En la constante lucha con los kilos, hoy nos encontramos frente a una nueva realidad: estamos comiendo más que mil años atrás. Y según un estudio de EE.UU., el motivo es que las porciones de comida que habitualmente nos servimos han crecido casi un 70%, porque los platos son mucho más grandes.
"He observado como los pacientes relatan consumir porciones más grandes y calóricas que años atrás. Esto ha influido enormemente en el aumento de la prevalencia de obesidad en nuestro país. Lo que no ha sido producto sólo del tamaño de nuestra vajilla como revela el estudio de la Cornell University, sino también de la cantidad de alimentos que se incluyen", explica Evelyn Muñoz, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, de Chile. Si bien ella dice que no se han desarrollado estudios de esta materia en Chile, aclara que en EE.UU. y España han concluido que no sólo aumentaron las porciones de comida de consumo casero, sino también las de comida rápida y, en menor medida, la de restaurantes.
Según la nutricionista, existe una relación directa entre porciones y obesidad: "Debemos recordar que no sólo es importante la cantidad de alimentos, sino también su calidad. La saciedad, por ejemplo, está dada por la cantidad de hidratos de carbono que el organismo recibe". La tendencia actual, agrega, es consumir una porción mayor y con alto contenido graso. "Por lo tanto, nos sentimos igualmente satisfechos, pero consumimos más calorías y más grasas saturadas dañinas para la salud", asegura Muñoz.
Actualmente se acostrumbra a hacer tres comidas principales: desayuno, almuerzo y cena. "A la hora de almuerzo y de la cena se ingieren grandes cantidades de alimentos y de baja calidad nutricional. Es decir, son muy calóricos y no aportan vitaminas, minerales o fibra, nutrientes fundamentales para el buen funcionamiento del organismo y para la óptima utilización de la energía consumida", dice.
Una porción saludable, a juicio de la especialista, depende del sexo, edad, estado nutricional, salud y actividad de cada persona, pero lo ideal es medir en tazas lo que se va a consumir. "En un adulto promedio los acompañamientos del plato de fondo no deben exceder 1 ½ taza y las porciones de carne deben ser del tamaño de la palma de la mano, incorporando siempre al almuerzo y cena las ensaladas que mínimo deben ser del tamaño de una taza, para que la saciedad se dé por una variedad de alimentos y no sólo por un gran plato de fondo", concluye. (LA SEGUNDA)