"Habrá que preparar la red para escenarios de cambio climático"

| Saneamiento. El director de esa dirección de la IMM afirmó que se repensará la disposición del drenaje pluvial y las cloacas El arroyo Miguelete mejora; la próxima gestión apuntará al Pantanoso | w Barrido de hojas a bocas de tormenta, algo que persiste | w "Si hoy vamos al Prado veremos garzas y peces"

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SEBASTIÁN AUYANET

Ocho cuadrillas manuales y dos mecanizadas se encargan de desagotar las 11.000 bocas de tormenta de la ciudad. Es una de las áreas que cubre la dirección municipal de saneamiento, que este año tomará al arroyo Pantanoso como prioridad.

"Es muy difícil predecir qué pasaría con Montevideo si recibiera un caudal de lluvias como el que meses atrás hizo inundarse a Rio de Janeiro, allí se vive con otro régimen de lluvias, el tropical. Sí habrá que ir pensando en un rediseño de la red para escenarios de cambio climático porque la realidad de la situación así lo impone, y puede haber en el futuro regímenes de lluvia más difíciles de soportar", señaló a El País el ingeniero Leonel Crosignani, director municipal de Saneamiento. "Habrá que replanificar la disposición de los drenajes y el saneamiento y establecer nuevas prioridades", detalló.

Esa instancia ya tiene fecha: en 2012 se reorganizará el plan director del área de saneamiento, cuyas bases se definieron en 1994. "La red pluvial se dimensionó para un cierto tipo de lluvia y en una etapa de la vida de la ciudad. Pocitos, en la mitad del siglo pasado, era una zona de casas quinta. Cuando llovía, el agua caía sobre el pasto. Hoy Pocitos es una de las zonas más impermeabilizadas de la ciudad. Entonces, esas obras no responden con total eficacia".

En cuanto a la red de drenaje de aguas servidas de uso residencial, otro gran eje del que se encarga la división, se continúa su expansión. Hoy, el 50% de estas aguas va a parar a una red cloacal que desagota a través del emisario de Punta Carretas. En un futuro, el otro 50% se irá a través del emisario de Punta Yeguas, punto final del Plan de Saneamiento Urbano 4, proyectado para el año 2025.

Parte del trabajo inmediato de ese plan atiende a extender el saneamiento a zonas que aún presentan dificultades. "Carrasco, la Chacarita, todo el barrio Casabó y Cerro Norte son zonas con saneamiento precario, con pozos negros que son vaciados. Atender esas zonas es clave para frenar enfermedades como la hepatitis, que en Uruguay es endémica. No hemos tenido problemas graves por enfermedades de transmisión hídrica -cólera o leptospirosis por ejemplo- pero sí hay casos aislados", explicó el jerarca.

Otra parte de esta gestión comprende el realojamiento de familias ubicadas en zonas que no pueden ser saneadas. Los asentamientos sobre el arroyo Malvín (eran siete, hoy queda apenas uno) es una muestra de estas acciones paliativas.

PROBLEMAS. "Uno de los aspectos más complicados dentro de la gestión es el mantenimiento de un sistema que en 8 años ha crecido con notoriedad", aseguró Crosignani. "Al principio teníamos 8 estaciones de bombeo, y ahora tenemos unas 30. Demandan un mayor consumo de energía y más gastos de mantenimiento de mucha maquinaria, bombas, compuertas para dejar salir el agua de lluvia para minimizar o evitar inundaciones… el sistema es complejo".

Otro problema de complicada solución que hoy enfrenta este conjunto de obras que tienen entre 20 y más de 100 años, tiene que ver con la acción de la naturaleza a nivel subterráneo. "Tenemos ataques naturales como los de las raíces de los árboles, que crecen a nivel de las cañerías y se filtran en ellas con facilidad, rompiendo varias partes. El caño que está debajo de la vereda sufre el mismo ataque que las veredas, pero no por esto vamos a querer eliminar los árboles. Sólo digo que es un complicado equilibrio que mantener", explicó.

