Futuro de Haití es más político que militar, según un general de ONU

Pacificación debe desembocar en el desarrollo del Estado

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DANIEL ISGLEAS

"La misión (en Haití) cumplió una parte significativa de sus objetivos: paró la violencia, hubo elecciones en 2006, se creó estabilidad. Pero aún falta el funcionamiento de las instituciones gubernamentales, asegurar las elecciones de 2011 y dar una imagen de seguridad para los inversores", sostuvo el general de División brasileño Carlos dos Santos, que hasta mayo de 2009 comandó la misión de las Naciones Unidas en ese país donde revistan 1.146 efectivos militares uruguayos.

Lejos de ser un problema económico, la recuperación de la empobrecida nación caribeña azotada por las luchas internas hasta que en 2004 intervino militarmente la ONU, pasa por darle solidez a las instituciones. "Ahora depende de los haitianos y de una acción política más efectiva de la comunidad internacional. La salida no es militar, sino política", opinó el general dos Santos, durante una conferencia que brindó ayer en el Centro de Altos Estudios Nacionales (Calen) ante el ministro de Defensa, Gonzalo Fernández, oficiales locales y extranjeros, embajadores y especialistas en estrategia que cursan estudios en el centro académico.

En este sentido para dos Santos debe haber una garantía para un mínimo de desarrollo e inversiones, y esas condiciones las asegurará la misión.

Hoy, tras cinco años de misión, hay 7.060 militares y 769 policías en la isla. Uruguay aporta un total de 113 oficiales y 1.133 efectivos subalternos.

La ONU dedica US$ 600 millones por año a las tareas de pacificación. Pero ese no es el único aporte. Varios países sostienen el incipiente sistema financiero y comercial de la isla, y asisten a la población. Por ejemplo, Estados Unidos aporta US$ 400 millones anuales, Canadá otros US$ 150 millones, la Unión Europea US$ 130 millones y realizan aportes España y Alemania. "Más que dinero, se necesita transparencia y coordinación en el Estado", precisó. "Los militares crean condiciones para la gobernabilidad", añadió.

La misión cuenta con la enorme ventaja de que, según una encuesta de 2008, casi el 78% de la población apoya la presencia de los soldados internacionales. Haití es un país socialmente quebrado donde el 80% de la población subsiste con menos de US$ 2 por día y 56% con solo un dólar.

Dos Santos pidió que no se olvide que en los países donde la ONU participa con misiones de paz es porque las condiciones sociales "son terribles".

Por eso, señaló que el problema en Haití es la forma de administración de los fondos y la ausencia de una estructura administrativa local en el gobierno que brinde certezas jurídicas a los inversores.

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