez por su explicación respecto a por qué Uruguay acompañó la suspensión de Venezuela del Mercosur. "Lo que no puedo aceptar de ninguna manera son las razones que esgrime el presidente de la República. Me parece una vergüenza que diga que votó con el Mercosur por miedo a represalias comerciales de los socios. Primero, es muy temeraria esa explicación. Segundo, la tendría que explicar.

Tercero, un presidente que dice respetar o defender los derechos humanos en lo interno y en lo externo, que ante las cosas que están pasando en Venezuela diga que por posibles represalias comerciales... no tiene ninguna diferencia con el presidente (José) Mujica que dijo que aceptó a los presos de Guantánamo a cambio de naranjas. Es que en realidad no quiere esgrimir la explicación real. Están muy comprometidos con el régimen de (Nicolás) Maduro como estaban con el régimen de (Hugo) Chávez", sostuvo.

En un eventual gobierno suyo, Lacalle Pou revisaría la venta de la marihuana en farmacias "seguramente para eliminarla". "Sí compartimos el tema del autocultivo y no tengo problemas con los clubes cannábicos. Sí tengo problema con el tema del registro. Me parece un disparate inmiscuirse en la privacidad de la gente. Yo creo que era un tema que había que abordar con cabeza bien abierta y se abordó con cabeza estrecha y estatista", opinó.

Respecto a la caída en los delitos, dijo: "Las cifras no me cierran, aunque no tengo elementos probatorios para afirmar que no son ciertos". Y agregó: "Creo que en nuestro país cada vez se denuncia menos". Descarta replantear la baja en la edad de imputabilidad penal.

ESTÍMULOS PARA LA NATALIDAD Y PASIVOS TRABAJANDO OTRA VEZ.

Considera que se puede evitar subir la edad de jubilación.

—Dada la preocupante evolución de la relación activo-pasivo, ¿hay que reformar la seguridad social?

Si no se toman medidas paulatinas, se llega a la situación que atravesaron países europeos que le costaron mucha popularidad e incertidumbre a los gobiernos y a los pueblos, que fue la medida de elevar la edad para jubilarse. Hay que estimular la paternidad.

—Los demógrafos dicen que eso no da resultado.

Yo no me amputaría la posibilidad de aplicarlas si no significan presupuesto, si no significan distraerse de otras cosas. Segundo, hay que tratar de que se ponga en práctica como en otros países que los pasivos puedan seguir trabajando. Como la expectativa de vida en el mundo está creciendo y es una expectativa de vida con condiciones más saludables, la gente a los 65 años se siente útil para hacer determinadas cosas. Hubo impericia en el gobierno por no haber previsto que el aumento de la cantidad de jubilaciones de estos tiempos iba a desequilibrar más el sistema.

—¿Habrá que revisar la edad de retiro?

Yo creo que, a priori, es evitable. Si le buscamos algunos estímulos a la tasa de natalidad, si generamos más gente trabajando y aportando, si generamos la posibilidad de que algunos jubilados trabajen de nuevo y aporten, quizás a largo plazo se pueda conseguir un equilibrio.

—Usted quiere eliminar el IASS. ¿Cómo cubre ese bache?

En nuestra agenda de gobierno generamos ahorros por casi US$ 400 millones. ¿Cuántos IASS se llevó Pluna? ¿cuántos IASS es la planta regasificadora? No es una renuncia porque a uno le sobre plata. Es una renuncia porque entendemos que el IASS tiene visos de inconstitucionalidad.

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