La basura inunda las calles canarias

| El servicio municipal reconoce que tiene extremas limitaciones para recoger los residuos en centros urbanos

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CANELONES | EDUARDO BARRENECHE

La basura se acumula en varias calles de ciudades de Canelones. En algunos barrios de la capital canaria, Los Cerrillos y Santa Lucía, los camiones recolectores pasan una vez por semana, según expresaron vecinos entrevistados.

En las calles se observan las bolsas acumuladas en los últimos días. Según cuentan los vecinos, los residuos provocan actualmente una proliferación de moscas, mosquitos, cucarachas, ratas y, por supuesto, un olor nauseabundo.

Ante la escasa recolección de residuos, los vecinos adoptan estrategias diferentes. Algunos sacan la basura de mañana y luego la guardan por la noche para evitar que los perros o los carritos de marginales desparramen los desperdicios por las veredas. Otros colocan kerosén para impedir que los animales busquen alimentos entre las bolsas de plásticos.

En el barrio Estadio de la ciudad de Canelones, varios vecinos llevan las bolsas y las tiran en el parque ubicado sobre la calle Rodríguez Monegal y obligan a la Intendencia a recogerlas, ya que se trata de una de las avenidas de acceso a la capital canaria.

María, una enfermera de 40 años, dice que "es una vergüenza" que los vecinos de ese barrio estén rodeados de basura.

"Estamos ubicados en pleno centro de Canelones y esta situación no puede continuar. Toda esa basura acumulada es un foco infeccioso", agrega.

En la calle Tomás Berreta entre Monegal y Ledesma, vive Clotilde Fernández. Ayer, frente a la ventana del dormitorio de su vivienda, se encontraba el canasto de hierro de basura repleto de bolsas. En estos días, el mal olor es tan intenso que despierta a Clotilde, según cuenta la vecina.

En el barrio del hospital, cada vez que llueve, los vecinos colocan las bolsas de basura al costado del cordón. La corriente lleva los residuos y tapa una boca de tormenta ubicada en José Batlle y Ordóñez esquina Brum.

Eva Fulco, una ama de casa de 54 años, durante las últimas lluvias debió quitar 15 bolsas de la boca de tormenta, las cuales se habían constituido en una verdadera muralla.

Indica que los vecinos "estamos indignados" con la Intendencia de Canelones, ya que pagan los impuestos y no reciben servicios a cambio. "Yo no soy barrendera ni limpiadora de calles", dice.

POCOS CAMIONES. "En algunas zonas, los atrasos en la recolección oscilan entre cuatro y siete días", dijo a El País el director de Gestión Ambiental, Juan Carlos Barranquet, quién advirtió que la comuna carece de recursos para reparar 12 de los 21 camiones recolectores.

La escasa frecuencia de levantamiento de basura también afecta Aguas Corrientes, Sauce, Toledo, Santa Rosa y San Antonio, expresó el jerarca.

Mientras que en las localidades de San Ramón, San Bautista, Tala, Míguez, Montes y los balnearios ubicados entre el arroyo Pando y el Solís Grande, los atrasos oscilan entre 24 y 48 horas.

La Intendencia de Canelones tercerizó el servicio de recolección de residuos en los balnearios ubicados entre el arroyo Carrasco y el arroyo Pando, La Paz, Las Piedras, Progreso, Empalme Olmos y San Jacinto. En estas zonas, el levantamiento de basura es normal.

"En las zonas más afectadas, nuestro principal problema es que no hay camiones disponibles", advirtió Barranquet.

Durante el año pasado, la Intendencia de Canelones realizó un llamado a licitación para la compra de camiones que iban a ser destinados a la Dirección de Gestión Ambiental.

Sin embargo, no hubo recursos para hacer efectiva dicha adquisición, ya que la recaudación durante el 2002 cayó estrepitosamente por la suba del dólar. Esta situación determinó que la morosidad por contribución inmobiliaria llegara a un 60% y de patente de rodados superara el 35%.

