PUNTA DEL ESTE | GASTÓN PÉRGOLA
Alexandra Richards, la hija menor del guitarrista de los Rolling Stones, pasó un fin de semana en José Ignacio; pinchó discos, hizo amistades, participó de una fiesta privada, y hasta aprovechó de un día lluvioso para dormir una reparadora siesta.
"Me encantó José Ignacio. Es la primera vez que vengo. No sabía nada acerca de este lugar. Vine por trabajo, pero ahora quiero volver el próximo año a pasarla bien unos días". Con esas palabras, la niña mimada de Keith Richards, se expresó sobre su estadía en Uruguay.
La rubia de 25 años -que además de llevar el apellido del emblemático fundador de los Rolling Stones es modelo, DJ y artista- llegó a José Ignacio el sábado 21 de enero, solamente acompañada por su manager, y se alojó en el hotel boutique Casa Suaya, lejos del bullicio de Punta del Este.
Su estadía en el balneario fue fugaz (se quedó apenas hasta la mañana del lunes 23) pero eso no le resultó un impedimento para sacarle provecho a su visita. Si bien casi no salió del entorno en el que se encontraba, le fue suficiente para "dejarse llevar" y hacer nuevos amigos, tomar varios tragos (especialmente vodka tonic y caipiroskas), y bailar hasta entrada la madrugada.
Una de las personas a las que conoció en José Ignacio (y con quien generó una muy buena relación e intercambió gustos musicales) fue con el músico tecladista de la banda de Charly García, el "Zorrito" Fabián Vön Quintiero, habitué residente de Casa Suaya durante casi todo el mes de enero.
Tal fue la conexión entre ambos que la joven rubia decidió modificar su itinerario para poder asistir al cumpleaños de Quintiero en Buenos Aires, invitada por él mismo. Si bien el cumpleaños número 46 del Zorrito (el domingo 22) los agarró a ambos en José Ignacio, Quintiero ya tenía preparado un festejo en Buenos Aires para el día siguiente.
Esto hizo que la hija de Keith Richards, que tenía previsto regresar a Nueva York ese mismo lunes, optara finalmente por hacer escala en Buenos Aires, y festejar el cumpleaños con su nuevo amigo, según le contó ella misma a sus allegados, antes de emprender vuelo.
EN LA CARACOLA. El mismo sábado que llegó al balneario y después de almorzar en el restaurante del hotel junto a su manager (corvina negra con ensalada, una copa de vino y agua sin gas) un vehículo la fue a buscar para cumplir con su compromiso laboral que la trajo por el balneario.
El destino era el exclusivo parador La Caracola (en Laguna Garzón), perteneciente a los dueños de La Huella. Allí, la marca de bebidas Géau Vitaminwater la contrató para hacer bailar y divertir a unos 200 invitados que asistieron al evento, entre los que se encontraban Juana Viale, Gonzalo Valenzuela, Eugenia Suárez e Iván de Pineda, entre otros.
Sobre las 18:30 y después de que pasara el turno del DJ francés Stéphane Pompougnac, la hija de Keith Richards, con caipiroska en mano, hizo un set de rock & roll, house y mashups -remezclas sobre canciones conocidas-, durante más de dos horas.
Con una sonrisa inmutable, tuvo tiempo para hacer sociales y hasta se fotografió con carteles en los que se leían alusiones a letras de los Stones (If you start me up I`ll never stop!) y Los Beatles (She loves you. Yeah!).
De vuelta en Casa Suaya, Alexandra Richards fue agasajada con una fiesta privada, a cargo del DJ Leo Medina, mood director del lugar, y residente en Casa Suaya durante enero. La fiesta se extendió hasta las 3 de la madrugada. Eso, sumado a que el domingo amaneció con lluvia, hizo que la joven modelo no saliera de su habitación en casi todo el día, finalizando su estadía con una larga siesta.
SENCILLA. "Me pareció una chica supersencilla, copada y dulce. Tiene una personalidad muy especial por ser la hija de una estrella, como lo es el padre. También me pareció muy inteligente para tener solamente 25 años y demuestra con total naturalidad en sus charlas que sabe mucho de música", describió a El País el DJ argentino Leo Medina, que acompañó a la joven durante su estadía.
En las charlas que la joven mantuvo acerca de sus gustos musicales hizo saber su afición al hip hop de la Costa Este y el Old School, además de contar que ya está trabajando en su nuevo website, que estará listo este año. También se mostró contenta ya que el 25 de febrero pinchará en una fiesta de los Grammy, en el hotel Beverly Wilshire, de Los Ángeles.
Amén del vínculo familiar que la une con el legendario guitarrista de los Rolling Stones, la modelo y DJ hizo pocas referencias a su reverenciado padre en las conversaciones que mantuvo con su círculo íntimo, según confiaron quienes estuvieron con ella.
Sin embargo, abordada por la revista argentina Hola! Richards fue consultada sobre la relación que mantiene con Keith y la carga de su apellido. "Nunca me pesó el apellido. Llegué a donde estoy por mis propios medios, mi familia me respeta y yo los respeto a ellos", enfatizó, aunque reconoció que en ocasiones suelen poner sobre ella "demasiadas expectativas" por ser la hija de una celebridad. "Mi padre es bastante protector conmigo", remata la niña mimada del viejo Keith.
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