La Policía detectó "graves problemas" con los jóvenes de los barrios de Carrasco, Malvín, Buceo y Pocitos, vinculados a temas como mala conducta en la vía pública, alcoholismo y drogas, dijo ayer el jefe del Comando del Distrito de la Costa, Altamir Hoyo Tort, en una reunión realizada en el Colegio Jesús María de Carrasco, con autoridades y docentes de los centros de enseñanza de dichas zonas.
La droga en los liceos se ve en forma permanente, advirtió.
El jerarca policial, quien comenzó a trabajar en el nuevo sistema de atención de las comisarías de esos cuatro barrios hace apenas 23 días, dijo que era "díficil" la relación entre la Policía y los jóvenes.
En muchos casos, "la familia no sabe nada de los problemas de los muchachos, quienes consumen y distribuyen drogas. No medimos la escala social de los detenidos", advirtió.
Hoyo Tort dijo que, a la falta de información de los padres, se le suma su incapacidad para reaccionar o adoptar una decisión sobre el drama que se cierne sobre sus hijos.
¿Qué hago? ¿Les doy una paliza o les hablo?, preguntan estos al jefe de Distrito.
Para el oficial de Policía, si el adolescente optó por el camino de las drogas, "hay algo que no funciona bien en su familia".
En el nuevo organigrama de la Policía de Montevideo, donde la capital se divide en 8 distritos, hay un área que atenderá, por ejemplo, las denuncias de tráfico y consumo de drogas al menudeo. También habrá secciones que seguirán e investigarán delitos de hurtos, rapiñas y acercamiento a la comunidad, entre otras materias.
"Ahora podremos seguir denuncias sobre drogas que habitualmente no lo podríamos hacer", sostuvo.
En Pocitos, dijo, "hay problemas porque los vecinos se quejan de los ruidos molestos generados por las discotecas, mientras que, por otro lado, los jóvenes tienen el derecho a divertirse". La labor de la Policía, sostuvo, es buscar un equilibrio entre ambas posiciones para asegurar la convivencia.
También se refirió a que en Carrasco Norte hay varios asentamientos donde viven muchas personas honradas y de trabajo. Sin embargo, advirtió que allí se esconden delincuentes que huyen de la Justicia.
Tras aclarar que la Policía busca un cambio de gestión en el combate al delito y procura un acercamiento a la sociedad, Hoyo Tort no esquivó el tema de que en las fuerzas policiales también existen elementos indeseables y planteó que los vecinos debían denunciar los hechos anómalos para "sacar a los corruptos" de las filas del Ministerio del Interior.
"Debemos de tratar de lograr la confianza de la gente", dijo.
Ante una pregunta de un docente sobre que los jóvenes ven al agente policial a mucha distancia, el jerarca detacó que "hay muchas cosas para corregir" en el trato con los jóvenes.
Al llevar detenido a un adolescente, por ejemplo, lo primero que la Policía tiene que hacer es comunicar a sus familiares, quienes esperan con ansiedad el retorno de ese joven tras una noche de diversión en una discoteca o un local nocturno. Agregó que con los mayores también se debería avisar a sus familiares de su detención.
Hoyo Tort hizo hincapié en que cambiará el modelo de gestión de la Policía con las modificaciones funcionales y de organigrama, lo cual determinará que haya más policías en la calle. Además, las comisarías se transformaran en lugares con pocos policías, quienes atenderán cuestiones burocráticas y operativas.
La mayor parte de los funcionarios estarán en la calle solucionando los problemas de la gente. Estos problemas no están en la comisaría, advirtió.