A principios del 2003, el municipio canario volvió a realizar un llamado de precios para adquirir ocho camiones recolectores de basura.

Sin embargo, ese negocio "está supeditado" a la disponibilidad financiera de la institución, advirtió Barranquet.

Con el objetivo de paliar la situación, los funcionarios de la Dirección de Gestión Ambiental recogen la basura en camiones abiertos, los cuales fueron proporcionados por la Dirección de Obras.

Otra medida adoptada por esta repartición municipal es que el personal no quede sin trabajar en ningún momento, lo cual determinó que los camiones recolectores de basura funcionen en un doble horario.

RAMAS. En las calles de Santa Lucía también se observan bolsas de basura sin recoger, aunque su intensidad es inferior a la constatada en la ciudad de Canelones.

Una posible explicación para este hecho es que en las afueras de Santa Lucía existen tres basurales.

Juan Martínez, de 51 años, es un agricultor que vive en una chacra ubicada en las afueras de esta localidad canaria.

"Todos los días la gente de la ciudad vienen a tirar residuos a este basural", dice Martínez.

El basural está ubicado en Camino Pose y la Ruta 46.

La estrategia de los vecinos, cuenta Martínez, es muy sencilla: "vienen despacito en el auto y tiran las bolsas como haciéndose los distraídos".

Frente a la vivienda de María Radulovich, una ama de casa de 73 años, hay siete bolsas de basura. Radulovich vive en Los Cerrillos.

"En esta zona hace 15 días que no pasa el camión recolector. Todas las noches guardo la basura y al otro día, la vuelvo a sacar. Esto es lamentable", dijo.

A pocas cuadras de allí, Estela Britos, una obrera desocupada de la industria del cuero, guarda sus residuos dentro de la casa, porque ya sabe que el camión no pasará por su barrio.

En la esquina, las bolsas de basura se amontonaron durante toda una semana.

Britos dice que las tapaba con ramas de paraíso, porque "entraban a calentarse y despedían un olor impresionante".

Un atraso que tiene historia

Durante muchos años, la recolección de residuos fue un punto fuerte de la Intendencia de Canelones hasta los últimos meses del año pasado.

El director de Gestión Ambiental, Juan Carlos Barranquet explicó que el atraso actual en la recolección de residuos se debe a que no cuenta con recursos suficientes para reparar los camiones recolectores, aunque no se expidió sobre los motivos que llevaron a la intendencia a esa situación.

Para solucionar ese problema, el intendente Tabaré Hackenbruch instrumentó una amnistía tributaria que finalizó recientemente y que permitió a la intendencia ponerse al día en varias obligaciones. Sin embargo, los hechos muestran que los ingresos provenientes de la readecuación tributaria no fueron suficientes para cubrir todas las necesidades financieras de la intendencia.

Con respecto a la baja frecuencia en la recolección de residuos, los vecinos, por su parte, difirieron sobre las causas de ese problema.

"Todos sabemos en Canelones que la intendencia está refundida, porque ocurrieron ciertas irregularidades", dice María D., quien pronunció además otros calificativos sobre la gestión municipal.

Para Demetrio Palomeque, un funcionario del Correo de 63 años, la desfinanciación de la comuna se debe que se transformó en la principal fuente de empleos del departamento.

D.G., de 54 años, es maestra. A su juicio, la carencia de recursos el resultado de una "mala administración" y ahora "estamos sufriendo las consecuencias".

Juan Pablo Calvetti, un mecánico de 25 años, expresa que la mayor parte de los contribuyentes de Santa Lucía pagan los impuestos municipales.

"La excusa que pone la intendencia para no levantar la basura es que no tiene combustible. Pero lo que hay es negligencia. Tampoco es cierto que carecen de recursos por la crisis. Acá se pagan los impuestos", agrega.

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