Florida es la ciudad elegida por la Iglesia para el retiro

| Casas de retiro, conventos, sedes de congregaciones, merenderos: la Iglesia Católica invierte en el departamento

FLORIDA | FEDERICO IGLESIAS

"Ave María Purísima", es la frase que nace de alguien detrás de un tabique de madera, y el visitante responde: "sin pecado concebida". Este es el primer contacto de quien ingresa a un monasterio de clausura, algo así como la llave que permite entrar a un ambiente muy diferente al que la mayoría estamos acostumbrados.

Inmediatamente el silencio inunda el ambiente y se pasa al locutorio donde comienza la conversación, con la particularidad de que entre ambas personas se interpone una reja.

Se trata de uno de los conventos dedicados a la vida contemplativa que existen en la ciudad de Florida, lugar de algo más de 32 mil habitantes que tiene la particularidad de contar con más de 40 religiosas consagradas, pertenecientes a ocho diferentes congregaciones.

Esa inusual presencia de religiosas, que sorprende a las propias involucradas, a sacerdotes y laicos parece tener varias causas, entre ellas, al prolijo y prolífico trabajo del Obispo de la Diócesis de Florida Mons. Raúl Scarrone en atraer a su jurisdicción a estas congregaciones religiosas, y —para muchos— al hecho de que en esta ciudad se encuentra el santuario nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, Patrona del Uruguay.

Es la casa de María y a la casa de la madre siempre se va, opinó la Hermana Margarita, Priora del Monasterio de las Carmelitas Descalzas, sobre la elección de Florida para la ubicación del convento. "Florida está en el centro del país, y es como si del centro irradiara una luz que sale del santuario, y agregó: "pero además, mucho está en la apertura del Obispo y la mayor parte, en Dios".

GRAN INVERSION. Pero toda esta presencia religiosa ha estado acompañada de la construcción de importantes edificios, que dan hoy a Florida un paisaje particular.

En los últimos 15 años se han construido dos grandes monasterios; una gran casa de retiros; un complejo edilicio que sirve de hogar para la Congregación de las Hermanas Misioneras de la Caridad —de la Hermana Teresa de Calcuta—, que se integra además con un módulo para la atención de enfermos de sida y un merendero para niños de la zona; un edificio para el noviciado, a cargo de sacerdotes Carmelitas Descalzos primero y ahora de sacerdotes Palotinos; un centro para catecismo y reuniones denominado "Juan Pablo II" y la construcción del edificio de "Renacer", una obra vinculada a la Iglesia para la recuperación de jóvenes que han caído en la droga.

Esta millonaria inversión de la Iglesia Católica en Florida nada tiene que ver con una floreciente situación económica de la Diócesis, que muy lejos está de ello y que debe manejar siempre escasos recursos al igual que toda la Iglesia uruguaya, sino que es el paciente resultado de horas y horas de elaboración de proyectos que fueron financiados por organizaciones solidarias de Alemania, Italia, España, Francia, Estados Unidos —entre otros países— vinculadas a la propia Iglesia Católica.

LOS PROYECTOS. "Así como existen organismos financieros internacionales que conceden recursos para planes de desarrollo a nivel del Estado, también hay dentro de la Iglesia agencias a nivel internacional que ayudan para este tipo de cosas", explicó Monseñor Raúl Scarrone.

Mostrando unas voluminosas carpetas, el Obispo de Florida recordó que han sido muchas horas de dedicación y esfuerzo en la elaboración de proyectos, pero que la satisfacción final al ver las obras concluidas bien lo valen.

"En cada caso —explicó— lo primero es encontrar la fuente o fuentes de financiación, luego elaborar un proyecto que sea viable, atractivo y necesario para la comunidad, y si es aprobado, cumplir con todas las etapas posteriores".

Si bien dijo que "sin esos recursos no hubiéramos hecho nada, Scarrone no olvidó mencionar también algunos fondos provenientes de herencias y donaciones de uruguayos, que fueron volcadas en su mayoría para la construcción de la Casa de Retiros "Jesús Buen Pastor. Un lugar con comodidades para unas 60 personas, con calefacción y baño privado, lago natural y cancha para deportes, por donde pasan unas 1.700 personas por año y donde dos veces al año se reúnen los obispos de todo el país.

Por su parte, para financiar los dos conventos de clausura que existen en Florida, el Obispo recordó que en algunos casos las propias Hermanas consiguieron los recursos, son inteligentes, saben dirigir las cartas a las agencias adecuadas" dijo, pero agregó que también él realizó algunas gestiones. Incluso —algunas— manejan con solvencia los recursos que la red informática internet facilita.

El silencio absoluto de la clausura

Vivir en un convento de clausura, en silencio y con el mínimo contacto con el mundo exterior, no es nada fácil. "Se exige mucha fe y la llamada del Señor", expresó la Hna. Margarita, Priora del Convento de las Carmelitas Descalzas.

Por su parte Sor María Teresa Abadesa del Monasterio de las Clarisas Franciscanas, consideró que "así como Dios eligió a otros para el matrimonio, a nosotras nos eligió para esta vida".

Dedican la mayor parte del tiempo a la oración. Pedimos por los enfermos, por el Papa, por nuestro obispo y sacerdotes, por la humanidad, y hasta por los políticos, explican.

Inician la jornada a la hora 6 con rezo y alabanzas y la finalizan aproximadamente a las 22 o 23 horas con la oración de la noche.

No salen del espacio físico del convento, salvo por situaciones de salud o necesidad extrema. "Han pasado años sin que salgamos a la calle", expresó la clarisa Sor María Sara.

"Cuando salgo siento que algo me oprime", expresó una de las religiosas, mientras otra aseguró que "la gente vive con mucho frenesí y al regresar digo hogar, dulce hogar".

Respecto a los recursos necesarios para su mantenimiento, en ambos monasterios, las religiosas trabajan "para vivir y poder sustentarnos".

En la mayoría de los casos realizan tareas manuales: artesanías, repostería, imprenta, cuyos productos venden a particulares y al resto de la estructura de la Iglesia.

Además, realizamos las tareas propias de amas de casa: limpiamos, cocinamos, hasta cortamos el césped, cuenta la Hna. Margarita.

Existen en Florida dos tipos de religiosas, aquellas que llevan una vida contemplativa bajo el régimen de clausura, y aquellas que realizan una vida activa, integradas a la sociedad y al trabajo de la Iglesia.

Hay dos monasterios de clausura: el convento de las Hermanas Clarisas con 8 integrantes, y el de las Hermanas Carmelitas Descalzas con 7 religiosas.

Respecto a las otras órdenes religiosas o congregaciones de activa participación en la sociedad presentes en Florida, se encuentran las Misioneras de la Caridad, las también conocidas Hermanas de la Madre Teresa de Calcuta que realizan un trabajo entre los pobres y enfermos de sida.

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