La oposición celebró la renuncia de Tourné

Reacciones. Relación con blancos y colorados se deterioró rápidamente

SEBASTIÁN CABRERA

Si algo han cuestionado blancos y colorados desde inicios de 2005 es la política de seguridad pública del gobierno. A Vázquez ya le reclamaban la renuncia de Tourné desde hace varios meses, pero al final la ministra cayó por sus propios méritos.

Dueña de una forma de ser muy particular, Daisy Tourné pasó revista a caballo a los coraceros, publicó en Facebook fotos en la ducha, mostró excéntricos sombreros y hasta subió fotos con su perra. En consejos de ministros y actos partidarios disparó artillería gruesa contra la oposición. Y también culpó a los medios de comunicación por exagerar con las noticias policiales y así aumentar la sensación de inseguridad.

Fue la suma de actitudes polémicas y el estilo poco habitual para un ministro del Interior, más el supuesto fracaso en la política de seguridad, lo que llevó a los líderes de la oposición a empezar a reclamar la dimisión de Tourné, que en un primer momento había sido recibida con expectativa.

En marzo de 2007 ocupó el lugar de José Díaz, a quien blancos y colorados también le pidieron la renuncia durante meses. En aquel momento el presidente Tabaré Vázquez no se dejó llevar por los reclamos y esperó para suplantar a Díaz.

Pero esta vez la historia fue distinta. Desde bien temprano y luego de leer en los diarios las declaraciones de Tourné, los precandidatos blancos y colorados reclamaron ayer de mañana en radios, televisión e Internet la inmediata renuncia de la ministra. Algunos lo hicieron en forma más directa que otros. Por ejemplo, el precandidato blanco Jorge Larrañaga afirmó que lo de Tourné es "una vergüenza nacional e internacional" y le pidió al presidente que la cesara sin más vueltas.

Su contrincante Luis Alberto Lacalle concurrió al programa Buenas y Santas de canal 10 y allí prefirió no contestar las acusaciones de Tourné para "no bajar el nivel del debate". A la entrada del canal dijo que lo de la ministra "es una vergüenza" y le envió un mensaje a Vázquez: "Espero que el presidente sepa lo que tiene que hacer".

El colorado Luis Hierro siguió la misma línea: "El presidente debe removerla cuanto antes para defender el prestigio del gobierno y del Frente".

Pablo Mieres (Partido Independiente) fue más duro: "Vázquez está pagando los costos de sostener a una persona que no está equilibrada y perdió los puntos de referencia. Se podría haber evitado una situación penosa".

Pero a media mañana la renuncia de Tourné estaba en proceso y Vázquez ya había hablado con la ministra. A la hora 15 Tourné oficializó la decisión: los foros de Internet ardieron con mensajes y a través de Facebook varios dirigentes de la oposición se expresaron.

Allí, la diputada blanca Sandra Etcheverry publicó un mensaje cargado de ironía: "Renunció al Ministerio del Interior. ¿También renunciará a su banca de legisladora? Creemos que no. Podrá hacer efectivo su deseo de elevar el nivel de discurso de los legisladores. Adiós Daisy, bienvenida Daisy".

También el diputado blanco Federico Casaretto escribió: "¡Renunció la ministra! Corran la voz. ¡Por fin! Ya era hora". Santiago González, secretario del Senado y muy cercano a Larrañaga, alertó: "Ojo, que no pongan al Perro Vázquez, porque se nos viene la noche".

CANDIDATOS. "Yo no le voy a elegir ministro al presidente", repetía ayer Jorge Larrañaga en la puerta de su despacho, donde realizó una improvisada conferencia de prensa a la hora 17. Varios periodistas le preguntaron quién debía ser el nuevo ministro y Larrañaga no quiso dar nombres. Pero cuando se le informó que Jorge Bruni era el posible candidato, respondió con sorpresa: "¿El del Ministerio de Trabajo? No se qué puede saber de la Policía".

Casi a la misma hora, Lacalle prefirió no responder a la consulta de El País y explicó: "Quiero esperar a que se designe el ministro". De noche, en un acto en Colón, Lacalle dijo que ni Tourné ni Díaz generaron confianza en la Policía.

Para Larrañaga, el nuevo ministro debería mostrar autoridad, tener "don de mando", no hacer campaña electoral, gozar de la confianza de la oposición y tener capacidad de relacionamiento con los partidos.

Hierro dijo que es "el final previsible de esta locura"; Pedro Bordaberry se refirió a "una falta de equilibrio emocional" y dijo que la salida "le va a hacer bien" porque estaba pasando "un momento complicado".

José Amorín apuntó que Tourné "no tenía manejo alguno sobre la seguridad" pública y Mieres sugirió que la designación de Bruni es "una señal de bajo perfil" y un intento de "mejor relacionamiento" con la oposición".

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