La floreciente industria del cuerpo

| En los últimos dos meses aumentó en un 25% la matrícula de inscriptos. En el verano hay una gran deserción

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LOURDES FERNANDEZ

Se cumple con exactitud matemática: con la llegada del buen tiempo, la gente comienza a practicar más ejercicio físico. Los clubes, las plazas de deportes y la rambla de Montevideo se llenan, en esta época del año, de nuevos aficionados que quieren ponerse al día con toda la actividad física que no hicieron durante los meses anteriores.

Como consecuencia de ello, aumenta en un promedio de 25% el número de socios en los gimnasios, en parte gracias a los planes que ofrecen estos centros. A causa de ello las instituciones crean más grupos y se multiplican las horas de clases.

Pero la proliferación de gimnasios tiene su contrapartida. No hay controles oficiales sobre los nuevos centros y aquellos más antiguos, incluso con varias décadas de funcionamiento, son los primeros en advertir este aspecto negativo.

"Ojalá el Ministerio (de Deporte y Juventud) supervisara los locales deportivos. Hay lugares, que yo ni llamaría gimnasios, que por ejemplo dan clases en lugares sin la ventilación correspondiente", dice Beatriz Liberman, encargada de relaciones públicas de Suomi. Este instituto, a partir de los meses de setiembre y octubre, aumenta en un 30% el número de inscripciones y debido a ello se han sumado horas de clase. Además de las clases de gimnasia, ofrecen masajes, baños de vapor, hidromasajes, entre otros servicios.

Algunos gimnasios funcionan en sitios inesperados. Tal es el caso de Body Fit, más conocido como "el garage", que dirige el profesor Ulises Capo. Las clases, a cargo de dos docentes, se desarrollan en un garage con espacio para unos cuatro autos. "La gente viene más entre setiembre y diciembre", dice Capo, "en los meses de verano se toman un descanso largo y después cuesta retomar". Estimó

la cantidad de alumnos en 200 personas y un programa de once clases diarias.

En el mismo sentido, el centro Flex, ubicado en el Prado da cuenta de una experiencia similar. "Yo doy ocho clases por semana, y a partir de los primeros calorcitos pasé de tener 20 alumnas a 40 por clase", señala la profesora Faviana Parreño, integrante del cuerpo docente del centro.

Algunos expertos creen que esta tendencia no es todo lo positiva que parece a primera vista. Lorena Pereira, profesora de gimnasia de el club Green Life dice que "no es lo más recomendable matarse a gimnasia en tres o cuatro meses. Si bien es mejor hacer algo de deporte a no hacer nada, todo hay que hacerlo con moderación.

Claro que se puede bajar de peso en un par de meses, pero lo más indicado es seguir con el ejercicio todo el año. Además muchas veces este desgaste físico, va acompañado de dietas estrictas, lo que determina una sobreexigencia del cuerpo.

Hay mujeres que pasan de no hacer nada a hacer dos o tres clases de gimnasia por día. Para el físico es demasiado".

Más allá de estas consideraciones, la de los gimnasios parece haberse convertido en una "industria floreciente". El aspecto positivo es que el gran número de este tipo de instituciones, de mayor o menor envergadura, ha dado lugar a una oferta cada vez más atractiva y al alcance de amplias capas de población.

COMPETENCIA. El gimnasio Green Life, en la Blanqueada pertenece a Heber Acosta. A su modo, es uno de los pioneros en la zona. "Yo abrí este club en el barrio en 1990, y éramos dos en la zona, hoy en seis cuadras a la redonda hay 12 gimnasios. Hay de todo, incluso hay uno a la vuelta que dan las clases en un sótano con mala ventilación", dice el empresario.

"Muchos piensan en abrir un gimnasio, sólo por el hecho de hacer un negocio, pero está mal. Tiene que haber profesionales a cargo para cuidar la salud física de la gente", apunta Acosta.

Pero el negocio va viento en popa. El centro Aerobic actualmente tiene tres locales y el director de la empresa, Luis Moroni, dice que las inscripciones en setiembre aumentaron entre un 20 y 25%, y en estos momentos los tres centros reúnen cerca de 5.000 socios. "Generalmente las personas de menor edad son las que se interesan más por el deporte a esta altura del año".

"Las personas de mayor edad tienen otra constancia, pero sobre todo las mujeres jóvenes comienzan a esta altura del año con la actividad deportiva. Por lo general se trata de gente que no tiene casi tiempo durante el año, pero que ahora sacrifican alguna actividad para hacer gimnasia, sólo ahora lo ven como una obligación", apunta Moroni.

TEMPORADA. El verano, junto con las vacaciones son las zafras de la plazas de deporte, particularmente la natación, para aquellas que además cuentan con piscinas. "Las plazas, además de la parte deportiva, cumplen un rol educativo y social fundamental en la formación de los niños. Significa en muchos casos sacarlos de la calle, introducirlos en actividades deportivas, que realicen actividad física, con todo lo que eso implica", indicó el director general del Ministerio de Deporte, Javier García.

