Fue salvado del derrumbe el hotel del Paso Molino

Proyecto. Buscan generar un multicentro cultural para el intercambio con vecinos

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El Paseo del Hotel es un centro de recreo y cultura que desde este año se suma al circuito de espacios dedicados a reconstruir historias públicas y privadas de los montevideanos, desde la Colonia a nuestros días. En este caso, desde 1860.

En la esquina de Agraciada y Zufriategui se ubica un edificio que no se destaca tanto por su arquitectura o despliegue estético. Resulta sin embargo un ejemplo de las técnicas de construcción empleadas a mediados del siglo XIX en Montevideo. Y es además, por su destino original, un emblema histórico del barrio Paso Molino, y un espacio de interés para los montevideanos en general.

La obra de dos plantas, con 1.000 metros de superficie, funcionó como hotel desde 1860, brindando servicios destinados a los pasajeros que habitualmente realizaban extensos viajes en diligencia.

Con el paso del tiempo, los usos de la construcción, de la cual nunca no se hallaron planos, sufrieron reconversiones. Durante décadas funcionó por ejemplo una panadería. Y después, una pensión, hasta que toda la edificación comenzó a deteriorarse a tal punto que el riesgo de derrumbe quedó comprobado y se sumaron uno tras otro los cedulones que reclamaban su clausura.

Al igual que sucedió en el Centro de Montevideo con el edificio del Teatro Victoria, el viejo hotel, en donde llegaron a estar alojados personalidades del canto y la literatura como Carlos Gardel y Jorge Luis Borges, terminó siendo ocupado por gente en situación de calle que poco a poco fue devastando los interiores, retirando por ejemplo materiales de las propias estructuras, hasta poner en riesgo su propia vida.

Desde que tomaron la decisión de encarar allí un proyecto privado de corte social y cultural, los arquitectos Daniel Majic y Ariane Bergara, debieron realizar profundas investigaciones y a la vez pergeñar soluciones creativas para iniciar las obras, apuntalando las paredes y techumbres que amenazaban con ceder no bien se iniciaran las obras. Sobre la marcha fueron descubriendo, por ejemplo, puertas, con sus herrajes originales, ocultas tras los revoques. O troncos de árboles, gigantescos, empleados como vigas extensas, que siguen intactas, pero que en algún momento estuvieron recubiertas con material, por razones estéticas.

Al ver los ladrillos al descubierto, asimismo ha sido posible comprobar los diversos tipos de cemento empleados en unas y otras paredes.

De ese modo, tanto el patrimonio tangible que puede rastrearse en pocos textos de corte historiográfico, como el intangible, que han venido proporcionando vecinos del propio barrio y de otros limítrofes, como Belvedere y el Prado, se conjugan para impulsar los nuevos encuentros, entre los habitantes de la zona y los posibles visitantes. Y también para planear las actividades que se desarrollarán de aquí en adelante, y que apuestan a testimoniar los cambios sociales, culturales y políticos que se sucedieron en Montevideo desde su fundación, como ya lo acreditan algunos de los mapas y litografías, fotografías o reproducciones de obras plásticas que cuelgan de algunas paredes del llamado Paseo del Hotel.

La oferta en general pretende ser dinámica, interactiva y amena, ideada para atraer tanto a los niños como a los adultos extranjeros que de pronto son guiados hasta La Diligencia de Belloni, ubicada frente al ex Hotel del Paso Molino. En homenaje a esa obra monumental que se inauguró en 1952, y al genial escultor, es que en el Paseo del Hotel se decidió dedicar el Espacio Temático durante todo el 2012 a la historia de aquel primer medio de transporte colectivo de pasajeros.

En el mismo lugar también pueden verse imágenes del edificio desde su construcción hasta su rehabilitación en 2012, piezas de valor histórico halladas y un panel informativo con datos de huéspedes de diversas épocas.

También en la planta baja, internándose en el patio abierto, se accede por su parte a un sitio que funciona a la manera de pequeña plaza rodeada con plantas que acercan aromas de otros tiempos.

Durante las visitas guiadas, lo primero que se puede ver en una sala lateral acondicionada, es un audiovisual de 10´ guionado para que el espectador reconozca bien el contexto en el cual se construyó el Gran Hotel, así como las posteriores modificaciones que lo adaptaron al glamour del inicio del siglo XX.

A la salida, los visitantes podrán observar de cerca y recibir información de parte de los guías acerca de las técnicas utilizadas en la construcción original, sea en muros, vigas o aberturas.

Entre los próximos pasos, se piensa generar un espacio gastronómico, una librería, y paseos en vehículos antiguos hacia barrios con algunas raíces en común, por ejemplo la Unión o la Barra de Santa Lucía.

Ilustres: Carlos Gardel y Jorge Luis Borges fueron algunos de los huéspedes del hotel.

Reconocimientos a la inventiva privada

El edificio inaugurado como Hotel del Paso Molino en el siglo XIX, fue declarado de interés patrimonial en 2008 por la Comisión Especial Permanente del Prado.

El proyecto arquitectónico y su viabilidad se aprobaron en 2010 por la propia Comisión Permanente del Prado y en 2011, por la oficina de Patrimonio de la Intendencia Municipal de Montevideo.

Después de las refacciones, la rehabilitación del edificio mereció la declaración de interés turístico por parte del Ministerio de Turismo y Deportes.

El denominado producto Cultural y turístico "Crónicas de Montevideo en el Paso del Molino" fue declarado de interés cultural por el Ministerio de Educación y Cultura, y de interés turístico por el Ministerio de Turismo y Deportes.

Desde el 2007 se realizaron los trabajos de investigación de la realidad material e inmaterial del edificio y su entorno, se reconstruyeron símbolos, valores, tradiciones escritas y orales que terminaron siendo el soporte de la propuesta que invita a los visitantes y vecinos a involucrarse en la promoción y protección de este tipo de bienes.

Como lo recuerdan los responsables del emprendimiento, "el espacio de circulación se pensó como un recorrido por la propia historia del edificio, se restauraron detalles constructivos y decorativos de distintas épocas como testimonio material de los cambios políticos, sociales, económicos y culturales acontecidos en Montevideo y particularmente en la zona del Paso del Molino".

El centro está abierto de 10 a 17 horas de lunes a viernes. Y de 10 a 19 los sábados, domingos y feriados.

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