Kirchner critica en la ONU a EEUU y a los organismos financieros

2003-09-25 00:00:00 200x130
AFP

Nueva York - El presidente argentino Néstor Kírchner pidió hoy en Nueva York revitalizar las Naciones Unidas para compensar el poder hegemónico de Estados Unidos y criticó a los organismos financieros por su parte de culpa en la crisis de su país.

"Estamos ante la existencia de una supremacia teconlógica, militar y económica de un país sobre el resto, que es lo que caracteriza la actual situación mundial", dijo Kírchner en su primera intervención en un debate de la Asamblea General.

"Creemos entonces necesario reafirmar una profunda adhesión a los propósitos y principios que animan a Naciones Unidas, tanto para contar con una organización con activa participación en pro de la paz como la promoción del desarrollo social y económico", añadió.

"La revitalización de este ámbito de representación global es fundamental para que el derecho internacional vuelva a ser el instrumento racional que nos permita dirimir conflictos y enfrentar amenazas", continuó.

Tras la decisión estadounidense de lanzar la invasión de Irak sin permiso de Naciones Unidas, el debate de la 58 Asamblea General se ha convertido en una reivindicación de este foro y de soluciones multilaterales a los problemas del mundo.

Asimismo, Kírchner pidió a los organismos financieros internacionales que asuman su parte de culpa en la crisis argentina, y a los países desarrollados que abran sus mercados para poder pagar la deuda.

"La relación de países como el nuestro y otros con el mundo, está signada por la existencia de una aplastante y gigantesca deuda, tanto con organismos multilaterales de crédito como con acreedores privados", declaró el mandatario en su primera intervención en el debate de la Asamblea General.

"Nos hacemos cargo como país de haber adoptado políticas ajenas para llegar a tal punto de endeudamiento", afirmó.

"Pero reclamamos que aquellos organismos internacionales que -al imponer esas políticas- contribuyeron, alentaron y favorecieron el crecimiento de esa deuda, también asuman su cuota de responsabilidad", continuó.

"Resulta casi una obviedad señalar que cuando una deuda adquiere tal magnitud, la responsabilidad no es sólo del deudor sino también del acreedor", argumentó.

A continuación, el presidente argentino pidió apertura comercial a los países industrializados.

"Resulta paradójico y casi ridículo que se pretenda que paguemos nuestra deuda y al mismo tiempo se nos impida comerciar y vender nuestros productos".

"Sin medidas que promuevan su crecimiento y desarrollo sustentable, favoreciendo concretamente su acceso a los mercados y el crecimiento de sus exportaciones, el pago de la deuda se torna una verdadera quimera", añadió.

Basándose en "la íntima conexión existente entre seguridad, multilateralidad y economía", el mandatario argentino consideró necesario "rediseñar organismos como el citado" (el Fondo Monetario Internacional).

"Ese rediseño de los organismos multilaterales de crédito debe incluir el cambio de sus paradigmas, de modo que el éxito o fracaso de las políticas económicas se mida en términos de éxito o fracaso en (...) la lucha contra la pobreza y el mantenimiento de niveles adecuados de empleo", sugirió.

"Este nuevo milenio debe desterrar los modelos de ajuste que basan la prosperidad de los unos en la pobreza de los otros. El comienzo del siglo XXI debe significar un final de época y el comienzo de una nueva colaboración entre acreedores y deudores", subrayó.

Según la delegación argentina, Kirchner ha sido felicitado durante su estancia en Nueva York por el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, y el norteamericano, George W.Bush, por su firmeza en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.

En el acuerdo alcanzado recientemente entre ambas partes, Argentina resistió exitosamente las presiones del FMI de fijar una meta de superávit fiscal primario mayor al 3% del Producto Interno Bruto (PIB), y se negó a aceptar un calendario para aumentar las tarifas de los servicios públicos y compensar las pérdidas sufridas por los bancos a causa de la devaluación del peso en el 2002. AFP

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