PANORAMA JUDICIAL

¿De qué trata el juicio por el que el ex de Susana Giménez deberá pagar US$ 210.000?

La Justicia constató que el expolista argentino Huberto Roviralta incurrió en incumplimientos formales y documentales en un negocio inmobiliario.

El expolista Huberto Roviralta se afincó en la zona de Carmelo hace 20 años, donde se dedicó a las inversiones inmobiliarias. Foto: La Nación (GDA)
El expolista Huberto Roviralta se afincó en la zona de Carmelo hace 20 años, donde se dedicó a las inversiones inmobiliarias. Foto: La Nación (GDA)

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Tras un convulsionado divorcio con la diva Susana Giménez en 1998, el expolista argentino Huberto Roviralta recibió US$ 10,5 millones como parte del acuerdo de división de bienes. La conductora televisiva reclamó una y otra vez por ese contrato alegando que debió pagar una cifra abusiva.

Luego del escándalo ocurrido a comienzos del 2000, Roviralta llegó a Carmelo donde se radicó, como ha sido el caso de muchos argentinos.

El expolista se dedicó a las inversiones inmobiliarias. Compró un campo entre Carmelo y Nueva Palmira, y creó un barrio privado llamado “Dos Hermanas”. Es posible que el nombre de la urbanización haya sido una especie de guiño a la película “Dos hermanos”, que se grabó en esa zona del departamento de Colonia con Antonio Gasalla y Graciela Borges como protagonistas.

En realidad, el fraccionamiento está más cerca de Nueva Palmira que de Carmelo y a él se ingresa por el balneario Punta Gorda, a través del acceso por Ruta 21.

Roviralta construyó su casa en el lugar. Con el paso del tiempo, varios lotes del barrio cerrado fueron vendidos. El encargado de una inmobiliaria de Carmelo dijo a El País que los terrenos se ofrecían en 2019 a unos US$ 100.000.

En un momento Roviralta reclamó al dueño del lote una indemnización por no cumplir el contrato y exigió el cobro de una multa. En tanto, el comprador del terreno consideró que Roviralta había incumplido el contrato por no haberle dado el predio como había prometido y no haber avanzado en las mejoras de la urbanización, entre otros argumentos.

El diferendo derivó en demandas civiles cruzadas entre ambos. En una primera instancia, la Justicia le dio la razón al comprador del terreno. Roviralta apeló. En una segunda instancia, el expolista también perdió la demanda. El Tribunal de Apelaciones condenó a Roviralta a pagar una indemnización de unos US$ 207.000, según dijeron a El País los abogados del comprador del terreno, Nicolás Martinelli (asesor de Presidencia) y José Pedro Pollak.

Roviralta no podrá llevar el caso a la Suprema Corte porque ya perdió en dos instancias. Deberá pagar la indemnización por buena voluntad o Martinelli y Pollak iniciarán la ejecución de sentencia. El expolista podrá sufrir un embargo y el remate de sus bienes.

El fallo judicial.

El Tribunal de Apelaciones señaló que compartía el “correcto análisis” que hizo la jueza de primera instancia sobre el acuerdo alcanzado por Roviralta y el comprador de un terreno. Y agregó que el comprador no quería un lote con construcciones, sino que buscaba un predio dentro de un barrio privado como el que ofrecía Roviralta.

Para el tribunal, el único que incumplió obligaciones del llamado “boleto de compraventa” del inmueble fue Roviralta, porque el comprador pagó todo el precio del terreno.

La Justicia constató que el expolista argentino incurrió en incumplimientos formales y documentales que revelan que ni siquiera el padrón que pretendía vender estaba en el listado de terrenos libres de gravámenes. Es decir, Roviralta no estaba en condiciones de firmar una escritura de compraventa de ese terreno.

“Las obligaciones pendientes de cumplir estaban a cargo de Roviralta”, insistió el fallo del tribunal.

El plazo para escriturar la compraventa del terreno era de 120 días. Roviralta admitió su cumplimiento tardío del contrato. Y entendió que el haber cumplido, aunque en forma tardía, lo habilitaba para pedir la ejecución del contrato. Ese fue su error, según el fallo.

El tribunal reiteró los incumplimientos contractuales por parte del expolista: no hay un plano del solar vendido y las construcciones existentes al momento de realizarse una inspección judicial están lejos de las debidas.

También señaló que la “inejecución” de las obras prometidas por Roviralta a los clientes de la urbanización “no solo fue parcial (algo se hizo)”, sino que acorde al objeto del contrato su “incumplimiento fue grave”.

Según el fallo, frente a la entidad del incumplimiento de Roviralta, el comprador del terreno podía exigir el cumplimiento forzado del contrato o su resolución más daños y perjuicios. “Era el comprador quien podía optar. Roviralta no estaba en condiciones de exigir, él era el deudor”, dijo el tribunal.

A su vez, afirmó que el comprador del lote buscaba la rescisión del contrato y no que Roviralta cumpliera con sus obligaciones. Y concluyó que Roviralta pretendió crear un barrio privado en el departamento de Colonia pero más tarde “abandonó ese proyecto”.

Un country abandonado

El proyecto del expolista Huberto Roviralta nació con la idea de un barrio country con unas 10 chacras VIP de una hectárea cada una, con viñedos, seguridad y caminería interna. En 2012 se comenzaron a comercializar las parcelas. La urbanización “Dos hermanas” está virtualmente en estado de abandono y ha dado lugar a demandas. Fotografías en poder de uno de los demandantes muestran construcciones a medio hacer, caballos pastando y una entrada, por ejemplo, cerrada con un alambre. Un fallo reciente del Tribunal de Apelaciones dice que el proyecto se frustró.

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