Gobierno brasileño regula nueva ley del sector eléctrico

BRASILIA - El presidente Luiz Inacio Lula da Silva firmó hoy el principal decreto del marco regulatorio de la ley del sector eléctrico brasileño promulgada en marzo, con la finalidad de atraer inversiones para evitar un apagón como el que en 2001 castigó a Brasil.

"Ese es un sector que sin él no habrá el crecimiento económico que nosotros hemos queriendo toda la vida", afirmó Lula, quien añadió que la falta de energía eléctrica en un país provoca la fuga de inversiones.

"Si no hay energía, poca gente va a invertir en Brasil", afirmó Lula, convencido de que el nuevo modelo para el sector permitirá que Brasil produzca más energía.

"Aquellos que dudaban que nuestro país iba a crecer y que iba a generar empleos ya no hablan más. Los datos del crecimiento económico son innegables y las perspectivas para el futuro son más innegables aún", agregó.

El mandatario además elogió a la ministra de Minas y Energía, Dilma Roussef, quien luchó por la reglamentación del sector.

Por su parte, Roussef dijo que "uno de nuestros objetivos es crear un marco regulatorio estable".

El marco nace con el reto de destrabar multimillonarias inversiones que según el sector se trabaron por falta de un marco regulatorio.

La Asociación Brasileña de Infraestructura e Industria de Base (ABDIB) denunció que más de la mitad de las 36 hidroeléctricas que fueron licitadas entre 2000 y 2002 (un total de 26 con capacidad de 5.497 MegaWatios) están con las obras no iniciadas o paralizadas. El valor de las inversiones paralizadas equivale a 4.600 millones de dólares.

Estas se paralizaron, según ABDIB, por "indefiniciones en el marco regulatorio, trabas en el proceso de licencia ambiental y dificultad de obtener financiación". Con el nuevo reglamento que regula la comercialización del sector, "esperamos que por fin se activen esas inversiones y obras tan necesarias para el sector", afirmó a AFP el presidente de ABDIB, Paulo Godoy.

Según un estudio de la misma ABDIB, Brasil precisa aumentar la producción en 85.000 megawatios en veinte años, más del doble de la actual que ronda los 80.000, lo que supone una inversión de 82.300 millones de dólares.

El nuevo modelo para el sector eléctrico ha sido largamente esperado en el sector privado y está destinado a resolver los graves problemas que todavía arrastra Brasil tras la grave crisis energética de 2001, que se saldó con un draconiano racionamiento, y que inició una recesión industrial.

Precisamente, la definición del sector se atrasó por la complicada situación que presenta el sistema, con numerosos intereses y numerosas empresas en una grave situación financiera.

El decreto define las reglas de comercialización de energía; tema de debate en Brasil porque significa el traspaso de costos a los consumidores y la tarifación.

El marco regulatorio define las modalidades de las subastas públicas por las que las distribuidoras deberán contratar el 100% de la energía (actualmente el tope es de 95%).

También prevé los mecanismos para evitar que una usina generadora firme contratos que superen su capacidad de abastecimiento.

Igualmente, define cómo serán pasados los costos de adquisición de la energía a las tarifas de los consumidores.

Para evitar sorpresas en la demanda, el decreto obliga a todos los agentes (distribuidor, vendedor, gran consumidor, etc) "a declarar anualmente su previsión de mercado o carga, para cada uno de los años subsiguientes".

En las subastas, se escogerá según "el criterio de la menor tarifa" para el consumidor.

AFP

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