EXPEDIENTE JUDICIAL

Operación Océano: una víctima de abuso sexual tenía solo 13 años

La adolescente fue contactada por un adulto hoy procesado a través de la aplicación Seeking y le ofreció dinero a cambio de que realice actos sexuales.

Joven usando un celular. Foto: Shutterstock
La fiscal de Delitos Sexuales Darviña Viera dijo que hay otros casos de abusos de adolescentes. Foto: Shutterstock

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La chica había desaparecido de su casa. Su madre, preocupada, hizo la denuncia en una comisaría de Pando. Luego se sabría que se había ausentado para ir a una fiesta electrónica en Montevideo y luego continuar a Atlántida con un desconocido.

Una de las fotos la muestra con una pastilla de éxtasis (que le había entregado un adulto). En otras imágenes del expediente judicial, al que accedió El País, se la ve posando en forma sensual a pedido de adultos. A los victimarios no les importaban sus 13 años de edad.

La chica recibía giros de dinero por redes de locales de cobranzas de parte de un hombre adulto. Se trata de uno de los 31 imputados en el marco de la “Operación Océano”, la megacausa por explotación sexual que lleva adelante la fiscal Darviña Viera. El hombre fue procesado por ofrecer un apartamento a las adolescentes para que recibieran a los explotadores, pero la investigación de este caso podría determinarle nuevos cargos.

El 16 de julio de este año, la jueza de Familia de Pando de 6° Turno, Ada Siré, dispuso la prohibición para este adulto de comunicarse y acercarse en un radio de 200 metros con respecto a la menor.

Pericias científicas.

El 21 de mayo de 2019, la Policía Científica, por orden de la fiscal de Pando, Silvia Blanc, perició el celular de la adolescente sobre las conversaciones que mantuvo a través de WhatsApp, Instagram, Facebook y la aplicación Seeking. Relevó fotos, audios, videos y todos los contenidos que pudieran ser útiles para la investigación.

La indagatoria surge por una denuncia de la madre de la adolescente realizada el 19 de mayo de 2019 en la seccional 7a. de Pando. En la denuncia consta que “su hija de 13 años de edad estaría manteniendo encuentros de índole sexual con masculinos mayores de edad a cambio de plata, regalos y droga, presentando capturas de pantalla con fotos de la menor en ropa interior y semidesnuda con hombres, consumiendo aparentemente droga y con conversaciones con Juan Pérez (nombre ficticio) y otras personas implicadas”.

La adolescente había descargado la aplicación en su celular denominada “Seeking”, donde habría hombres mayores de edad haciendo promesas de retribuciones a adolescentes a cambio de actos sexuales.

En la denuncia, la madre dijo que sospechaba que su hija podría estar vendiendo drogas para alguien, ya que en varias oportunidades le giraban dinero por redes de locales de cobranzas a nombre de una amiga mayor de edad. Por ejemplo, uno de los implicados en la “Operación Océano” le giró $ 3.000 y en otra oportunidad $ 140 para que la menor pudiera pagar un boleto de Pando a Montevideo. La adolescente también recibió de parte de otros adultos giros por cifras que rondan los $ 2.000.

Sugar daddy.

Tras periciar el celular de la chica, técnicos de Policía Científica accedieron a la conversación entre la víctima y el victimario a través de la red social Instagram.

Adulto: ¿Cómo le va? Sigo esperando poder conocerla. ¿Cuándo sale una hamburguesa en MC (Mac Donald’s)?

Adolescente: Soy vegetariana (emoticón de risa). Pero en breve te escribo, ando recomplicada.

Adulto: ¿Cómo estás para una relación sugar daddy (un hombre adulto ofrece apoyo económico o regalos a una joven a cambio de relaciones sexuales o compañía)?

Adolescente: Podríamos hablarlo mejor, pero me gustaría intentar.

Adulto: Te cuento un poco lo que (te) propongo. Por cada vez que nos veamos, me comprometo a hacerte un obsequio como forma de pago, es una relación de derechos y compromiso entre los dos. Por ejemplo querés comprarte una prenda o zapatos o la entrada para el cine o un baile, me decís y dentro de una cifra podemos arreglar. A cambio te pido el encuentro en la forma que yo tenga deseo de hacerlo. Vos y yo o trío o si te necesito como acompañante en una salida. Pensaba más o menos en un monto de 700 pesos por salida, el obsequio... si querés algo más caro se compra y me lo dejas por un estimado de salidas. Lo que te pido es compromiso dentro de los horarios y días que ambos estemos disponibles. Que yo pueda contar con vos. ¿Te copa?

Adolescente: Me copa, podemos arreglar bien los horarios y el lugar para encontrarnos.

Adulto: Te confirmo. No sé si mañana o el martes. ¿Cómo estás? La víctima no responde.

Adulto: Mañana lunes a la noche tipo las 23. Somos cuatro. (...) Te hablé al Whatsapp. Nos vemos mañana como quedamos entonces?

La chica contesta con un corazón rojo, que es lo mismo que decir sí.

En otro chat, el imputado recibe una foto de la adolescente y responde: “Bombonazo”.

La "Operación Océano"

La investigación de la fiscal de Delitos Sexuales Darviña Viera y de las fiscales adscriptas, Giuliana Realini y Fulvia Fravetto, ya quedó registrada en la historia aunque aún falten varios capítulos. Hasta el momento, son 31 los imputados por los delitos de retribución o promesa de retribución a menores para que ejecuten actos eróticos, y las víctimas son 20. A la postura de la Fiscalía se oponen abogados de primera línea que integran los principales estudios jurídicos del país.

Fue violada y su padre la castigó por ello.

Una pericia psicológica a la víctima, fechada el 4 de setiembre de 2019, expresa que sus padres se separaron cuando ella tenía nueve años. La madre y la niña se quedaron viviendo en una casa ubicada al fondo de la del padre.

La adolescente vivió con su padre durante dos años a partir de 2016. La niña se realizó cortes en los brazos, comenzó a consumir marihuana y a fugarse del hogar. En agosto de 2018, denunció haber sido abusada sexualmente por cuatro adolescentes. “Su padre la castiga físicamente por este hecho. Padece crisis de pánico. La madre se traslada a Pando con sus dos hijas”, dice el informe. Agrega que, en mayo de 2019, la madre de la joven radicó denuncia contra su hija en la Unidad de Violencia Doméstica de Pando por consumo, presunción de venta de sustancias psicoativas y explotación sexual infantil.

En ese momento se judicializó la situación de la menor y comenzó la intervención de INAU a través del Centro de Estudio y Derivación de Pando. La psicóloga concluyó que, a través de su discurso, se podía inferir un “muy buen nivel intelectual” en la adolescente. Advirtió la existencia de problemas familiares y por eso recomendó que la chica quedara bajo cuidado de INAU.

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