Guerra de Irak y referéndum los hechos del 2003

| Llama la atención el bajo nivel de menciones a los líderes con más trayectoria de los partidos tradicionales

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Suele decirse que cuando el año finaliza es hora de pasar balance. En las encuestas de opinión pública, uno de los estudios clásicos que se realizan en estas épocas es interrogar a la ciudadanía sobre los hechos y personalidades del año que finalizó.

La última encuesta de Equipos/MORI preguntó sobre estos temas y, como sucede con frecuencia, en las menciones de los uruguayos sobre acontecimientos y personalidades del año hay desde errores cronológicos pasando por cuestiones casi obvias, hasta situaciones habituales y también, aunque en menor medida, novedades. El análisis que sigue presenta los resultados de este estudio, y compara estos resultados con estudios similares realizados en años anteriores.

LA GUERRA COMO EJE

A nivel internacional, queda claro que la guerra en Irak monopolizó la atención de la gran mayoría del público, a tal punto que las menciones más generales al suceso o a cuestiones más específicas relacionadas con el hecho —como la reciente captura de Saddam Hussein— son casi las únicas situaciones mencionadas como acontecimientos del año por una proporción relevante de entrevistados. Casi la mitad de los uruguayos (48%) cita la guerra como el acontecimiento del año, y otro 4% menciona la captura del líder irakí como el hecho más notorio del 2004. Casi no existen menciones relevantes a otros temas, y cerca de cuatro de cada diez entrevistados dicen no identificar acontecimiento alguno que merezca ser destacado.

De manera correlativa, las dos caras más visibles del conflicto aparecen también en la recordación de los personajes del año: el Presidente Bush (22% de menciones) y el propio Saddam (7% de menciones). El Papa Juan Pablo II, un personaje habitualmente recordado en estas evaluaciones, quien con su precario estado de salud a cuestas atravesó quizás uno de los años más especiales de su pontificado, completa ese grupo de personas con más menciones (12%).

Las novedades, en todo caso, provienen más que nada de la región, y de los protagonismos crecientes que parecen asumir en la escena local líderes políticos de países vecinos. Lula y Kirchnner —pero especialmente el primero— son mencionados en una proporción atípica para los patrones uruguayos, especialmente en el caso del presidente brasilero. Si bien el nivel de influencia de los medios de comunicación argentinos es seguramente más alto que el de los medios brasileros, las características personales de Lula lo colocan en cuarto lugar en el orden de menciones (7%).

La guerra en Irak, y personajes como Bush y Hussein son mencionados en proporciones importantes en prácticamente todos los grupos poblacionales. Sin embargo, en otros casos se verifican menciones que se concentran en algunos grupos de la población. Ese parece ser el caso de el Papa Juan Pablo II, quien es citado en mayor medida por las personas de más edad, y de Lula, más mencionado por los votantes de izquierda y las personas de nivel educativo medio y alto.

EL REFERENDUM Y EL PRESIDENTE

A nivel local, no parece que el año 2003 vaya a ser recordado por acontecimientos demasiado marcantes. La cercanía del referéndum sobre la Ley de Ancap probablemente ayuda al alto nivel de menciones (27%) que recibe el hecho y son, junto con las menciones a los problemas económicos sufridos por el país (11%) los dos que pueden ser considerados acontecimientos citados por una cantidad relevante de personas.

Otros sucesos obtienen menor número de menciones, como el Campeonato Uruguayo logrado por Peñarol (5%) y la Teletón (3%), y con proporciones que no superan el 1% otro conjunto de temas que incluye la gestión (considerada negativa) del gobierno de Batlle, la pobreza y el hambre, la salida de la crisis, la integración con otros mercados y hasta el partido Uruguay-Brasil. Y más de cuatro de cada diez uruguayos no logra identificar acontecimiento alguno que le parezca relevante.

En términos de personalidades, el presidente Batlle aparece nuevamente encabezando la lista (15% de menciones), al igual que ocurría el año anterior y como en general ocurre en estudios de este tipo con quien ocupa el cargo de Presidente en Uruguay. Aún cuando la imagen del Presidente es para la opinión pública claramente negativa, las acciones del primer mandatario parecen asegurarle nuevamente ese lugar.

Otros políticos ocupan los lugares siguientes: Tabaré Vázquez (5%), el ex Ministro Alejandro Atchugarry (4%) y el líder del MPP, José Mujica (3%).

El deporte aparece a través de personas que obtuvieron notoriedad por su originalidad, pero lograda en base a recursos probablemente bien diferentes: la audacia y el estilo particular de Carrasco (3%), el éxito deportivo y el estilo también diferente —en otro sentido— de José Luis Chilavert (2%) y la confirmación de Milton Wynants —este año doble medallista panamericano— como uno de los deportistas más valorados del Uruguay (2%).

La baja figuración de los líderes de los partidos políticos tradicionales es también un dato que parece relevante. Es la primera vez en varios años que Sanguinetti y Lacalle no llegan a superar el 1% de menciones, y también la primera vez que no están por encima de los otros líderes políticos mencionados en sus propios partidos.

Finalmente, un aspecto que también parece resaltable es que más de la mitad de los entrevistados no llega a mencionar una personalidad que considere especialmente destacada durante el año que pasó: ¿mala memoria, o falta de protagonistas?

Diferencias llamativas

Las diferencias entre Montevideo y el interior son siempre cuestión de comentarios. En este caso, existen algunas variaciones sistemáticas que van siempre en el mismo sentido: son más los montevideanos que mencionan hechos y personajes que los que hacen lo mismo en el interior del país.

El efecto no se limita a un indicador en particular, sino que se verifica en cada una de las cuatro dimensiones estudiadas. En el caso de las personalidades, la diferencia es de entre tres y cuatro puntos porcentuales, mientras que el caso de los acontecimientos, es de más de diez puntos.

Encontrar esta diferencia sistemática lleva a preguntarse cuáles pueden ser las causas. ¿Hay menor interés sobre estos temas en el interior del país? ¿Son las diferenciales de información a la que pueden acceder cada uno de los públicos la causa más importante? ¿O se debe a las diferentes estructuras educativas de cada una de las áreas geográficas? No hay elementos que permitan responder a la pregunta de manera contundente, por lo que la interrogante sigue planteada.

Por Equipos Mori

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