La importancia de llamarse de Medina

| Ayer, en un asado, se reivindicó la unión familiar y varios miembros del histórico clan se conocieron allí mismo

Para la familia de Medina, sus orígenes españoles son importantes, pero mucho más es el cuarto de milenio de orientalidad que cumplieron este año y que celebraron ayer con un asado en el Club de la Fuerza Aérea.

Unos 80 integrantes de distintas ramas de la familia rememoraron los 250 años del nacimiento de Juan Bautista de Medina Castellanos, el primer criollo con ese apellido, que llegó al mundo en Montevideo el 17 de agosto de 1754.

Para esa fecha, los mellizos Alberto y Fernando de Medina prepararon una carta presidida por el escudo familiar y con un inspirado texto, deudor del castellano de hace dos siglos. Era un reconocimiento familiar que ya adelantaba la reunión que finalmente se realizó ayer.

Algunos se emocionaron al recibir la misiva, al punto de que hubo quien la encuadró. Otros se ofendieron porque no les llegó, pero el paro del Correo conspiró contra la intención de celebrarse.

LA HISTORIA. Juan Bautista fue nieto del primer de Medina en la Banda Oriental, Cristóbal, que desembarcó en Montevideo en 1726 procedente de Las Palmas, en las islas Canarias, y conocido como El Palmero.

Los invitados que llegaban al asado podían cotejar su linaje en un árbol tamaño pizarrón que recogía dos siglos y medio de genealogía. También podían reconocer a sus antepasados en fotos antiguas contenidas en un mural y en un álbum familiar. Incluso, tentarse con la heráldica torta presidida por el escudo de la familia de Medina en rojo y amarillo. Como su apellido lo dice, la identificación de esta familia procede del genticilio de la ciudad de Medina.

Alberto y Fernando son hoy los custodios de la documentación de la historia de los Medina. Allí se guarda desde la partida de nacimiento de Juan Bautista de Medina hasta nombramientos y ascensos firmados por el propio rey español Jorge III.

Alberto de Medina anunció ayer un triunfo de la familia en el nomenclator fernandino. La Junta Departamental de Maldonado aprobó, ante solicitud expresa y documentada, que la última calle del balneario Playa Verde pase a llamarse Calle de Medina. Los primeros habitantes de esa calle —hoy llamada Lamas— eran de los de Medina de la ciudad de Minas.

"Enriquito" de Medina, uno de los pocos miembros de la familia que permanece en esa ciudad se proclamó "archiduque" de la capital Lavalleja. Su presentación fue de las más celebradas. Es que, micrófono en mano, los asistentes se presentaron. Muchos no se conocían entre sí, pero el vínculo de sangre consagraba la armonía familiar. "He conocido de Medinas que desde el primer momento, sin vernos nunca antes, es como si nos conociéramos de toda la vida", certifica Alberto, uno de los organizadores de la celebración de ayer. Además de convocar a los familiares más cercanos, llamaron a todos que encontraron en la guía.

Los discursos fueron desde lo más simple —niños que decían su nombre y los de sus padres—hasta elaboradas reflexiones sobre la importancia de la familia y la necesidad de reforzar esos vínculos.

Muchos descendientes de aquellos fundadores perdieron el artículo, el "de" en sus apellidos, para pasar a ser simples Medinas. Otros se han esmerado, desde la infancia, en señalarle a las maestras que su apellido lleva el "de", y que además es con minúscula.

Orgullosa de lo prolíficos que han sido sus antepasados, la tía Ofelia menciona que a principios del siglo XIX, Lorenzo de Medina tuvo 23 hijos, 18 varones y cinco mujeres.

Lorenzo es uno de los nombres tradicionales en la estirpe de Medina, en homenaje al antepasado más célebre de la familia, y de quien descienden los más entusiastas miembros de la familia.

Un apellido con historia patriótica

Miembros de las primeras generaciones de pobladores de Montevideo, diputados y militares destacados, distintos miembros de la familia de Medina han estado vinculados a episodios fundacionales de la República Oriental del Uruguay.

En 1815, Adrián de Medina (1783-1842) recibió 11 cuchilladas en la batalla de Sipe-Sipe, pero eso no detuvo sus ansias independentistas.

Diez años después fue miembro de la cruzada libertadora, que lo tuvo como protagonista triunfal de la batalla de Sarandí. Murió soltero. "Solo puedo servir mejor a la patria", sentenció.

Lorenzo de Medina (1786-1864), diputado por San José, fue uno de los 35 legisladores reunidos en Asamblea General Legislativa que eligieron a Fructuoso Rivera como primer presidente constitucional del país.

Entre sus 18 hijos varones se incluye una pareja de mellizos, Fructuoso y Juan Francisco, bautizados con los nombres de pila de sus padrinos: el sacerdote Juan Francisco Larrobla y Fructuoso Rivera.

Orgullosos de sus 250 años de tradición oriental (la comparan con los 174 años de existencia constitucional del país) los de Medina han traspasado el archivo familiar de generación en generación. Cada uno de los responsables se ha preocupado de engrosarlo y perfeccionarlo.

Los hijos adolescentes de Alberto de Medina, uno de los organizadores de la fiesta de ayer, están a punto de tomar la posta de esa tarea de mantener el apellido, profundizando las investigaciones familiares.

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