Siete de los militares que fueron condenados en primera instancia por el caso Roslik, seguirán en prisión preventiva por un plazo de 180 días, resolvió este jueves la Justicia.
Mediante un juicio oral por el conocido como "caso Roslik", nueve militares retirados fueron condenados por delitos de tortura y privación de libertad durante la dictadura cívico militar. Las sentencias van entre 13 y 15 años de penitenciaría.
La condena alcanza a los militares retirados Óscar Mario Roca, Ivo Morales, Abel Pérez, Héctor Caubarrere, Jorge Soloviy, Daniel Castellá, Rodolfo Costas, Luis Estebenet y Eduardo Saiz.
El fallo de condena (que tuvo lugar el pasado 22 de diciembre) fue apelado por la defensa de los imputados. Entonces, el Juzgado Letrado de Fray Bentos de 1er Turno dispuso que los imputados esperaran por la resolución del Tribunal de Apelaciones en las mismas condiciones en las que ya estaban, que incluían: uso de dispositivo electrónico, fijación de domicilio, y las prohibiciones de salir del país y comunicarse o acercarse a las víctimas.
La Fiscalía de Lesa Humanidad apeló estas medidas cautelares y el Tribunal de Apelaciones de 4to Turno estuvo de acuerdo, por lo que decretó que siete de los imputados fueran enviados a prisión preventiva por el resto de plazo fijado, que culmina el próximo 6 de febrero.
En la instancia de este jueves, la Justicia adhirió a la posición del Tribunal y, a pedido de la Fiscalía, prorrogó por 180 días la medida de prisión preventiva, mientras la condena es revisada.
El caso Roslik
El 29 de abril de 1980, las Fuerzas Armadas desplegaron un gran operativo en la localidad de San Javier en el que fueron secuestrados y torturados un grupo de hombres entre los que estaba el médico Vladimir Roslik, quien fue liberado en julio de ese año pero permaneció vigilado y amenazado.
En la madrugada del 15 de abril de 1984, Roslik fue secuestrado nuevamente en otro operativo militar y junto a otras personas fue trasladado al Batallón de Infantería N° 9 de la ciudad de Fray Bentos, donde fue torturado.
Roslik murió un día después a causa de las torturas y su caso es conocido -entre otros motivos- por tratarse del último asesinado durante la última dictadura cívico-militar uruguaya.