FRAY BENTOS | FEDERICO CASTILLO
La población de Fray Bentos siguió de reojo y con poco interés lo que pasaba en el piquete de Arroyo Verde. Luego de tres años y medio de bloqueo, los fraybentinos están entre acostumbrados y resignados.
En una panadería estaban mirando la telenovela por la Red del interior y la señal se interrumpió para pasar en directo lo que estaba ocurriendo en el piquete y la conferencia de prensa del jefe de Gabinete de Argentina, Aníbal Fernández.
Sólo así los fraybentinos les prestaban algo de atención a lo que ocurría a pocos kilómetros de su ciudad. "Dejá, que sigan 40 años más. ¿Qué nos va a cambiar a nosotros?", comentó uno de los clientes del local.
Este tipo de expresiones se repetía en casi todos los lugareños. "Que levanten una pared", pidió el funcionario de una barraca, mientras hacía su tarea, ajeno a todo lo que ocurría en la frontera. Otros dejaban caer comentarios más extremos. "Ahora vamos a hacer nosotros un piquete para que no se levante el de ellos. Que siga todo como está", dijo Gabriela, empleada de una zapatería céntrica. "Hay que poner una bomba en ese puente", acotó Silvia, otra funcionaria.
La sensación general es que los comerciantes se vieron favorecidos por el corte del puente San Martín que une la ciudad de Fray Bentos con la argentina Gualeguaychú.
"Con el corte hemos trabajado mucho mejor que antes", comentó Cacho tras el mostrador de su pequeña almacén.
"Lo que se cortó fue la pasada de bagayo, comercialmente nos ayudó", reflexionó Martín, un peluquero.
Para los fraybentinos la ecuación es clara: el dinero que antes se gastaba del lado argentino, ahora se gasta en las tiendas uruguayas. Claro que también hay bronca e incredulidad por el hecho de que "cinco o seis abombados" puedan bloquear por tres años y medio a un puente internacional. Pero eso que al principio los indignó, ahora se transformó en una herida que comienza a cicatrizar y que no quieren volver a abrir.
"El uruguayo se acostumbró y la gente que al principio fue perjudicada, ahora ya está en otra. O se buscó otro trabajo o se las arregló de alguna manera", señaló Roy, el encargado de un local de ropa deportiva en una de las avenidas principales de la ciudad.
En las calles de Fray Bentos dicen que los que se vieron afectados por el corte son los que trabajaban en la cabecera del puente: aduaneros, despachantes, personal de comedores y free shops. Calculan que son unas 200 personas.
"Muchos aduaneros patearon al principio, pero siguen ahí, eh, no cambiaron su modo de vida", aclaró Abelardo, el dueño de una farmacia.
También hay otras voces que sugieren que esa gente, afectada directamente por el corte del puente, la pasó muy mal. "Muchos se suicidaron, otros se separaron", comentó Roy. Pero todo eso suena hoy a historia antigua. "El daño ya está hecho", dijo y resumió un estado de ánimo que es casi acorde.
Temblando. A las seis de la tarde, cuando el jefe de gabinete argentino, Aníbal Fernández, hablaba en directo sobre las acciones de su gobierno para disolver el piquete, el pueblo de Fray Bentos seguía inmutable, en su ritmo habitual. Muy lejos de las caras de indignación que se veían por la televisión en Arroyo Verde, los pocos comentarios, inevitables, o eran sarcásticos -"mirá, parece que los sacan nomás a estos atorrantes"- o apuntaban a dejar las cosas como están. "No estamos de acuerdo con que se levante el corte, los uruguayos se iban a gastar la plata allá", protestó Silvia, la empleada de la zapatería.
Dicen que los fraybentinos cruzaban a Argentina a comprar comestibles, algo de ropa o a cargar nafta. Productos todos que encontraban a mejor precio que en Uruguay. Y saben que ahora las cosas pueden volver a cambiar. "Por eso los comercios chicos están temblando, esos marchan todos", apuntó Roy.
Hay muchos pequeños comerciantes que en todo este tiempo vieron repuntar sus ventas. "Querés que te diga la verdad, el corte me benefició", afirmó Cacho, el del almacén.
