Hay enfermedades que exigen la aplicación de inyecciones cada día. El momento de evitar el dolor y dejar de estar pendiente del problema podría estar más cerca. Ayer fue presentado en Canadá un microchip implantable que libera droga.
Se trata del primer microchip controlado de manera inalámbrica que puede liberar fármacos en el cuerpo en cualquier momento del día. Su presentación fue realizada en la Reunión Anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (asociación que publica la revista Science).
El evento comenzó ayer en Vancouver (Canadá) y se extenderá hasta el lunes 20 de febrero y reúne a 8.000 científicos en áreas que van desde la Medicina hasta la Astronomía o la Climatología.
En este marco fue presentado el nuevo dispositivo. "Quisiera destacar algunos de los hallazgos más sorprendentes", dijo Robert Farra, presidente de MicroCHIPS, empresa que lo desarrolló.
Al ser consultado por El País explicó: "tiene una eficacia terapéutica similar a las inyecciones subcutáneas y resultó aceptable para los pacientes. No sintieron el dispositivo y estaban deseosos de hacer el procedimiento de nuevo".
Durante un año un grupo de mujeres de Dinamarca que sufrían osteoporosis recibió el implante. Cada dispositivo -su tamaño es similar al de un puerto USB y también parece un marcapasos- les fue colocado bajo de la piel debajo de la línea de la cintura (ver infografía). El procedimiento no implicó más de media hora y fue realizado por un médico con anestesia local.
En cada dispositivo había medicamento para 365 días. Es decir 365 dosis. Farra contó que el hecho de fijarlo y que se conservara durante un tiempo prolongado sin perder calidad, sin desprenderse ni afectar al paciente fue uno de los desafíos más importantes en la etapa previa al estudio clínico.
La droga utilizada por los técnicos fue teriparatida, compuesto que estimula la generación de hueso. Las siete mujeres que recibieron el implante tenían entre 65 y 70 años.
El primer objetivo del estudio fue evaluar la farmacocinética, es decir cómo se desarrollaba el proceso entre que el fármaco era liberado y entraba al organismo hasta que era eliminado. Las mediciones también incluyeron evaluaciones sobre la respuesta biológica al implante, (por tratarse de un cuerpo extraño) y el monitoreo de indicadores de toxicidad.
Por otra parte, los técnicos estudiaban el nivel de confiabilidad del dispositivo y si era efectivamente posible liberar la droga una y otra vez con los mismos resultados satisfactorios.
El sistema resultó biocompatible y no desató ninguna reacción inmunológica adversa (las defensas de las pacientes no reaccionaron contra el equipo). El estudio también demostró que podía liberar el medicamento en intervalos de tiempo.
Para John Watson, director del Instituto de Ingeniería aplicada a la Medicina en la UCSD (Universidad de California en San Diego), el hecho de que la liberación pueda ser intermitente es lo más destacable del nuevo equipo.
Watson publicó una editorial sobre el tema en Science Translational Medicine, revista que lo difundió e hizo coincidir la publicación con la presentación en el foro mundial.
Consultado por El País acerca del avance, Watson consideró: "el microchip podría constituirse como en una opción muy importante para la administración de drogas y medicamentos biológicos".
Por ejemplo, agregó, si un paciente necesita tomar la droga o el biológico todos los días pero tiene que hacerlo a horas difíciles de respetar, como a las tres o cuatro de la mañana (como de hecho sucede), el microchip podría liberar la dosis sin despertarlo.
TELEMEDICINA. La aceptación del tratamiento, la continuidad y seguimiento en terapias que implican dosis diarias preocupa a los especialistas.
En casos como la osteoporosis, cuando la indicación es administrarse inyecciones muchos pacientes abandonan el tratamiento para evitar los pinchazos. Además, como es una enfermedad silenciosa -las personas no se sienten mejor ni peor a medida que sus huesos crecen- la adherencia es difícil de lograr.
"Los resultados indican que el microchip podría generar una aceptación cercana al 100%, lo que se traduciría en mejores beneficios para los pacientes", expresó Farra.
"Esta tecnología también marca la era de la telemedicina. Los médicos podrían actualizar la dosis programada para cada paciente según las necesidades individuales de cada uno".
De cara al futuro quizá lo más importante sea que su aplicación no se reduciría a la osteoporosis. Los técnicos estiman que, dentro de varios años, podrían emplearlo en drogas contra el cáncer, enfermedades cardiovasculares, la esclerosis múltiples y las terapias contra el dolor.
Consultado sobre si podría utilizarse para la diabetes, Michael Cima, profesor en temas de Ciencia de los Materiales e Ingeniería y coautor del estudio, respondió que sí.
"Pero probablemente no liberaría insulina. Sí podrían liberarse por esta vía drogas como la GLP-1, otro importante medicamento utilizado para la diabetes".
El dispositivo está diseñado para contener 365 dosis de medicamento, y podría permanecer en el cuerpo hasta por más de dos años. Estudios previos habían registrado la formación de una membrana de colágeno alrededor del implante. En el ensayo clínico también se formó pero según indicaron los técnicos no resultó un elemento peligroso ni afectó el tratamiento.
En cada microchip hay pequeños compartimentos con la droga. Cada uno está cubierto por una capa milimétrica de oro que protege el fármaco e impide que salga.
Una señal inalámbrica hace que el oro se disuelva y permite que el fármaco entre en el corriente sanguíneo.
Esta tecnología marca la era de la telemedicina.