Preso del ex Comcar estafaba ancianos del interior por teléfono

Mujer adulta habla por teléfono. Foto: Canva
El Pais SA

MANIOBRAS DESDE CELDA

Cómplices se hacían pasar por enviados del Banco República -contadoras y cadetes- y pasaban a retirar en un vehículo el dinero que las víctimas tenían en efectivo en sus casas.

Gastón Nahuel Fernández, alias “Baby Over” tenía desde su celda de la cárcel de Santiago Vázquez (ex Comcar) la base de una red de estafas en el interior del país. Desde allí se llamaba a teléfonos fijos, en los que ancianos creían hablar con nietos, sobrinos y hasta trabajadores del Banco República que los intimaban a entregar grandes sumas de dinero.

Fernández fue identificado en septiembre de este año como líder de la banda, luego de que sus cómplices fueran capturados por la Policía en la ciudad de Minas (Lavalleja). Las dos mujeres y un hombre se dirigían a Montevideo y en sus celulares mantenían conversaciones con Fernández.

La Policía los detuvo porque cumplían con la descripción de los responsables de una estafa denunciada en Mariscala que tuvo por víctima a una señora de 93 años. La Policía logró incautar los $36.000 que habían obtenido de la víctima y descubrieron que una de las mujeres había participado en otra estafa en Trinidad por US$ 6000.

Fernández fue condenado por estas dos maniobras a dos años y dos meses de prisión. A las dos mujeres, que no tenían antecedentes, se les aplicó penas menores a un año de prisión domiciliaria y aún se encuentra en negociación la condena del hombre que deberá ir a prisión por ser reincidente.

Modalidad

El modus operandi de la banda en las dos estafas tenía a “Baby Over” como el encargado del primer paso. En su celda se encontró un celular, tres chip y una Biblia con varios números de teléfono fijo a los que llamaba haciéndose pasar por un familiar. En este caso se ponía en el papel del nieto de las dos víctimas y comenzaba el engaño.

Las mujeres de edad avanzada eran convencidas por el líder de la banda de que los billetes con los que contaban iban a perder valor, por una baja del dólar o por el retiro de circulación de estos. La única forma de impedir esto era juntarlo y lograr cambiarlo en el día.

Aquí era donde ingresaban en escena los cómplices, que recibían la ubicación de los hogares, se hacían pasar por enviados del Banco República -contadoras y cadetes- y pasaban a retirar en un vehículo el dinero que las víctimas tenían en efectivo en sus casas.

Las denuncias de estafa, realizadas por allegados y familiares de las mujeres, dieron comienzo a la investigación que logró capturar a los tres implicados en el fraude de Mariscala, pero no logró dar con el paradero de un hombre que conducía el vehículo de la estafa en el departamento de Flores.

Investigación

La modalidad aplicada por esta asociación para delinquir parece ser cada vez más común, sobre todo por su estructura dirigida desde Montevideo.

Esto lo evidencia la captura en Minas de otras cuatro personas asociadas a una banda con el mismo cometido: estafar a personas mayores a través de llamadas telefónicas.

Según aseguró el Jefe de Policía de Lavalleja, Jorge Khazzaka, no se pudo determinar a Fernández como “líder de esta otra banda”, pero sí se determinó en la investigación que mantenían contacto.

Según fuentes de la Dirección Departamental de Investigaciones de la Jefatura de Lavalleja, los cuatro detenidos se dirigían a Montevideo y habían cometido estafas similares a las de Mariscala y Trinidad en los departamentos de Cerro Largo y Treinta y Tres.

Por este caso también se está detrás de las pistas de otro privado de libertad que, de acuerdo a los datos primarios, desde una cárcel de Montevideo cumplía el mismo rol que Fernández y operaba de forma muy similar.

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