El Gobierno argentino creó hoy un comité de crisis para concentrar el esfuerzo en combatir el delito y la violencia, en particular en la periferia de Buenos Aires, donde a diario mueren un promedio de cuatro personas y se cometen 367 robos con armas, según cifras oficiales.
El ministro de Justicia, Gustavo Beliz, y el gobernador de la provincia de Buenos Aires (centro-este, la más poblada), el peronista Felipe Solá, firmaron el acta de creación del programa que coordinará las tareas de las fuerzas de seguridad.
El Gobierno desplegó a unos 2.000 policías militarizados para reforzar la vigilancia en la peligrosa área urbana donde viven unas nueve millones de personas, atemorizados por la violencia, alrededor de la capital argentina.
El ministro judicial prometió a Solá que "desde el Gobierno federal se va a brindar toda la ayuda y colaboración que haga falta para que los residentes puedan vivir sin miedo y en paz".
Béliz dijo que hay "una gran voluntad del gobierno bonaerense de calar hasta el hueso en la lucha contra el delito y desbaratar los desarmaderos" de automóviles robados, al amparo de focos de corrupción en la fuerza policial del distrito, la temida Bonaerense , la más grande del país con 55.000 efectivos.
Uno de los ejes de un plan de choque contra el delito consiste en aplicar restricciones a la venta de alcohol y cerrar talleres donde se desarman autos robados, uno de los mayores negocios del hampa.
El gobernador dijo que ante la urgencia de respuestas se informó a los comisarios policiales que "no había más excusas de ningún tipo por cuestiones materiales que impidieran supuestamente una acción plena contra el delito".
La policía está en el centro de investigaciones sobre corrupción, en tanto que un escándalo por sospechas de enriquecimiento ilícito estalló la semana pasada al conocerse que Alberto Sobrado, el jefe de la Bonaerense , tenía una cuenta de 333.000 dólares en un banco de Bahamas, por lo cual fue dado de baja.
AFP