Inmigrantes: España abre una puerta para negociar solución

| Prevén un rápido tratamiento, aunque advierten que hay un "abanico" de situaciones "muy diferentes"

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España y Uruguay avanzaron ayer en la búsqueda de una solución al problema de los inmigrantes uruguayos en situación irregular, al fijar para la semana próxima el inicio de reuniones al respecto.

En el tercer día de la visita oficial a España del presidente Jorge Batlle, los ministros de Relaciones Exteriores de ambos países, Ana Palacio y Didier Opertti, acordaron en Madrid que la semana próxima viaje un representante del gobierno uruguayo, que se entrevistará inmediatamente con sus interlocutores para empezar a marcar el camino e identificar las áreas que es preciso abordar.

De acuerdo con Palacio, se prevé que este primer "impulso" corra a cargo de "un equipo muy reducido" por ambas partes, que podría ampliarse en el futuro.

Aunque Uruguay y España desean que el diálogo desemboque en un acuerdo lo más rápido posible, no se han fijado un plazo. Según Opertti, pondrían "algún tipo de límite temporal" al término de la primera reunión la próxima semana.

imaginacion. Sobre las fórmulas que se barajan para resolver el problema de miles de inmigrantes uruguayos irregulares en España, Opertti subrayó que los dos gobiernos recurrirán a su "imaginación y poder de creación", mientras Palacio destacó el compromiso común de buscar soluciones para un "abanico de situaciones que son muy dispares y diferentes".

"Vamos a trabajar en esto, lo haremos con seriedad y con responsabilidad para encontrar soluciones", dijo Opertti.

Según las asociaciones de inmigrantes uruguayos, en España viven entre 20.000 y 40.000 compatriotas con o sin residencia legal, mientras que de acuerdo con el ministerio del Interior español, a fines de 2002, unos 6.000 uruguayos residían legalmente en España.

"Las dos partes hemos coincidido en la conveniencia de darle a esto la atención más rápida posible tomando en cuenta no sólo la expresión de la voluntad política de nuestros jefes de gobierno sino también la naturaleza del tema que está sobre la mesa", insistió Opertti.

El canciller se refería a la reunión que el lunes mantuvieron el presidente Batlle y el jefe del gobierno español, José María Aznar.

La ministra española se mostró reticente a crear una comisión específica para tratar el asunto y abogó por el uso de equipos de personas muy reducidos.

"He de decir que tengo un cierto recelo respecto a la creación de grandes comisiones. Me parece que se trabaja más eficazmente en diálogos bilaterales que impliquen a pocas personas", aseguró, sin descartar que en un momento determinado ese núcleo de los que van a llevar ese diálogo se amplíe a lo que podría semejar en algún momento una comisión.

"Pero, la idea es que esto repose, que el impulso lo dé un equipo muy reducido por una parte y por otra, muy reducido, casi unipersonal", añadió Palacio.

"Las dos partes coincidimos en que cuanto antes lo resolvamos mejor será para ambas partes", concluyó el canciller Opertti.

El gobierno uruguayo defiende la vigencia del acuerdo de 1870, que mantiene la cláusula de nación más favorecida para con los inmigrantes, a los efectos de la residencia y trabajo. Algunos de los alcances del tratado son contrarios a los compromisos asumidos por España dentro de la Unión Europea.

jurisprudencia. En los dos últimos años 39.128 uruguayos viajaron a España, de los cuales 56 no fueron admitidos y 40 fueron expulsados por las autoridades españolas, según cifras oficiales.

"Sabemos que no es el momento de plantear un nuevo acuerdo bilateral. Así nos lo ha hecho saber España. Creemos que el mejor mecanismo de negociación, por el momento, es insistir en que para Uruguay está vigente el acuerdo de 1870. Nosotros tratamos de mantener la defensa de la cláusula de la nación más favorecida. Mientras tanto esperamos que los fallos jurisdiccionales que se están dando en España y que han sido favorables a nuestros compatriotas sigan generando una jurisprudencia que nos ayude en nuestra negociación con el gobierno de España", comentó la pasada semana en una comisión de la Cámara de Diputados el subdirector General de Asuntos Políticos de la Cancillería, Raúl Pollak.

Batlle pide cooperación y apertura

Al margen de la inmigración, otro asunto que está marcando la primera visita oficial de Batlle a España son las relaciones entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur. En la apertura en Madrid del seminario "Mercosur. Perspectivas para 2004", Batlle destacó la necesidad de "concretar nuevos acuerdos" para expandir e integrar esa asociación.

En su ponencia, el presidente uruguayo invitó a los "hermanos mayores", en alusión a los empresarios españoles, a que "jueguen de una manera más transparente", al referirse a la necesidad de no retardar el proceso de cooperación.

Tras expresar su confianza en que el Mercosur y la UE alcancen un acuerdo en octubre próximo, el jefe del Estado uruguayo dijo que "es absolutamente imprescindible abrirse al mundo para poder crecer".

Además, instó a España a "ser líder" sin demoras en el impulso de los procesos de democratización en Latinoamérica", en su opinión, imprescindibles para el crecimiento y el bienestar social.

"Si queremos llegar a la primera división tenemos que jugar en ella", dijo Batlle, al señalar la importancia de establecer una igualdad de condiciones con España.

El presidente uruguayo, que recibió el título de visitante ilustre de Madrid, identificó a España como el mejor socio de América Latina para "ayudarla" a crecer.

Antes de abandonar Madrid rumbo a Galicia, Batlle conversó con el líder del gobernante Partido Popular (PP) y candidato a presidente del Gobierno en las elecciones de marzo próximo, Mariano Rajoy, después de que ayer lo hiciera con el dirigente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero.

Anoche, en Galicia, se reunió con el presidente del gobierno regional, Manuel Fraga, y un grupo de empresarios en una cena organizada por el Instituto Galego de Promoción Económica (Igape).

Los empresarios presentes en la cena forman parte de diversos sectores interesados en negocios en Uruguay o que ya están implantados en el país, como la construcción, el forestal, madera, obras hidráulicas, pesca y alimentación o pasta de papel.

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