Madre uruguaya e hijo mueren al intentar cruzar hacia Estados Unidos por el Río Bravo

Niños cruzando la frontera. Foto: AFP.

BUSCABAN ATREVESAR DESDE MÈXICO

La uruguaya de 25 años y su niño de cuatro se ahogaron cuando la corriente les hizo perder pie y los desplazó aguas abajo.

En el Río Bravo murieron la uruguaya Alexa Patiño (25) y su hijo Ismael (4). Ambos intentaban cruzar el temido río que divide a México de Estados Unidos y que ocupa 1.455 kilómetros de los 3.100 de la línea divisoria entre ambos países. La corriente les hizo perder pie y los desplazó aguas abajo. Así lo confirmó en su relato a la Fiscalía local Guillermo Alan (33), nacido en Cuba, pareja de la uruguaya y único sobreviviente en tragedia migratoria.

Todo fue rápido. Unos minutos después de la seis de la tarde (las 21 horas de Uruguay), los migrantes arriesgaron su vida en su deseo de cruzar el río desde Acuña (lado mexicano) a Texas en Estados Unidos. Pero el caudal era mayor que de costumbre dado que se había liberado agua de la represa binacional de la Amistad.

En lo que va de este 2022 ya son 15 los migrantes que fallecieron en su intento de cruzar la frontera, a través del río, en el Estado de Coahuila. El año pasado habían sido 166 las víctimas, según el periódico local Zócalo.

El consulado honorario de Uruguay en Monterrey -ciudad del Estado de Nuevo León, limítrofe con Coahuila- estaba trabajando hasta la noche de ayer en el seguimiento del caso y el enlace con la Cancillería uruguaya.

En el perfil de Facebook de la uruguaya Patiño puede verse que estuvo en actividad en la red social hasta el 8 de marzo. En la noche de ese mismo día posteó la frase: “Todos andamos detrás del mismo objetivo: darle una mejor calidad de vida a nuestros hijos”.

A fines de 2019, en la misma red social, la joven había participado de esos juegos que intentan descifrar el futuro bajo la consigna: “¿qué dos sorpresas te cambiarán en 2020?”. Como si fuera una premonición una de las respuestas era “un nuevo país para llamar hogar” y ella comentó: “¿Será?”.

Alan y Patiño se habían casado este mismo enero en el Registro Civil de Montevideo. El País contacto con parte de su familia, quienes narraron que “nadie sabía que se iban... les estaba yendo bárbaro acá (en Uruguay)”.

Desde el año pasado, son más los cubanos que se van que los que llegan a Uruguay. En la última década era al revés. De hecho, desde 2017 empezaron a ser muchos más lo que llegaba a Uruguay que los que emigraban: en el final de la era de Barack Obama y el inicio del gobierno de Donald Trump se había restringido el acceso de los migrantes a Estados Unidos y la “ruta sur” -de Cuba a Guyana, luego a Brasil hasta entrar a Uruguay por la frontera noreste- se había convertido en la vía de escape de la isla.

Pero en 2021 -cierre parcial de fronteras por la emergencia sanitaria mediante, e impacto en las condiciones de vida de los recién llegados- la tendencia cambió. En los ocho primeros meses ingresaron por puestos migratorios 1.816 cubanos y salieron 2.687, según consta en las estadísticas de la Dirección Nacional de Migración.

Ese éxodo cubano en busca del “sueño americano” no está exento de obstáculos: desde que la embajada de Nicaragua (país que daba visas a los cubanos y ofrecía un “trampolín” más cercano al norte) abandonó Uruguay, cientos atraviesan la temida selva del Darién, conocida como la zona más peligrosa de América Latina.

Pero las dificultades no acaban allí. En el tránsito por Centroamérica y luego el cruce por México hasta la frontera, muchos de los que arriesgan su vida son rehenes de redes de tráfico. Tanto es así que, en promedio, la aventura de salir de Uruguay hacia Estados Unidos ronda los US$ 8.000.

¿Por qué arriesgar? Yoendris Lastre, unos de los referentes de la comunidad cubana en Uruguay, había explicado: “El cubano admira la democracia, la libertad y la gente uruguaya. Pero al cubano siempre le costó adaptarse al clima del país y dejar parte de su familia (en la isla). A eso se le suma que Uruguay es un país caro, que muchas veces no alcanza con un único ingreso, y que con la pandemia se agravaron las penurias económicas”.

El deseo de irse no cede: hacen fila en embajada

La esquina de Benito Blanco y Julio César, en el barrio Pocitos Nuevo, es desde el miércoles un lugar al que llegan cientos de cubanos que residen en Montevideo. Por que allí está la embajada y consulado de Panamá, país que creó desde el 8 de marzo una visa para ciudadanos cubanos que viajan de tránsito por Panamá hacia otro destino. Eso supone otra traba migratoria en el intento de la población cubana de alcanzar el “sueño americano” .

¿Encontraste un error?

Reportar
Te puede interesar