Músico acusa a escribana de pedirle a un médico que matase a su madre tras “venta ficticia” de apartamento

Rambla. Foto: Archivo

¿COMPRA FICTICIA?

La anciana, que tenía una enfermedad terminal, le vendió el inmueble a otra escribana a cinco días de su muerte

El músico uruguayo Marcelo Cross, líder de una mítica banda de rock pesado, acusó a dos escribanas de haber realizado una compra ficticia de un lujoso apartamento costero que tenía su madre, llamada Martha, y de pedirle a un médico que terminase con su vida.

Una de las cuidadoras de la anciana, testigo del caso, dijo a El País que escuchó que una escribana, amiga de la mujer desde hacía 13 años, le pidió a un médico que le diera un “coctel” para precipitarle la muerte.

El asunto se dirime por ahora en la Justicia Civil. Cross analiza presentar una denuncia penal contra las dos profesionales, según dijo su abogado, José Azuaga, a El País.

El caso

El médico de cuidados paliativos tomó el celular de Laura F., una cuidadora de la anciana, y comenzó a hablar con una de las escribanas acusadas en el comedor del lujoso apartamento ubicado en la rambla montevideana.

Del otro lado de la línea, la escribana le instaba a que acelerara la muerte de Martha que sufría una enfermedad terminal, según sostuvo la cuidadora Laura F. a El País.

En el diálogo, el profesional explicó: “Yo la voy a sedar (a la anciana); no la voy a matar. Yo estoy para que la paciente sufra lo menos posible”, dijo.

A pocos metros se encontraba Martha postrada en su dormitorio por una enfermedad terminal y una reciente caída. A su lado estaba Laura F. Ambas escucharon la conversación telefónica que se desarrollaba en el comedor del apartamento. Martha miró a la cuidadora y le dijo con una voz cargada de temor: “Me van a matar. Me van a dar el ‘coctel’”.

El médico cortó la comunicación. Ingresó al dormitorio donde estaba Martha y entregó el teléfono celular a la cuidadora. Luego se dirigió a la anciana: “Yo no le voy a dar nada, quédese tranquila”.

Inclusive el médico le quitó el caño del suero que la paciente tenía conectado. Luego se retiró del apartamento.

“Yo escuché todo lo que hablaba el médico con la escribana. La escribana le pidió que acelerara la muerte de Martha y él se negó rotundamente”, expresó Laura F.

El médico, por su parte, señaló a El País que no recordaba que la escribana le hubiera pedido que suministrara el “coctel” para apresurar la muerte de la anciana.

“Sí estoy seguro que le expliqué (a la escribana) el procedimiento que hice con la paciente. Vamos a sedarla. Esto no es matar a la paciente”, agregó el facultativo.

Pocos días más tarde del diálogo entre el médico y la escribana, ocurrido en el comedor del apartamento, Martha falleció. Ello sucedió el 23 de marzo de este año. Luego su familia supo que esta escribana facilitó a una colega la venta del apartamento, valorado en US$ 220.000, tras un supuesto negocio concretado con la anciana pocos días antes de su fallecimiento, según consta en un escrito judicial al que accedió El País.

El hijo de la anciana, Marcelo Cross, que vive en Argentina, viajó a Uruguay tras el fallecimiento y no pudo ingresar al apartamento a sacar los bienes personales y de su familia. Así lo relató la esposa del músico, María Grossi, en una carta enviada a El País. Y allí agregó: “Tenemos testigos que las han visto a la escribana (que compró la vivienda) llevarse los objetos de valor de la casa mucho antes del fallecimiento de mi suegra”.

La supuesta compra ficticia se hizo cinco días antes de morir la propietaria.

