Italia rinde homenaje al agente secreto

Roma - Miles de personas rindieron hoy homenaje a Nicola Calipari, el agente secreto que murió baleado por soldados estadounidenses en Irak y considerado un héroe por salvarle la vida a la periodista Giuliana Sgrena, liberada tras un mes de secuestro.

Abierta la capilla ardiente en el llamado Altar de la Patria, en el corazón de Roma, niños, ancianos, estudiantes, policías de civil y amas de casa desfilaban para saludar por última vez al que calificaron de "héroe".

Calipari, agente de los servicios secretos militares italianos (Sismi), tenía 50 años, estaba casado y era padre de dos hijos.

Antes de pasar al Sismi, había dirigido la oficina de inmigración de la policía de Roma.

Cubierto por la bandera italiana y rodeado de coronas de flores, el féretro de Calipari era velado por su viuda, Rosa María Calipari, funcionaria de la oficina del primer ministro italiano Silvio Berlusconi, y sus dos hijos de 19 y 13 años.

En representación de las autoridades, la acompañaba el secretario de Estado de la presidencia del Consejo de Ministros, Gianni Letta, responsable de los servicios secretos militares y civiles y uno de los artífices de la liberación de Giuliana Strega.

Los restos mortales de Calipari fueron acogidos el sábado en la noche en el aeropuerto romano de Ciampino con gran solemnidad por el presidente de la República italiana, quien durante varios minutos tocó, casi abrazó el ataúd del leal servidor del Estado.

"La muerte el viernes de Nicola Calipari conmovió a la opinión pública italiana que por una vez no se comportó con cinismo y escepticismo, sino en forma seria y sensible", comentó Valentino Parlato, fundador del diario de izquierda independiente Il Manifesto, donde trabaja Sgrena, al salir de la capilla ardiente.

Parlato, fundador hace 35 años del diario independiente, pudo apreciar las cualidades humanas del agente secreto, con el que mantuvo contactos permanentes desde el inicio del secuestro.

"Es alentador y un motivo de orgullo de que exista aún gente que se sacrifica por los demás", comentó Carla, entre las personas que entraban al monumento.

Numerosos compañeros de trabajo, policías y agentes rindieron homenaje a Calipari en la sede del Instituto Legal, donde le practicaron la autopsia en el marco de la investigación judicial abierta por su muerte en Irak.

Calipari había participado hace varios meses en las exitosas negociaciones para la liberación de las dos jóvenes voluntarias italianas también capturadas en Bagdad, Simona Torretta y Simona Pari, y puestas en libertad después de tres semanas de cautiverio.

"Nicola Calipari era una bella persona, una persona simple. Estaba entre quienes me liberaron", comentó Torretta, una de las dos voluntarias secuestradas.

Calipari viajaba en el asiento de atrás con la periodista y al escuchar el primer tiro se lanzó sobre ella para cubrirla. Un balazo en la cabeza acabó con su vida.

"Será más difícil superar la muerte de Nicola que mi secuestro", comentó este domingo la periodista.

Los funerales de Estado se celebrarán el lunes al mediodía en la Iglesia de Santa María de los Angeles en la plaza del Pueblo.

AFP

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