Hombre fue imputado por balear a seis personas: una de las mujeres murió e indagan posible "rivalidad" entre familias

El joven niega haber participado en el crimen; llevaba casco, pero llegaron a él y a otro de los autores reconstruyendo el recorrido con cámaras de seguridad.

Móvil policial en operativo; patrullero.
Móvil policial en operativo nocturno.
Foto: Archivo El País.

En la madrugada del 20 de diciembre, a los emergencistas de las clínicas de Capitán Tula y Malinas les llamó la atención la cantidad de heridos de bala que estaban recibiendo. Sobre todo, por el poco tiempo de diferencia entre unos y otros. En total, asistieron a seis personas. Todas habían sido heridas sobre las 2 de la mañana, cuando estaban en el frente de la casa de uno de ellos, intentando escapar un poco del calor típica de una noche de verano.

Mientras conversaban allí junto a otras personas, pasó una moto con dos ocupantes. El acompañante sacó un arma de entre la ropa y disparó varias veces. El arma, dijeron los testigos, parecía ser automática o semiautomática, se dieron cuenta por las ráfagas. Cuatro hombres y dos mujeres fueron heridos, y una de ellas murió producto del ataque. Recibió dos balazos, uno en un hombro y el otro en una pierna. El Departamento de Balística determinó que al menos tres armas participaron del hecho.

Por este crimen fue imputado un joven de 21 años que negó "rotundamente" su participación en el hecho. Fue enviado a prisión preventivamente hasta el 20 de abril del año que viene. La noche del ataque, recibió dos tiros y estuvo internado poco más de dos días por eso.

Al momento de la audiencia judicial realizada el 23 de diciembre, la Fiscalía indicó que había dos hombres en estado grave en CTI y las otras víctimas supervivientes permanecían internadas.

De acuerdo al Ministerio Público, lo que "sobrevuela esta investigación" es una "dualidad entre dos bandas que son del barrio". Existe una "gran controversia entre algunas personas de la familia de la fallecida", que se apellida Pintos, y otra que se hace llamar "la banda de los Borba". "Está dentro de la línea de investigación (saber) si estas personas fueron directamente a atacar a algunos integrantes de la familia Pintos", porque los homicidas salieron de una casa identificada como de los rivales, sostuvo la fiscal.

La Policía investiga otro hecho que, estiman, puede llegar a estar vinculado a este conflicto.

Cómo llegaron a él y una denuncia "falsa"

El lugar del homicidio no tenía cámaras y los atacantes iban con casco puesto, escondiendo sus rostros. Eso significaba un desafío para la Policía, que debía valerse de otras pistas para poder dar con los culpables.

Comenzaron por buscar las cámaras de lugares cercanos al punto del hecho —en el camino Teniente Galeano— y ahí lograron ver por la zona a una moto que pasó "a alta velocidad, huyendo del lugar", en palabras de la Fiscalía de Homicidios de 2do Turno.

Esa, concluyeron, había sido la moto del ataque. Así, empezaron a reconstruir el camino que hizo el vehículo y descubrieron que partió y retornó a la misma vivienda con los mismos ocupantes en ella.

Al volver —enfatizó la Fiscalía— se notó que uno de los jóvenes que iba en la moto tiene herida una pierna, puesto que la llevaba estirada y apenas podía mantener el equilibrio. Luego, se vio a la moto dirigirse hacia el barrio Borro y se la perdió de vista sobre las 2:10 de la madrugada.

La Policía aún no sabe qué pasó los siguientes 20 minutos, pero la línea cronológica se retoma a las 2:30, cuando un joven —el ahora imputado— ingresó herido de bala al Hospital Español. Llegó en una camioneta blanca, acompañado de su padrastro.

Al principio, los médicos pensaron que era un herido del ataque a balazos con múltiples víctimas que había sacudido el oeste de Montevideo hacía menos de una hora, pero el padrastro aseguró que el joven había sufrido una rapiña. Cuando se les tomó declaración a ambos, afirmó la Fiscalía, surgieron grandes contradicciones en cuanto a la hora en la que habría sucedido el crimen, dónde fue, con quién estaba y otros detalles.

Allí, nuevamente las autoridades comenzaron a revisar las cámaras y notaron que, si bien ellos perdían de vista la moto del homicidio en determinado punto de la ciudad, a los 10 minutos de perderla, se ve partir de ese mismo punto a la camioneta del padrastro del joven.

A partir de allí empezó a considerárselo sospechoso del asesinato y realizó un allanamiento en su casa. Ahí se incautó la moto que, según las autoridades, fue la que participó del crimen (el imputado niega que sea la misma). También se encontró un casco y un par de championes con plataformas "bastante llamativas" que, si bien serán objeto de análisis por parte de Policía Científica, a juicio de la Fiscalía son "muy parecidas" a las que llevan uno de los autores del ataque en las imágenes.

Por todo ello fue que la Fiscalía pidió su imputación por un delito de homicidio complejo, lo que la jueza Mercedes Reyes aceptó. La defensa pública del imputado, llevada adelante por María Noel Rodríguez Nader, dijo que si bien no se opondría a la formalización de la investigación, su representado niega "rotundamente" haber participado en los hechos. El joven, en audiencia, afirmó que la moto es diferente a la del crimen.

A su vez, Rodríguez Nader pidió que sea asistido en la cárcel producto a que recibió dos heridas de bala y un perito deberá determinar si está en condiciones de permanecer en prisión mientras se recupera. Se continúa investigando quién es el segundo participante.

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