Dos hermanas, Lolita y Greta Engelman junto al esposo de ésta última, Daniel Cohen, fundaron la tienda "Lolita" en l960. "Necesitaban trabajar porque eran muy humildes y querían forjar un futuro para su familia", dijo Michel Cohen, hijo de Greta. Hoy el joven empresario dirige la tienda que en pocos años ha crecido y se ha multiplicado, abriendo filiales en América del Sur, América Central, Estados Unidos y Europa.
Al principio de la entrevista Cohen recordó: "Mi madre y mi tía pusieron un primer local microscópico en la galería Pan de Azúcar de Punta del Este. En esa época se quedaban hasta las 3 de la mañana esperando que saliera algún ganador del casino que les comprara un sweater. Fueron muy luchadoras, y todo un ejemplo de trabajo cuando yo era chico."
—¿Por qué Punta del Este?
—Les pareció un buen lugar para empezar, porque Punta del Este era un mercado con turismo y no había boutiques en ese momento, apenas alguna tienda. La primer sucursal en Montevideo fue abierta en l978, unos 18 años después.
—¿Cuáles fueron los momentos claves en el crecimiento de Lolita?
—En 1989 comenzamos a importar calcetines desde Chile y los distribuimos al por mayor en Uruguay. En 1992, continuamos haciendo lo mismo con Oriente y distribuyendo esos productos en Brasil, Argentina, Chile, Paraguay, etc. Al mismo tiempo, desarrollamos nuestra propia colección. En 1998 abrimos nuestra primera franquicia en Salto, de allí tomamos el "know how" de cómo trabajar en ese sistema. En el 2001, di el primer paso en la expansión al adquirir una cadena de tiendas en Brasil llamada Casa Lu. Esta casa tenía tres tiendas cuando la compramos, luego abrimos tres más, y ésta semana estamos abriendo la tienda número siete. En Brasil trabajamos con las mismas prendas de "Lolita", más otros artículos confeccionados especialmente para cubrir las necesidades de ese mercado. En junio de 2002, seguimos creciendo. Abrimos dos tiendas en Islas Canarias y tenemos proyectado otras tres más en España.
—La crisis los encontró en pleno crecimiento.
—La crisis nos sirvió para tomar conciencia de que la única forma en que podíamos seguir creciendo es mirando hacia afuera. Por esa razón iniciamos un rápido proceso de internacionalización por medio del sistema de franquicia para poder sobrevivir en un contexto tan recesivo.
—¿Cuál fue el primer paso?
—El primer paso lo dimos en El Salvador durante una feria de indumentaria a la que fuimos invitados por el LATU y el gobierno uruguayo. Despúes de eso quedé convencido de que la interacción entre el gobierno y las empresas privadas puede llegar a tener resultados excelentes. Tuvimos varios interesados en adquirir una franquicia de "Lolita", escogimos uno que era un grupo inversor importante que ya tenía una cadena de hipermercados. Ese fue el primer escalón en un nuevo recorrido que emprendimos con mucha esperanza.
—En la actualidad en qué países tiene tiendas "Lolita"?
—En El Salvador, República Dominicana, Chile, España, Estados Unidos en Miami, y pronto estaremos inaugurando en Panamá, Colombia, Costa Rica, Honduras, Bolivia y quizás Paraguay. Constantemente estamos recibiendo pedidos de franquicia de otros mercados importantes como Australia, España continental y México. Todo este proceso fue muy apoyado porque fuimos escogidos el año pasado como Emprendedores Endeabor, junto a otros tres empresarios uruguayos. Gracias a ese reconocimiento recibimos el asesoramiento de un grupo de Masters in Bussiness Administration de Estados Unidos.
—¿Las prendas de Lolita, son nacionales o importadas?
—Gracias a que Uruguay se transformó en un país más competitivo, un 70% de los productos de nuestra colección son fabricados en Uruguay. Hemos conseguido reactivar algunas fábricas que están trabajando en el 100 por ciento de su capacidad de producción para cubrir las necesidades de Lolita. Estamos trabajando con tres fábricas de sweaters, produciendo para "Lolita" y sus franquicias. Tenían personal en seguro de paro y gracias a este impulso, no sólo no van a echar a su gente, sino que van a empezar a trabajar en tres turnos. Eso es para nosotros el mayor orgullo. Porque contribuir a generar empleo, nos hace sentir partícipes de la reconstrucción de la economía nacional. Yo estoy convencido que otros empresarios pueden emprender caminos similares, porque en todo el mundo es apreciada la honestidad del empresario uruguayo, la capacidad y la experiencia.
—¿En su opinión, a qué razones obedece su éxito?
—Yo no lo llamaría éxito. Más bien es un camino de trabajo de un gran equipo durante dos generaciones, teniendo como norte el trabajo serio, servir a los clientes, dar lo mejor de sí mismos. Por otro lado, creo que la ética de la organización es algo presente que le abre todas las puertas y le permite emprender un camino de éxito, no sólo en el Uruguay, sino en otros paises.