A.L.R.
La Intendencia de Montevideo cesó en el cargo al director de la unidad de cementerios Cerro - La Teja, Roberto Gato, quien fue reasignado al taller municipal de Necrópolis de la calle Filadelfia. Según informó a El País el secretario general de la comuna, Ricardo Prato, el cambio obedece a un llamado a concurso y a la asunción de las nuevas autoridades que estaba prevista en el mismo.
Del mismo modo Prato informó que se cambió al director del Cementerio del Norte.
Gato es uno de los funcionarios municipales de Necrópolis citados en la causa por la venta irregular de nichos y panteones, en la cual el fiscal Ricardo Perciballe ya pidió tres procesamientos con prisión. Anteriormente fue director del Cementerio del Buceo, donde ocurrieron muchas de las irregularidades constatadas, siendo también empleado del servicio de Necrópolis de La Española.
Según el exedil denunciante Daniel Graffigna, Gato se encuentra "muy comprometido" en la causa.
ACTIVIDAD PRIVADA. Graffigna sostiene que en la investigación administrativa que se realizó en la Intendencia sobre las irregularidades por él denunciadas, se comprobó que Gato "trabajaba en el mismo horario para La Española y para la Intendencia".
En la investigación realizada por la IMM -que no halló implicancias de los funcionarios denunciados con las irregularidades constatadas-, uno de los empleados entrevistados por el abogado sumariante señala que Gato "está en la mañana (en el cementerio) hasta las 13 horas". Otro funcionario declaró: "Yo entro en la mañana, de las 8 en adelante, y él ya está ahí, aunque no lo vea, veo su auto. En la tarde no sabría decir a qué hora se retira".
Un tercer empleado de Necrópolis fue más específico con el horario de su exjefe: "trabaja de 7 a 13 horas", aseguró.
Según la denuncia del edil Graffigna, las irregularidades constatadas ocurrieron en los cementerios municipales dirigidos por Gato.
Según el exedil del Partido Nacional, una organización integrada por funcionarios y escribanos detectaba sepulcros abandonados o con deudas, retiraba los cuerpos y luego los volvía a vender con títulos falsificados. Los panteones fueron vendidos por sumas que van desde los US$ 24.000 a más de US$ 30.000 -aseguró-, y los nichos por hasta US$ 12.000.
La Justicia dispuso nuevas citaciones por esta causa.