La puja por el liderazgo del partido de la Concertación

Garcé y Novick disputan algo más que la Intendencia: el liderazgo de la Concertación.

Alvaro Garcé (Partido Nacional) y Edgardo Novick (independiente), disputan algo más que la intendencia: el liderazgo del nuevo partido de la Concertación, una experiencia que tiene futuro incierto, y que mucho dependerá del apoyo ciudadano.

Ambos aventajan en forma clara al candidato del Partido Colorado Ricardo Rachetti, que no ha conseguido despegar y que carga consigo el peso de una muy pobre votación partidaria en las tres últimas elecciones nacionales, donde obtuvo aproximadamente el 10% (2004), el 17% (2009) y el 13% (2014).

Según la última encuesta conocida de Equipos, el Frente Amplio sigue liderando con el 56%, mientras que el partido de la Concertación (que agrupa a blancos, colorados y ciudadanos independientes) tiene 26% de intención de voto.

Adentro de la Concertación, Garcé bajó un punto porcentual respecto a la encuesta de marzo quedándose con el 13% de las intenciones de voto. Y Novick registró un crecimiento sobre lo que marcaba en marzo, en este caso del 1 punto porcentual, y logró llegar al 10%, mientras que Rachetti sigue en 1%, igual al mes anterior.

La lucha por la comuna montevideana, hoy, aparece como de exclusiva disputa entre los dos candidatos frenteamplistas, Daniel Martínez y Lucía Topolansky, que de acuerdo con la misma compulsa tienen el 34% y el 25%, respectivamente de apoyo ciudadano.

Objetivos.

El foco de Garcé es tratar de llegarle al porcentaje de simpatizantes del Partido Nacional —no blancos militantes en el estricto sentido— que hoy no se sienten atraídos por la propuesta de la Concertación y miran más el voto "anti Topolansky", apoyando a Martínez, que el voto en su propio partido. Muchos están convencidos que la Concertación no ganará la intendencia y por eso quieren incidir en la interna frenteamplista.

Garcé tiene una ventaja comparativa respecto del resto de los candidatos de la Concertación: su pasado reciente de ocho años como comisionado parlamentario para el sistema carcelario. "Yo entro a los barrios pesados solo, y casi siempre hay algún exrecluso o familiar de un recluso que me reconoce. Eso me ayuda", admitió a El País. "Usted se portó bien, le digo, y eso allana la conversación", contó.

El empresario Novick es un outsider de la política que aprovecha esa condición. Se muestra con una ambigua imagen de hombre de fuera de la política pero a la vez confronta fuertemente con los adversarios y les da consejos.

"Yo no tengo compromisos políticos con nadie", asegura, y es verdad. Viene del mundo de los negocios de tiendas deportivas y centros comerciales pero está bien parado en la realidad porque comenzó muy de abajo, vendiendo verduras en las ferias con su padre. Basa su campaña en mostrarse solo, metido en los barrios. Este fin de semana se enteró que había un caño roto desde hace un año en Camino Santos y Pastor, Sayago, y para allá fue a hablar con los vecinos.

Está centrado en contraponer con el frenteamplista Martínez, a quien critica en cuanto puede. El fin de semana, tras una aparición en la revista Paula de El País, donde Martínez afirmara que "descubrí que había hijos de puta de izquierda", Novick no lo dejó pasar. "Esto (hablando del caño roto) se arregla con gestión, no con ideología. Y hay políticos que siguen insultando la ideología de cada uno. Martínez ha criticado a blancos y colorados diciendo que son envidiosos y ahora dice esto de la izquierda", afirmó. Y remató: "¿Cuándo se van a dar cuenta los políticos que Montevideo no se arregla con ideología? Se arregla con gestión, con administración, entre todos: los de izquierda, los de derecha, los de centro y los independientes".

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