Uno de cada dos niños de cero a cinco años vive en hogares pobres, según arrojan los datos del último informe elaborado por el Observatorio de Derechos de la Infancia y la Adolescencia en Uruguay de Unicef.
El estudio al que accedió El País señala que alrededor de 104 mil niños uruguayos no logran cubrir los costos de alimentación y otros bienes y servicios considerados básicos.
El informe presentado oficialmente ayer destaca que dentro de esa población, aproximadamente 12 mil niños ni siquiera reciben los requerimientos mínimos de nutrición.
También advierte que un 10% de los bebés menores de un año padece problemas de desnutrición crónica y esta cifra aumenta hasta el 16,7% en los niños de entre uno y dos años. La desnutrición crónica es una fase ya elevada del proceso de desnutrición, en la que se observa un enlentecimiento en el crecimiento del niño que no llega a alcanzar la talla de un niño bien nutrido.
En el texto se destaca que los problemas de desnutrición se habían logrado bajar entre 1987 y 1996 y que los niveles actuales marcan un claro retroceso.
Unicef reconoce, sin embargo, que los índices de desnutrición en Uruguay siguen siendo leves en comparación con el resto de América Latina.
POLITICAS. El Observatorio reclama políticas del Estado uruguayo para revertir el fenómeno denominado "infatilización de la pobreza", y advierte que los temas de pobreza no responden exclusivamente a la situación de crisis actual. "Uruguay no logró aprovechar los mejores momentos económicos de los 90 para reducir la brecha existente entre la pobreza infantil y la pobreza de los adultos mayores", subraya el texto.
Según las estadísticas que manejan, incluso en los años de mayor crecimiento económico, la brecha se siguió agravando. En 1986 existía una relación de dos niños pobres por cada mayor de 65 años pobre. Esa relación entre 1994 y 1995 subió a siete niños pobres por cada adulto mayor pobre. En 2003, la brecha siguió aumentando. Ahora hay nueve niños en situación de pobreza por cada adulo mayor pobre.
El informe destaca que el conjunto de políticas y programas sociales dirigidos a la infancia en Uruguay aseguran la supervivencia de los niños, pero no logran cubrir suficientemente las necesidades de desarrollo y bienestar. "La situación de calle y el trabajo infantil son caras visibles de la pobreza que reclaman una respuesta más decidida e innovadora que no solo atienda a lo inmediato sino que articule redes de protección firmes y duraderas que logran romper el ciclo de la pobreza y sus consecuencias", concluye.