Las nubes amenazadores finalmente respetaron la devoción de los fieles. Llevados por la fe, y la necesidad de agradecer o pedir favores, la Gruta de Lourdes recibió ayer como todos los 11 de febrero, a sus devotos provenientes de todo el país. Estos arribaron en un número "entre 40 y 50 mil" durante toda la jornada, según estimo Gaetano Testa, párroco del Santuario. Incluso el sol mostró su presencia en el momento de mayor afluencia, a las cinco de la tarde, cuando el Azobispo de Montevideo Nicolás Cotugno presidió la misa.
Durante la Homilía, Cotugno trasmitió a los fieles "una enorme bendición" del Papa Juan Pablo II, con quien estuvo reunido hace veinte días antes que el Sumo Pontífice tuviera un quebranto de salud. Justamente, cuando Cotugno anunció que "el Vicario de Cristo ya está en su casa", quienes estaban congregados en la eucaristía rompieron en aplausos.
Cotugno le transmitió a la multitud reunida un mensaje que el Papa le dio a los obispos y arzobispos de América Latina: "Insitid con la misa dominical". En la homilía, Cotugno expresó, en el aspecto más "político" de su alocución, que en este año que recién comienza, "en el que todos tenemos tantas esperanzas, miramos al Señor para que transforme el agua en vino", aludiendo al pasaje del Evangelio leído, la boda de Canaan.
ASISTENTES. Agradecer o pedir. Orar. Esa fue la misión de la mayoría de los presentes en el Santuario. No de todos, ya que no faltó quien aprovechara la multitud para vender su mercadería (láminas a 10 pesos, mismo precio para el "trigo de la buena suerte", bizcochos a uno, y hasta réplicas de la gruta a $ 130). Tampoco faltó quien encontrara interés turístico en la peregrinación, así lo atestiguaba una buena cantidad de cámaras de fotos.
La mayoría de los asistentes eran mujeres y de más de 40 años. Todas las clases sociales estuvieron representadas, pero predominaba la vestimenta humilde, como la de los habitantes de las zonas cercanas a la Gruta. También había un puñado de jóvenes, casi todos ellos integrantes de la Parroquia.
Al tiempo que Silvana Sienra (31) pedía salud y un trabajo que le es esquivo desde hace cinco años, su abuela María Teresa (83) agradecía por otro nieto, que se recuperó de una peligrosa neumonía. A la entrada del Santuario, un grupo de artesanos de la zona se instala por primera vez en la Escuela El Salvador. Dentro del predio, unos diez efectivos policiales conforman el dispositivo de seguridad. Por los altavoces, se avisa que Mauricio, de cuatro años, espera reencontrarse con su madre, Mercedes, al lado mismo de la Gruta.
Datos
El 11 de febrero de 1858 ocurre la primera aparición de la Virgen María a la niña Marie—Bernard Soubirous, "Bernardette", quien entonces solo tenía 14 años. La joven, quien luego sería conocida como Santa Bernardita, había nacido en Lourdes, en los pirineos franceses.
Desde ese día, y hasta el 16 de julio de ese año, la niña presenció un total de 18 apariciones en el mismo lugar. Fue ahí donde Bernardette contruyó una capilla para recibir a los fieles en procesión, cuyo número aumentaba progresivamente conforme se difundían las noticias de las visiones.
Luego de una vida llena de piedad, amor a Dios y a la Virgen, y sufrimientos, Santa Bernardita falleció el 16 de abril de 1879. Sus últimas palabras fueron la conclusión del Ave María. Fue canonizada el 8 de diciembre de 1933.
En Uruguay, la Parroquia El Salvador fue fundada por los Padres Dehonianos el 2 de febrero de 1941 en la zona periférica de Montevideo, sobre avenida Instrucciones. Fue el segundo párroco del templo, Pedro Bartels, quien tuvo la idea de erigir una gruta en honor a la Virgen similar a la que se encuentra en Francia.
La piedra fundamental de la Gruta de Lourdes se colocó el 11 de febrero de 1945. La inauguración ocurrió casi dos años después, el 8 de febrero de 1947, con una misa presidida por el Arzobispo de Montevideo, Monseñor Barbieri, frente a 2.000 personas.
El 11 de febrero de 1958, con el centenario de las apariciones de la Virgen en Francia, la Gruta de Lourdes fue declarada Santuario Nacional.