El reclamo

Por el momento, la supuesta venta ficticia del lujoso apartamento se dirime en la Justicia Civil. En un escrito presentado por los abogados José Azuaga y Héctor Leites, para solicitar una audiencia de conciliación con las escribanas, Marcelo Cross señala que de la información registral surge que habría un “negocio” de compraventa del apartamento realizado el 18 de marzo de 2022. “Este negocio fue celebrado con mi madre postrada en la cama y en etapa terminal por un largo cáncer de mama: cinco días antes de su fallecimiento. Por lo que resulta evidente que ningún médico podría expedir -en estas condiciones- ningún certificado de aptitud”, dice el documento que fue enviado a El País desde Buenos Aires. Y advierte que Martha padecía de un deterioro cognitivo en avance desde 2020, por lo que teniendo en cuenta estos dos motivos “jamás pudo haberse expresado ningún consentimiento válido” para el negocio.

Hijo de anciana exige nulidad de contrato y US$ 500 mil por daños.

El hijo de la anciana fallecida dijo en el escrito que la escribana, a fines de 2019, efectuó una serie de denuncias policiales en su contra con la finalidad de “aislar a mi madre de su único familiar”.

En este caso, sostiene el documento, “entendemos que la conducta culposa -o dolosa- de la escribana ocasionó directamente un perjuicio económico para mi madre y para mi (como sucesor) apartándose de los parámetros o estándares mínimos que la ley establece para la actuación profesional”.

Y agrega: “Es claro que aunque hubiera sido válido el negocio que se ataca (la supuesta compra del apartamento), ninguna de las dos (escribanas) podrían haber ingresado sin mi autorización a un domicilio que les era ajeno y en el cual existían muchos objetos de arte de alto valor”.

Cross reclama en la Justicia la nulidad del contrato de compraventa del apartamento y una indemnización por daño emergente de US$ 485.000 y daño moral por US$ 35.000.

Réplica

Por su parte, una de las escribanas, la que adquirió el apartamento, se defendió de los cuestionamientos provenientes de la familia de la anciana fallecida. “¿Hay alguna denuncia penal en mi contra? No la hay. Y pasaron seis meses desde que falleció la anciana”, dijo la profesional a El País.

Enseguida explicó los detalles del negocio: “Yo firmé (con la mujer fallecida) una compraventa de la nuda propiedad. La señora iba a quedarse a vivir de por vida en el apartamento. Tenía 81 años y podía vivir 10 años más. Pero a los cinco días falleció. Yo no tengo la bola de cristal para saber eso”.

La profesional dijo que no conocía a la anciana. Y agregó que esta estaba muy endeudada: debía gastos comunes, sueldos de cuidadores y cuotas de la mutualista. Y explicó: “Yo pagué todo. Y entregué una letra de cambio cruzada para que mi pago tuviera trazabilidad”.

Profesional exigió sucesión para pagar saldo del precio

El 19 de junio de este año, se realizó una audiencia en un Juzgado de Paz entre el hijo de la anciana fallecida y la escribana que adquirió el apartamento. La otra profesional, que había sido amiga de la octogenaria, no concurrió a la sede. La notaria que adquirió el inmueble dijo que la anciana, cuando firmó el documento de compraventa, “era una mujer que estaba perfectamente en su sano juicio”, con enfermedades físicas. También señaló que ella le compró el apartamento mediante la entrega de una letra de cambio.

Según la familia de la mujer fallecida, la escribana pactó un precio de US$ 72.000 por un apartamento que vale US$ 220.000 y realizó una entrega de US$ 50.000 a través de una letra de cambio. En el juzgado, la escribana señaló que estaba dispuesta a entregar los US$ 12.000 restantes a Marcelo Cross, pero que, para ello, necesitaba que la sucesión estuviera cerrada.

Cross abrió la sucesión en el Juzgado de Familia de 25° Turno. Y solicitó a la jueza que se le nombrara administrador de la supuesta herencia dejada por la anciana para poder continuar con el juicio de nulidad del negocio inmobiliario. También pidió a la magistrada que enviara un oficio al registro para indicar que el inmueble está en juicio con el objetivo de que la escribana no pueda venderlo. La jueza rechazó ambos planteos.

El País se comunicó con tres empleadas domésticas de la anciana fallecida, quienes ratificaron que el negocio de compraventa del apartamento se realizó pocos días antes de que ésta falleciera.

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