Tras el descontrolado Carnaval en La Pedrera, una maratónica acción de limpieza de 48 horas permitió que el lugar recupere su esplendor. En la primera jornada levantaron alrededor de 20 toneladas de residuos y otras 5 al día siguiente.
Esa información fue brindada por el alcalde de La Paloma, Alcides Perdomo. Veinte funcionarios fueron afectados a la actividad, incluida la operación de rastrillaje, se utilizaron cuatro camiones, 50 containers apostados en diversos puntos del balneario rochense que sirvieron para el objetivo de limpieza y se sumaron seis volquetas, como forma de lograr una acción rápida y eficiente. "Estamos muy conformes", indicó el director de Higiene de la Intendencia, Fausto De León.
Las calles lucen limpias, concurridas por jóvenes a pie, otros en camionetas abiertas, los comercios están funcionando normalmente, lo mismo sucede con los restaurantes.
Perdomo dijo a El País que "durante el Carnaval fueron seis los ciudadanos atendidos (por lesiones), cuatro derivados a la policlínica de Salud Pública, uno en la carpa donde se montó el operativo de seguridad y otro derivado a la policlínica de la mutualista Comero de La Paloma".
FUTURO. Al ser consultado si el próximo año continuará el Carnaval en este balneario señaló que no se puede "razonar sobre lo caliente, hay voluntad de continuar, pero no en estas condiciones".
Sobre una eventual reubicación para evitar las aglomeraciones sobre la calle central, expresó que en principio no están "observando una posibilidad de esas características, nos vamos a tomar el tiempo necesario para establecer una decisión". Sin embargo, indicó que cuatro calles quedan chicas para recibir a unas 20.000 personas.
"Vamos estudiar los datos que disponemos para terminar con los bolazos y luego habrá una decisión que no será en caliente", señaló.
AUTOCRÍTICA. Perdomo reconoció que se equivocó con la disposición de kioscos de ventas en la calle principal, "no hicimos un diseño adecuado", precisó. Sostuvo que para regular la instalación de puestos ambulantes, autorizó 40 puestos para la venta de alimentos y refrescos.
Respecto a la presencia de bebidas alcohólicas por todos lados expresó que esto se torna "incontrolable".
Por su parte, la Comisión de Vecinos mantendrán una reunión en los próximos días y se analizaba la moción de solicitar la destitución del alcalde.
No faltan quienes recuerdan que este "Carnaval bizarro" se inició por vecinos muy conocidos como "Maitena" y otros tantos quienes ahora no asisten a este evento y sus respectivas fincas son cuidadas por el personal de vigilancia.
El edil colorado, Adrián Sánchez, afirmó que las autoridades tienen la responsabilidad de controlar las actividades y deben hacer ejercicio de la autoridad, por lo que este tema será centro de debate en la Junta Departamental de Rocha en las próximas sesiones. "El Carnaval se transformó en un monstruo que ahora ellos mismos no saben que hacer", dijo.
Los comerciantes tienen distintas posturas respecto al evento: están aquellos que cerraron sus puertas ante los eventuales desbordes y otros que trabajaron intensamente hasta las cuatro de la madrugada durante el Carnaval.
Entre tanto, los puestos callejeros hicieron su noche: algunos disconformes, otros no tanto, recordando que el año pasado vendieron más. Uno de los vendedores ambulantes aseguró: "Vendimos 30 casilleros de cerveza y unos 200 panchos, pero no más. No fue lo del año pasado".
La cifra
30 casilleros de cerveza -unos 360 litros- vendió sólo uno de los 40 vendedores ambulantes autorizados por el Municipio.