El barrio Ituzaingó es un lugar tranquilo. La gran mayoría de los vecinos son gente de trabajo, los niños juegan en las calles o en las canchas de la zona. Sin embargo, cuando sale “el Piolín” de la cárcel, el barrio cambia.
El joven, de 26 años, quedó libre en agosto de este año luego de cumplir una pena de tres años y medio por un rapiña. A partir de ese momento, la violencia sacudió la tranquilidad del entorno de las calles Alberto Susviela Guarch y Enrique Aguiar, cuyos vecinos se jactan de tener las mejores casas de la zona.
A las 20:15 horas del 9 de octubre, “el Piolín” fue a levantar a Emiliano Burgos Álvez a su casa en la intersección de esa esquina.
Lorena, la pareja de Emiliano escuchó el diálogo entre ambos:
-Emi, ¿cómo estás con el Tartamudo (nombre ficticio)? Él tiene una “boca” y quiere hacer “una movida” (negocio) -dijo “el Piolín”.
-Bien -respondió Emiliano, quien trabajaba en un depósito que compra y vende cobre, bronce y otros materiales ferrosos.
Ambos hombres se subieron a una moto. En pocos minutos recorrieron las escasas cuadras para llegar a la “boca” del Tartamudo, pero no ingresaron. Entraron en una casa que estaba a la vuelta que funciona como “zona de achique” (tiene una o dos piezas donde los adictos quedan consumiendo pasta base, marihuana o cocaína).
Emiliano entró en la habitación. Pensó que el negocio se iba a discutir allí. “El Piolín” extrajo una escopeta de atrás de unas heladeras viejas y le disparó a quemarropa en la cabeza por la espalda. Luego salió al frente de la casa, tomó la moto y caminó con ella a un costado unos cinco metros hasta la entrada de la “boca” del Tartamudo.
Al escuchar el escopetazo, el encargado de la seguridad de la “boca”, un individuo conocido como “el Menor”, salió a ver qué ocurría. No lo salvó el chaleco antibalas ni el arma que portaba. “El Piolín” le disparó nueve tiros, la mayoría de ellos en la cabeza según los vecinos.
Después se subió a la moto y partió. Dejó la moto en un lugar y se fue caminando hasta la casa de Emiliano y Lorena. Llegó con el pantalón vaquero salpicado de sangre.
-Lorena, Lorena. Al Emi lo dejé en una placita. Salieron dos y lo mataron -dijo.
-¡Lo mataste vos, asesino! ¡Yo lo sé! ¡Desgraciado! -le gritó Lorena desesperada.
No era la primera vez que “el Piolín” había querido matar a Emiliano. Por eso su pareja sospechó que él había sido quien apretó el gatillo. Luego Lorena corrió hacia el lugar donde se encontraba muerto Emiliano.
Dos muertes
El conflicto comenzó con una compra de cigarrillos que hizo Emiliano en el almacén de la madre de “Piolín”. Emiliano quedó debiendo $ 50. En otra ocasión, pasó frente al almacén y aparentemente no saludó a la comerciante ni a su hijo. Eso llenó de furia a “Piolín”. Tras matar a Emiliano, el joven explicó en el barrio: “A Emi le volé la cabeza porque a la madre de los chorros no se les falta el respeto”.
El relato, realizado por la pareja de Emiliano al fiscal de Homicidios, Carlos Negro, es elocuente. “Este lío comenzó por $ 50. Luego “el Piolín” mató a dos pájaros de un tiro: asesinó a mi esposo por ese dinero y al “Menor” porque tenía como encargo de los traficantes de Villa Española ‘hacer llover’ en la boca del Tartamudo”, dijo Lorena Barreto al fiscal Negro.
“Hacer llover a una boca” es una expresión en barrios de la periferia de Montevideo que significa llamar la atención de la Policía hacia un lugar donde se expende drogas de una banda rival. Al matar a una persona frente a la “boca”, vendrá la Policía y los medios de comunicación. La Policía cierra el lugar. Ello fuerza a los adictos de la zona a que deban ir a comprar en la “boca” de drogas que queda abierta.
Según trascendió en el barrio Ituzaingó, la escopeta y la pistola 9 milímetros utilizadas por “el Piolín” para ambas muertes fue entregada por una banda de traficantes de Villa Española.
¿Cuál fue la paga que recibió “el Piolín” por ambas muertes?
El propio asesino reconoció en el barrio que había recibido una moto modelo “pollerita”, un subfusil, 20 gramos de cocaína y ropas de policías y de funcionarios de Antel.
Tercer crimen
Al mes de matar a Emiliano, “el Piolín” encontró a Lorena en una esquina mientras tomaba mate con un vecino que conoce de años, antes de ir a trabajar limpiando casas.
El delincuente paró la moto y gritó: “Negra, no me mandes en cana o te mando al cementerio”.
Lorena no se calló ni se amedrentó: “Mataste a mi marido, desgraciado. Tenés suerte de que yo no tenga un arma o te mato a vos”. La viuda sabía que “el Piolín” no hablaba por hablar. En 2019 secuestró a una adolescente y la llevó al Chuy. Gabriel Umpiérrez, padrastro de la chica, juró que lo iba a matar. Sin embargo, en 2019, secundado por otro joven, “el Piolín” fue más rápido: sacó un arma y mató a Umpiérrez. La chica, que había sido su víctima en el secuestro, recibió un disparo en la pierna. El crimen de Umpiérrez quedó como un ajuste de cuentas. En el barrio el propio homicida se jactaba del hecho: “Al Gabriel lo exploté”, decía.
“El Piolín” fue capturado el jueves 1°. En el marco de una denuncia por violencia privada realizada por un vecino, se allanó y se le encontró un subfusil, municiones y uniformes viejos de la Policía y de Antel. También se halló un revólver calibre 39. Fue formalizado por porte de armas.
El fiscal Negro dijo a El País: “Investigamos lo que señalan los familiares de la víctima. A la Fiscalía proporcionaron buena información sobre lo que ocurrió en el barrio Ituzaingó”.
Sicario y dos sujetos usurparon viviendas
Antes de que “el Piolín” cayera preso, los vecinos del barrio Ituzaingó solicitaban colaboración por las redes sociales para informar sobre su paradero y el de dos cómplices que asolaban el barrio.
“Estos tres personajes son buscados por la Policía por homicidio, copamiento, rapiña, porte de arma de guerra tipo subfusil. Salieron en la tele (sic) como buscados y requeridos. Solo se sabe que paran en las viviendas de la calle Virrey Elío y Besares”, expresó un vecino en una red social. Y agregó: “Son peligrosos. Andan en una moto negra ‘pollerita’ y en otra ‘pollerita’ gris. Tienen armas de fuego robadas a la Policía”.
En otro tramo de la comunicación, el vecino advirtió: “Si los ven llamar urgente al 911. Han copado casas con niños en sillas de ruedas con parálisis cerebral. Los tres delincuentes se adueñaron de varias casas de la zona. Los vecinos estamos muy asustados porque son muy malos y asesinos”.