El papa Juan Pablo II celebró la misa del Domingo de Ramos en la Plaza San Pedro, instando a la "solidaridad fraternal" con los que sufren en los conflictos en Irak, en Tierra Santa y en otros lugares del mundo.
Muchos agitaban frondosas ramas de palmeras y olivo mientras Juan Pablo II era trasladado a un altar encubierto en el atrio de la Basílica de San Pedro.
La misa, a la que asistió una multitud calculada en por lo menos 3.000 personas en un día soleado, conmemoró el inicio de la Semana Santa, cuando los católicos celebran la resurrección de Jesucristo.
Para el pontífice de 82 años, la Semana Santa de este año está teñida por la guerra encabezada por Estados Unidos en Irak. El Papa ha sido un acérrimo opositor de la guerra, y ha expresado con frecuencia su preocupación por las víctimas.
En el Domingo de Ramos también se celebra el Día de la Juventud Mundial, de la Iglesia Católica.
En un discurso a los jóvenes congregados en la plaza, Juan Pablo dijo: "¿Y cómo no expresar solidaridad fraternal con sus contemporáneos puestos a prueba por la guerra y la violencia en Irak, en Tierra Santa y en otras regiones del mundo?".
"La paz es un regalo de Cristo", destacó el Papa, que habló con enérgica voz.
Se veía en buen estado, sentado en una silla neumática especial sobre ruedas que le permite celebrar la Misa mientras permanece sentado y se desplaza hacia el altar. Padece los síntomas del mal de Parkinson y males en las rodilla y la cadera.
El Domingo de Ramos conmemora la entrada triunfante de Jesucristo a Jerusalén, días antes de su arresto y crucifixión, montado en un jumento, mientras el pueblo lo aclamaba a su paso con ramas de palma y olivo.
Los cardenales con sus túnicas rojas y empuñando ramas de palma encabezaban una procesión hacia la plaza mientras Juan Pablo llegaba al altar.
El Papa calificó a Jerusalén "la ciudad de la paz, que a través de los siglos ha conocido la violencia, la guerra y la deportación".
"De alguna manera, la ciudad de Jerusalén puede ser considerada como el símbolo de la humanidad, especialmente en el dramático inicio del tercer milenio que estamos viviendo", manifestó Juan Pablo II.
La paz también fue el tema de las oraciones, que incluyeron una plegaria en idioma español por aquellos que sufren "al margen de la violencia y los conflictos".
A la misa asistieron delegaciones de Canadá, donde se conmemoró el Día de la Juventud en julio, y de Alemania, donde se realizará el evento en la ciudad de Colonia en el año 2005.