ARROYOS. Según Crosignani, la calidad del agua de los arroyos mejoró sustancialmente gracias al saneamiento y al realojo. "Quedan pocas industrias que vertían hacia los arroyos. Ahora vierten hacia la red de saneamiento. Ha disminuido la contaminación industrial, con lo cual disminuimos muy apreciablemente la cantidad de cromo, plomo y metales pesados vertidos al agua y a la bahía".

Tras la parcial recuperación del arroyo Miguelete (ver nota aparte), Crosignani afirmó que es muy probable que recuperar el arroyo Pantanoso sea el próximo paso. "Se le está haciendo una planificación global. Ese es el futuro de la siguiente administración. Ahí habrá que hacer los mismos tipos de proceso: reasentamientos en la zona, parquización, ese tipo de iniciativas que vamos a completar en el Miguelete".

Cifras y estados de la red

La red de saneamiento y drenaje tiene actualmente unos 2.000 kilómetros en total. La división de Saneamiento cuenta con un presupuesto de $ 161 millones de los cuales $ 113 millones se destinan a sueldos para operación y mantenimiento.

Durante este año, en el marco del Plan de Saneamiento 4 (PSU4) se construirán 67 kilómetros de red que cubrirán a 18.000 habitantes.

El PSU4 tienen un costo total de US$ 260.000.000, de los cuales US$ 220 millones corresponden al BID y US$ 40 millones al gobierno. La primera etapa, en ejecución y apostada a extender el saneamiento en áreas carenciadas, implica US$ 139 millones.

Una de las principales arterias del saneamiento montevideano es la histórica Red Arteaga. "Es una maravilla de obra, a la que se le hizo una reparación global de 18 de julio hacia el sur", afirmó Crosignani.

"Fue filmada toda la red para diagnosticarla y se hace lo que se hace internacionalmente, que son recuperaciones globales con una cáscara interna de hormigón. Algo que hizo París, por ejemplo. Nosotros trabajamos con un especialista francés. La parte más comprometida de la red está recuperada", aseguró.

Cuidar los caños "desde la casa"

Según comentó Crosignani, los montevideanos usan el saneamiento "generalmente bien". De todas formas, señaló que "en algunos sectores aún hay gente que pretende que el saneamiento reciba basura, algo que sucede mucho en el área suburbana. En la central, la ciudad lo tiene mucho más asumido".

Sin embargo, los montevideanos en general aún no usan correctamente las bocas de tormenta. "Para muchos montevideanos, la boca es un lugar donde se pueden tirar un montón de cosas. Es una cosa arraigada desde las anteriores civilizaciones: pretendemos que el agua se lleve cosas que no puede llevarse. Es muy común ver a las amas de casa barriendo hacia la boca de tormenta. La boca tiene un espacio para contener basura, luego se tapa. Por eso cada unidad tiene un registro de cuánto se suele tapar cada una. En función de eso decidimos cada cuánto vamos a desagotarlas".

Arroyo Miguelete en plena mejoría

"En cuanto a la gestión de este arroyo hay dos temas: uno es la impermeabilización que lo ha rodeado y que hace que más agua y más cosas vayan a parar allí. Y otro, que tenemos asentamientos irregulares que contribuyen con basura a dificultar el corrimiento de las aguas", explicó Crosignani respecto al Miguelete.

Sin embargo, afirmó que desde que la comuna canalizó y parquizó el arroyo, la situación es otra. "El arroyo y las márgenes están limpios. Pero hasta que no se modifiquen los hábitos de seguir vertiendo cosas al agua, eso sucederá con más lentitud. Hemos movido asentamientos y multado empresas que contaminaban. Algún día nuestra tarea sobre las causas será tal que tendremos el curso en condiciones normales. Si hoy vamos al Prado encontraremos garzas y peces, lo que indica una recuperación ambiental", afirmó.

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