Todos coinciden en que los "bagayeros" fueron uno de los grupos que más perdieron, pero hay quienes sostienen que todavía se las siguen arreglando. "El bagayo no tiene fronteras ni puentes", dijo Abelardo, pero reconoció que ahora las cosas estaban mejor para los comerciantes pequeños, sobre todo en el rubro alimentación.
Un vecino, que se autodefinió como "bagayero de toda la vida" reconoció, con honestidad brutal, los impactos del corte. "Yo me acabé, me fundí. Ligué mal. Viví bien mientras estaban los argentinos, pero no me quejo", dijo.
En su local, céntrico y semivacío, miraba el canal de noticias Crónica y lucía desencantado con todo: "Los que se beneficiaron están calladitos, quiero saber qué van a hacer ahora cuando se levante el piquete".
Pero no todo pasa por cuestiones comerciales, también hay años de relación con un pueblo vecino y los fraybentinos saben que tras la apertura del puente nada va a ser igual. Es que para muchos el trato con los argentinos quedó ahora tenso, demasiado tirante.
"Mateada de la esperanza" el domingo 13
Pegados en las vidrieras y como una contradicción de lo que los dueños o empleados de los comercios decían sobre el corte del puente San Martín, se podían ver varios afiches que invitaban a una "Mateada de la esperanza contra el piquete". La cita es el domingo 13 en el Teatro de Verano de Fray Bentos y la invitación rezaba: "Argentinos y uruguayos unidos contra el piquete". La iniciativa es similar a una que tuvo lugar a fines de mayo y fue convocada por usuarios de Facebook. Los antecedentes no son muy promisorios. En aquella oportunidad, uruguayos y argentinos que rechazan el bloqueo se convocaron para reclamar en tres ciudades por el libre tránsito entre los dos países. Hubo una mateada en Plaza de Mayo, en Buenos Aires, otra en la rambla de Pocitos en Montevideo y otra en el Teatro de Verano de Fray Bentos. La participación fue escasa en todos los lugares. Muchos de los comerciantes fraybentinos señalaron a El País que se negaron a poner esos afiches en sus locales. Los fraybentinos que reclaman el fin del bloqueo sostienen que los piqueteros están "bancados" y desconfían de sus intenciones. "Piden cosas que no son de este planeta. Quieren que Botnia se traslade, como si fuera tan fácil mover esa planta", comentó el encargado de una panadería. Lo que los fraybentinos sienten es que del origen del reclamo de los piqueteros, queda muy poco. "En el piquete hay casas, tienen freezers y hasta Direct TV", apuntó el encargado de una tienda.
Lafluf dice que "hay una lucecita"
La visión de fastidio y resignación que mostraban los vecinos de Fray Bentos, contrastaba ayer con los mensajes de los políticos locales ante la posibilidad del fin del bloqueo del puente San Martín.
El intendente reelecto de Río Negro, Omar Lafluf, dijo sentirse satisfecho por el fallo del juez federal de Concepción del Uruguay, Gustavo Pimentel. "Todo lo que ayude a que se levante (el corte) está bien", afirmó y, aunque se mostró escéptico sobre la rapidez de la solución, consideró que ahora "al menos hay una lucecita" para ponerle fin al bloqueo.
El actual intendente de Río Negro, Ruben Di Giovanni, también expresó su agrado por el fallo de Pimentel. "En principio recibimos con agrado que la Justicia haya intervenido en este hecho que lleva más de tres años y que ha dañado mucho a la población" uruguaya, dijo Di Giovanni a la AFP. Ahora se está "a la expectativa" de los pasos que dará el gobierno argentino, agregó.
"No queremos presionar, hay que dejar actuar a la República Argentina", añadió.
"En cierto sentido nos conforma, pero por otro lado es lamentable que se haya llegado a este punto, esto se tendría que haber solucionado antes", indicó.
Di Giovanni agregó que el bloqueo no ha perjudicado a UPM (empresa finlandesa que compró la planta de Botnia), que está produciendo y exportando celulosa a toda su capacidad. "Lo más perjudicial ha sido el relacionamiento entre los pueblos y unas 250 familias han perdido su trabajo en forma directa, indirectamente muchas más", subrayó.
Según Di Giovanni, Fray Bentos, ciudad de 25.000 habitantes, ha sufrido perjuicios económicos muy alto en estos tres años y medio. "Están analizando si pueden haber medidas legales que compensen las pérdidas`, dijo el intendente.