Redacción El País
La Justicia resolvió condenar a 27 años de prisión al homicida de Lucas Zanolli, por un delito de homicidio muy especialmente agravado. La víctima, de 18 años, quería vender su auto, pero el hoy condenado tenía el objetivo de robárselo y para eso lo asesinó.
La fiscal a cargo del caso, Adriana Edelman, había pedido una pena superior de 29 años, pero la jueza del caso resolvió reducir la pena en dos años.
“Toda la prueba concluye que usted fue el autor del hecho. Usted tuvo dominio en toda la secuencia causal del evento y que concluye directamente en dar muerte a Lucas para apropiarse del vehículo”, aseguró la magistrada.
Hechos
En noviembre de 2021 Lucas Zanolli puso su auto a la venta. A través de la plataforma Marketplace, de la red social Facebook, y también por Mercado Libre, publicó fotos de su auto, un Volkswagen Gol G1 del año 1986. El día 3 de ese mes recibió un mensaje a través del chat de Facebook.
Era una persona interesada en comprar su vehículo. El hombre que lo contactó se identificó con su nombre real, pero tenía de perfil su segundo apellido y no el primero. Le hizo varias preguntas sobre el auto, y luego pasaron varios días sin que la conversación se retomara.
El 20 de noviembre, sin embargo, esta persona volvió a escribirle a Lucas. Ahora quería encontrarse con el vendedor para poder ver el vehículo. Ese día pactaron un encuentro en la casa de Lucas, en Colón. También estaba la novia de Lucas cuando el hombre llegó al lugar.
El supuesto interesado le preguntó por el sistema de GPS que el vehículo tenía, y luego salieron juntos para probarlo.
Pasaron 7 días de ese encuentro y Lucas volvió a recibir otro mensaje del hombre. Otra vez quería ver el auto y terminar de sacarse algunas dudas para comprarlo, según argumentó. Lucas y esta persona volvieron a dar una vuelta en el vehículo.
Finalmente, el 29 de noviembre el interesado le dijo para verse una vez más, pero ya para comprarlo. Dijo que quien le daría los US$ 4.500 que Lucas pedía por su auto sería su madre. Y entonces fue nuevamente a Colón con una mujer que lo acompañó. Eran las 18:00 horas; Lucas estaba arreglando un auto con unos amigos. Les dijo que ya volvía, que iba a probar su auto con el comprador y su madre. Pero pasaba el rato y Lucas no regresaba.
Sus amigos, preocupados, decidieron llamarlo y notaron que el teléfono estaba apagado. Su última conexión había sido a las 18:40. A las 19:28 de ese lunes también se apagó la señal de GPS que tenía el vehículo. Enseguida los familiares denunciaron la ausencia del joven de 18 años y mantuvieron la esperanza de que la Policía lo encontrara.
Pero al otro día llegó la peor de las noticias: habían hallado el cuerpo de Lucas y también su auto en el galpón de una casa ubicada en Bérgamo y Tesino, en Jardines del Hipódromo. Ahí vivían tres personas: el presunto comprador, su madre y su hermana. Los tres fueron detenidos.
Según se desprendió del análisis de las cámaras de videovigilancia del Ministerio del Interior, el joven subió al auto con dos personas: un hombre y una mujer. El hombre iba del lado del acompañante y la mujer del lado de atrás.
A Lucas lo mataron en el trayecto que se realizó desde Colón, donde vivía, hasta Jardines del Hipódromo, donde lo encontraron. Murió de asfixia mecánica (estrangulado), y el único motivo para matarlo, de acuerdo a la investigación, fue hacerse de su auto. Un delito con el fin de cometer otro delito; un hurto seguido de un homicidio. Por eso la fiscal pidió que se tipificara homicidio muy especialmente agravado y se condenara al acusado a 29 años de prisión.
Quien hoy esta en prisión preventiva por este crimen dejó el auto en el garaje de su casa y luego escondió el cuerpo del joven en un galpón, bajo unas chapas. Según dijeron a El País fuentes de la investigación, la intención del asesino era deshacerse del cuerpo, pero no le dio el tiempo: la Policía encontró el auto en pocas horas. Lograron ubicar el lugar porque rastrearon el nombre del presunto comprador en Facebook. Cuando la Policía llegó también vio que el vehículo ya tenía puesta una chapa apócrifa.