Redacción El País
La Justicia imputó a un joven trans que el pasado domingo, durante una audiencia penal, solicitó ir al baño y parió a un bebé, que pesó poco más de 2 kilos y fue encontrado muerto minutos más tarde. Según confirmaron a El País fuentes de Fiscalía, el joven será investigado por la presunta comisión de un delito de homicidio especialmente agravado y cumplirá 180 días de prisión preventiva —en el sector de seguridad de cárcel de mujeres— mientras avanza la investigación.
El hecho ocurrió el pasado domingo cuando el joven trans, que se encontraba detenido en el marco de una investigación por hurtos y rapiñas, concurrió a una audiencia en el juzgado penal ubicado en la calle Juan Carlos Gómez. Antes de que la audiencia comenzara, según informó Subrayado (Canal 10), pidió ir al baño.
Tras escuchar gritos, una agente de la Policía ingresó al lugar y encontró al bebé muerto dentro de una papelera y varias prendas ensangrentadas. Según pericias del Instituto Técnico Forense, habría sido asfixiado.
Nadie sabía al momento de la audiencia que el joven transitaba el embarazo y según pudo saber El País, estaba fajado para que no se notara la panza. En su declaración ante Servicios Sociales del Hospital Pereira Rossell, donde estuvo internado, dijo que había sido violado en la calle y que por eso no quería al bebé e intentaba que no se notara la panza.
El caso está a cargo del fiscal de Homicidios Carlos Negro, pero en el marco de la feria judicial fue la fiscal Mirta Morales quien imputó al joven. Se intenta determinar si utilizó algún objeto punzante para provocar el parto.