EDUARDO BARRENECHE
"Damela toda (la plata) hija de p...", le dijo a la guarda Patricia Fernández uno de los ocho rapiñeros que subió al ómnibus de Cutcsa a las 20.50 horas del viernes 25 en la parada ubicada en el kilómetro 12.500 de Camino Maldonado.
Fernández le entregó los $ 4.900. Sin embargo, el asaltante quería más. Mientras Fernández recibía insultos y culatazos en el hombro por parte del rapiñero, otro golpeaba al conductor y los seis delincuentes restantes -tres de ellos con armas desenfundadas- desvalijaban a unos ocho pasajeros.
De repente, desde el fondo del ómnibus se escuchó: "Alto, policía".
Fernández dijo a El País que en ese momento se sintió una detonación del arma de un rapiñero que había gatillado para disparar a una mujer. "La bala se incrustó en la chapa que separa mi asiento. Si no estuviera esa chapa, el tiro me daba en la espalda", dijo.
El policía -un comisario que revista en Homicidios- respondió el fuego e hizo dos disparos. Uno de ellos hirió en el hombro a un delincuente. Los rapiñeros se bajaron corriendo del ómnibus. Segundos después, el policía realizó varios disparos al aire desde el estribo del vehículo con el objetivo de ahuyentarlos, contó Fernández.
"Ese policía fue un héroe. Nos salvó. Podía haberse quedado quieto porque iba vestido de particular", agregó.
Seis días antes del asalto, el sábado 19, Fernández fue rapiñada pero esta vez por dos individuos. No la golpearon. Sólo se llevaron el dinero.
Ahora Fernández está certificada por un médico psiquiatra. Dijo que prefiere no volver a trabajar como guarda. "Tengo miedo", expresó.
A las 20 horas del jueves 1º, otro ómnibus de Cutcsa fue copado por unos seis rapiñeros, quienes también sustrajeron el dinero de los pasajeros.