Otro de los programas que comenzará próximamente, es el proyecto "navegar", para deportes náuticos. Se trata de tres disciplinas, yachting, remo y canotaje. El año pasado tuvieron la primera experiencia, fue un éxito y superaron ampliamente las expectativas. Abarca cerca de 125 chicos que se inician en las tres disciplinas deportivas. Es un programa corto de unos dos meses, de iniciación a los deportes náuticos. La intención es darles las bases y captar el interés de los niños por estos deportes. Los niños que participan son contactados por las diversas federaciones.

Datos

En 2001 se creó la Ley 17.292 que obliga a llevar un registro de las entidades deportivas, ya sean asociaciones civiles o sociedades anónimas deportivas. De todas maneras, desde la fecha, sólo se registraron 1.600 clubes deportivos, 400 de los cuales pertenecen a Montevideo.

La educación física es uno de los roles que tiene el Ministerio de Deporte y los cumple a través del departamento docente que tiene profesores distribuidos en todo el país, a razón de 45% en las plazas de deporte y un 55% en escuelas, que hay 101 en Montevideo y 343 en el interior.

Las plazas de deportes son 123 en todo el país, 16 en Montevideo y 107 en el interior, a las cuales asisten unas 70.000 personas.

En las mismas hay 52 piscinas, abiertas y techadas. Debido a la cantidad de gente que concurre en esta época del año a las plazas, se lanzará en estos días, un llamado para 100 nuevos docentes que atiendan la creciente demanda de público.

La cultura del cuerpo perfecto

En esta época del año, es habitual que la gente se preocupe por realizar alguna actividad física. La proximidad del verano aparece ligada con el hecho de ir a la playa y con la exposición del cuerpo. En estos momentos, todos empezamos a hacer una evaluación de nuestro cuerpo, y tendemos a pensar que no estamos presentables para descubrirnos frente a los demás. Este sentimiento existió siempre, no se trata de un fenómeno reciente.

De todas maneras, creo que hay dos factores vinculados a la comunicación mediática, que influyen en gran forma nuestros comportamientos.

El primero, está asociado al tipo de belleza física que se venera hoy en día. Esta belleza ha ido perdiendo unos cuantos kilos, sobre todo en estos últimos años. Los medios nos imponen un modelo de mujer escuálida. Esto hace que la gente se compare y tienda a imitarlas.

El segundo, es que en respuesta a esta tendencia, empiezan a aparecer una serie de servicios ligados al afán de conseguir una buena figura. Los mismos van desde gimnasios y dietas, hasta médicos especialistas.

Hombres y mujeres no sienten la misma presión. Los estímulos se han volcado fundamentalmente sobre el mercado femenino. Nuestra cultura hace del cuerpo femenino un valor fundamental. Al varón se le permite ser un poco menos atractivo, mientras que la mujer debe cumplir con ciertos cánones de belleza.

Estamos viviendo un redescubrimiento de la corporalidad. Antes la gente se cubría más que ahora. Tener un buen cuerpo genera confianza, prestigio y oportunidades. Hay un culto al cuerpo ágil, liviano y bien formado que se asocia, a la vez, con la búsqueda de la eterna juventud. Esta constituye un preocupación que desvela a hombres y mujeres por igual.

Los uruguayos, en general, todavía nos permitimos ciertas libertades. Podemos presentarnos "menos producidos" ante los demás. De todas maneras, la preocupación por el cuerpo la estamos sintiendo cada vez más.

Una ley que nadie toma en serio

En el año 2001 se creó la ley 17.292 que obliga a llevar un registro de las entidades deportivas, ya sean asociaciones civiles o sociedades anónimas deportivas.

"Sólo acuden al Ministerio (de Deportes) cuando necesitan alguna certificación. Los gimnasios que están en todos los barrios, no se registran, no entran dentro de las categorías que fueron obligadas por la ley", informó una fuente del Ministerio de Deporte y Juventud que trabaja en esta área.

"El registro todavía está abierto por lo que los clubes que aún tengan interés en anotarse, lo pueden hacer", explicó el informante.

A pesar que la ley establece la obligatoriedad de los clubes de estar registrados, la inmensa mayoría no lo ha hecho. "En la medida que es una obligación prevista por ley, pero que no tiene una sanción para el caso de incumplimiento, no se puede pretender que todos respondan. Si bien abarca a las instituciones deportivas, en rigor no todas se han inscripto", explicó el director general del Ministerio de Deporte y Juventud, Javier García Zeballos.

Uno de los cometidos de la ley era que los clubes presentaran una nómina de sus deportistas federados, para tener derecho a competir y a pedir apoyo por parte del Ministerio cuando fuera necesario. "No es el caso de los gimnasios, que no tienen actividades de competición, éstos no tienen ningún tipo de regulación, el espíritu es el beneficio de las propias instituciones", asegura García Zeballos.

"El registro, fue más que nada para crear un orden de infraestructura y darnos una base de datos sobre la cual trabajar después", agrega.

También se realizó en el año 2001 un censo de todas las instituciones deportivas existentes en el país. El propósito era conseguir un buen banco de datos sobre el cual dirigir las políticas. El censo no fue actualizado por un tema de costos.

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