ORGANIZACIÓN DE TRATA

El detrás de la investigación que permitió detener a matrimonio que encerraba a migrantes en Rivera

Contactaban extranjeros, les daban hospedaje pero luego los encerraban y les cobraban. Un hombre y una mujer fueron detenidos y declararán en las próximas horas.

Operativo policial en Rivera. Foto: Archivo El País
La Policía detuvo a un matrimonio y buscan a otros tres integrantes del grupo delictivo. Foto: Archivo El País

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Los policías llegaron a la casa de noche. Con una linterna, alumbraron y rodearon el predio hasta llegar al fondo. Algo llamó su atención y apuntaron con el foco de luz. Había una heladera y varios sillones en la parte de afuera de la casa. Luego se acercaron a la puerta que daba hacia el fondo y otra vez la sorpresa: un candado. Los policías golpearon, se presentaron y enseguida una mujer respondió.

“Nos dejaron encerrados aquí”, dijo. Los policías preguntaron quién había sido. “La señora y su esposo, dijeron que fue para que los gatos no entraran”. En ese momento había cuatro personas en esa casa, ubicada en el barrio La Pedrera de la ciudad de Rivera. Dos mujeres, un hombre y una niña de tres años, ciudadanos venezolanos y cubanos, permanecían cautivos.

La Policía fue hasta la casa de los dueños de esa propiedad. Quedaba a pocas cuadras. Se trataba de un matrimonio, ella de 55 años y él de 63. Los efectivos les pidieron que los acompañaran al lugar donde estaban cautivas cuatro personas. Al llegar, abrieron los candados y recorrieron la casa. Cada una de las puertas del lugar estaba bloqueada.

Así fue que la Policía rescató a cuatro migrantes que estaban en ese lugar porque sus dueños les habían dicho que se trataba de una ONG.

Operación Zunzún.

La presencia de la Policía en la casa ubicada en el barrio La Pedrera fue a raíz de una denuncia, realizada por un ciudadano cubano, que venía siendo investigada desde marzo de este año por el departamento de Trata y Tráfico de personas de la Jefatura de Policía de Rivera.

El hombre que radicó la denuncia el 12 de marzo dijo que había ingresado a Uruguay como refugiado y que en el barrio La Pedrera existía una ONG donde vivían unos 30 cubanos rechazados por Migraciones. Allí, explicó, les cobraban un dinero por día y les pedían que no fueran a Migraciones.

Bajo el nombre “Operación Zunzún”, en referencia a una especie de pájaro caracterizado por migrar de espacios, la Policía comenzó a recolectar información sobre la supuesta ONG y lo que sucedía en el lugar. Los investigadores comenzaron a entrevistar a personas y a realizar un trabajo de inteligencia para detectar si existía una maniobra delictiva.

Según indicaron fuentes policiales a El País, la indagatoria logró establecer cómo estaba integrado el negocio de la supuesta ONG y cuántas personas participaban. Allí identificaron a un matrimonio como dueños del lugar, pero no eran los únicos que estaban detrás de la maniobra. Había una persona que se presentaba como abogada y que aún no fue identificada; otro que estaba como encargado de la casa y trabajaba para el matrimonio a cambio de comida y hospedaje; y una persona que cumplía el rol de captar a los ciudadanos cubanos y venezolanos para atraerlos a la supuesta ONG.

Esta última se quedaba cerca de la terminal de ómnibus de la ciudad para persuadir a las víctimas de que fueran a hospedarse allí, al lugar que llamaban Organización Rescate de Emigrantes, primero sin pagar nada a cambio.

Una vez que ingresaban, comenzaban a ser vulnerados y engañados. Cuando se afianzaban en la vivienda los propietarios les pedían dinero a cambio de la estadía. Además, entre las 19:00 horas y la mañana siguiente los dejaban encerrados y alejados de la heladera, que estaba afuera para que no tuvieran acceso. Las puertas se volvían a abrir a la mañana.

La Policía detuvo ayer al matrimonio encargado de gerenciar el lugar. Luego fueron conducidos a declarar ante la fiscal Stella Alciaturi, a cargo de la investigación sobre la supuesta ONG, quien deberá presentar su teoría del caso ante la Justicia. En tanto, los efectivos policiales trabajan ahora para capturar a los demás miembros de la organización delictiva. Según indicaron fuentes de la investigación a El País, la Policía busca recolectar testimonios de todas las personas que fueron vulneradas en ese lugar, de modo de poder ubicar y detener a todos los involucrados en esta organización para captar y vulnerar a extranjeros.

Caída de la organización.

La llegada de la Policía a la casa donde mantenían cautivas a cuatro personas, incluida una niña, fue estratégica. El 28 de marzo la Policía logró identificar a dos víctimas que narraron lo que allí padecían. En la noche del pasado lunes estas personas se comunicaron por teléfono con los efectivos y dijeron que, una vez más, los dueños de la ONG se habían ido y los habían dejado encerrados. Los efectivos llegaron y lograron rescatarlos. Mientras esperaban que la pareja abriera los candados de las puertas, los policías le pasaron una caja de leche entre la rejas a la niña porque tenía hambre.

Contacto telefónico fue clave

Entre la noche del pasado lunes y la madrugada del martes la Policía recibió una llamada por teléfono de una de las víctimas que ya habían presentado testimonio. Según indicaron a El País fuentes policiales, una pareja con una hija de tres años de edad se comunicó para decirles a los efectivos que un matrimonio los tenía encerrados en una casa que se suponía era una ONG.

Durante el contacto telefónico las víctimas contaron que había candados en todas las puertas y que no podían salir. Que recién en la mañana iban a volver los dueños del lugar y que esa situación se repetía día a día. A través del teléfono los efectivos escucharon el llanto de una niña de tres años que tenía hambre y que no podía acceder a los alimentos porque la heladera estaba ubicada afuera de la propiedad. En coordinación con la Fiscalía y la Justicia, la Policía fue al lugar y corroboró el relato. Golpearon la puerta y a través de una ventana con rejas hablaron con una de las personas que estaban dentro de la casa. Los efectivos le pasaron un celular a la mujer para que ella filmara las condiciones antihigiénicas del lugar.

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