Las construcciones de casas de Un Techo para mi País en los asentamientos no son bien vistas por el gobierno, que entiende que obstaculizan las políticas de vivienda y generan más problemas que soluciones. La ONG fustiga los tiempos del Estado.
El Programa de Integración de Asentamientos Irregulares (PIAI) del Ministerio de Vivienda realoja a seis familias a las que Un Techo para mi País les hizo viviendas sobre el cauce de una cañada. Esta no es una situación aislada dicen desde el gobierno, y aseguran que la falta de coordinación con la que trabaja la institución genera problemas frecuentemente.
"Al trabajar en forma paralela van y hacen casas, cuya viabilidad constructiva genera mucha discusión, en lugares donde la gente no se puede quedar y lo mejor es un realojo. Pero como no son estatales no preguntan ni de quién es el terreno donde van a construir", dijo a El País Daoiz Uriarte, vicepresidente de OSE y actual presidente interino de la Agencia Nacional de Vivienda.
Una vez que la casa ya está instalada en un lugar no apropiado, OSE, por ejemplo, no realiza la instalación de agua. Entienden que "a través de los servicios públicos no se puede cristalizar una situación que no es positiva desde el punto de vista urbanístico". "En esos casos vamos y ponemos un poste surtidor para que no falte el servicio, pero tampoco vamos a afianzar la identidad de la gente en esa zona", explicó el jerarca.
En el mismo sentido el coordinador del Programa de Mejoramiento de Barrios del Ministerio de Vivienda, Fernando Cabezudo, dijo que "las acciones de las organizaciones de la sociedad civil inconsultas o no autorizadas por los gobiernos departamentales pueden contribuir a consolidar ocupaciones en tierras insalubres, espacios públicos, suelos rurales o tierras inundables, incrementando los recursos necesarios en las posteriores intervenciones estructurales. De ello pueden dar cuenta las intendencias. Y es imprescindible entonces que este tipo de acciones se articulen contribuyendo a garantizar el marco legal que regula el territorio. Es imprescindible el involucramiento de todos los actores, tanto públicos como privados, que contribuyan al objetivo de revertir la exclusión socio territorial".
TIEMPO. Desde Un Techo para mi País, que hace tan solo una semana construyeron 70 viviendas de emergencia en 13 asentamientos de Montevideo y Canelones, dicen que los tiempos del Estado no permiten hacer cosas a corto plazo y que por ello es importante "complementarse".
"Nosotros podemos implementar soluciones rápidas en el tiempo, que no son definitivas ni pretendemos que lo sean. Entonces queremos ser parte del proceso a la solución definitiva que sabemos que está en las políticas públicas y en las obras que pueda hacer el Estado", dijo a El País el director general de Un Techo, Tomás Villamayor.
Desde la organización no gubernamental reconocen que no hay coordinación. "Ellos no nos buscan", afirman e insisten en que lo primero que hacen cuando llegan a un asentamiento es averiguar con el comunal zonal, los municipios o los propios vecinos si hay zonas inundables, si está previsto alguna obra de infraestructura, un realojo o alguna otra acción. "Hay casos en los que esto se dio y no hemos intervenido", afirma.
Sin embargo recuerda un caso en el que el tiempo le dio la razón a la ONG.
"Nosotros construimos el año pasado en río Guayas. Ahí la Intendencia nos manifestó que había un realojo pronto y no quería que construyéramos. Nosotros entendimos que sí había que hacerlo. Llegamos a un acuerdo en el que incluso nos comprometimos a ayudar cuando esté listo el proceso de realojo y si es necesario incluso mudarles las viviendas de emergencia al nuevo lugar. Al día de hoy todavía se están haciendo trabajos de infraestructura en los terrenos y creemos que ese realojo va a demorar por lo menos un año más. Todo este tiempo, por lo menos, tienen la vivienda y no viven entre latas", relató.
Varias fuentes del gobierno consultadas por El País catalogaron a las viviendas de madera construidas por la ONG como un "parche". Para Cabezudo las construcciones directamente no son una vivienda.
"Es falso oponer la urgencia de las respuestas a los tiempos más extensos que requiere el Estado para proporcionar respuestas estructurales y sustentables. Estas son la única alternativa y sólo pueden ser provistas por el Estado. La precariedad de una casilla de madera sin baño ni cocina, que ofrece un piso seco y un techo que no se llueve solo puede ser una solución inmediata y precaria a quien vive sobre el barro y bajo el cielo, pero no es una vivienda. No lo es en un país donde la Constitución consagra a la vivienda como un derecho y donde lo que es una vivienda está definido por la Ley", aseguró.
MISMO CRITERIO. La necesidad de que la gente no se arraigue al lugar en el que está es un objetivo tanto del gobierno como de la ONG. Villamayor dijo que Un Techo trabaja con familias que están asentadas desde hace más de un año en un lugar, justamente para evitar que se "fomente la radicación" de las familias en un asentamiento. Tampoco trabajan en los que tienen poco tiempo de formados. "Esa gente no se instaló porque nosotros construimos sino que ya estaba y la vivienda que nosotros le damos mejora un poco su calidad de vida para el tiempo que esté viviendo ahí", afirmó.
Un Techo para mi País también es crítica de las políticas de vivienda del gobierno. "Que haya la necesidad de construir tantas viviendas y de que nuestras casas de emergencia mejoren la calidad de vida demuestra que hay mucho trabajo por realizar. Nuestra crítica es ir y construir, ir y trabajar con los vecinos, nunca es de criticar por hablar", sentenció el director general.
INTERMEDIARIO. Desde hace poco más de un mes y con la intermediación de la Universidad Católica, Un Techo para mi País, el Ministerio de Vivienda, el PIAI, el Plan Juntos y representantes de la Intendencia, comenzaron una serie de reuniones para trabajar justamente en mejorar la articulación y comunicación.
Villamayor reconoce que la falta de conocimiento de lo que hace uno y otro también acentúa las diferencias. De todas maneras aclaró que el foco de la institución "no está en lo que hace uno y el otro sino en mejorar la calidad de vida de las familias que viven en asentamientos".