El Cairo | AFP. El atentado suicida se ha vuelto el arma predilecta de los extremistas musulmanes, tanto en Israel como en Marruecos o en Arabia Saudita, pero un creciente e intenso debate en torno a su "legitimidad" se desarrolla en el mundo árabe, incluyendo a líderes religiosos y a dirigentes islamistas.
"Las opiniones están muy divididas entre quienes lo consideran aceptable y quienes no, lo que hace difícil hablar de los islamistas en tanto que grupo homogéneo", advierte el analista de origen argelino Hasni Abidi.
Cuarenta y un personas, incluidos 12 kamikazes, murieron en Casablanca y otras treinta cuatro, incluidos 8 norteamericanos y 9 kamikazes, fallecieron en Riad, como consecuencia de dos ataques suicidas perpetrados la semana pasada.
En Israel, 12 personas murieron desde el sábado, además de cinco kamikazes, como consecuencia de cinco ataques suicidas.
Los atentados del 11 de setiembre de 2001 en Estados Unidos, cometidos por 19 kamikazes, fueron en su momento aclamados en las calles de El Cairo.
En el presente, pocas voces se alzan en el mundo árabe para condenar a los kamikazes del movimiento Hamas y del Yihad islámico, que continuamente asesinan civiles en Israel.
Considerado como el arma del débil frente a la máquina guerrera de Israel, el atentado suicida se justifica porque constituye un "último recurso", piensa el mufti de Egipto, el jeque Ahmed al Tayeb.
"Las operaciones mártires en Palestina son ciento por ciento lícitas", dijo Al Tayeb en marzo pasado.
Partiendo de la premisa de que la fuerza oponente (ya sea el ejército israelí o la coalición británico-norteamericana en Irak) practica el "terrorismo", numerosos religiosos musulmanes justifican sin reticencias los atentados suicidas.
"Las operaciones mártires contra las fuerzas invasoras (en Irak) están autorizadas por la ley" islámica, declaraba en abril el imán de Al-Azhar, Mohamed Sayyed Tantaui, la más alta autoridad del islam sunita.
Para este dignatario, nombrado por el presidente egipcio Hosni Mubarak, la ocupación de Irak es una "agresión injusta".
El mufti de Siria, el jeque Ahmad Kaftaro, fue más lejos cuando llamó a "utilizar todos los medios posibles para que fracase la agresión (norteamericana), incluidas las operaciones mártires".
El jeque Tantaui, sin embargo, condenó los atentados de Riad y de Casablanca, percibidos esta vez como dañinos para el mundo musulmán.
Estos atentados "perjudican la reputación del islam y la de los musulmanes", estimó el jefe espiritual de los fundamentalistas chiítas en el Líbano, Mohamad Hussein Fadlalá.
Por su parte, la organización Hermanos musulmanes dijo que los atentados "buscan sembrar el caos" y dan pretextos para que los países árabes sean "ocupados".
Esta tesis es compartida por numerosos islamistas moderados, según dijo a la AFP desde Ginebra Hasni Abidi, director del Centro de estudios sobre el mundo árabe y mediterráneo (Cerman).