MALDONADO | M. GALLARDO
La mesa afuera es una inversión que puede representar buenas ganancias. En invierno, la preferencia por la vereda fue impulsada por la prohibición de fumar y ahora se suma el buen tiempo del verano, aunque el clima de la última semana no fue el mejor ejemplo.
Desde hace dos meses "proliferaron" los pedidos a la Intendencia de Montevideo para colocar mesas en las veredas o instalar un "deck" de madera sobre la calle para los parroquianos, dijo a El País el director del Servicio Central de Inspección General de la IMM, Ricardo Prato.
"Todos los años, en septiembre, llegaban a la intendencia los mismos cinco bares a pedir la habilitación para colocar mesas en la vereda. Ahora las resoluciones de autorizaciones alcanzan las 20 semanales", explicó Prato.
Para este verano, unas 200 empresas gastronómicas ya solicitaron el permiso municipal. Esos dos centenares de comercios tienen autorización para colocar 1.700 mesas y 6.800 sillas en veredas o encima de decks de madera construidos sobre la calzada.
Los propietarios de bares y restaurantes montevideanos apuran los trámites para adaptarse a la tendencia, cada vez más firme y justificada por su clientela, de hacer vereda.
En Montevideo funcionan unos 2.500 bares y restaurantes, según Cambadu, la gremial que aglutina a estos comercios.
EL TRAMITE. Una mesa exterior y cuatro sillas cuesta a los bares 0,45 Unidades Reajustables ($ 133) mensuales. En tanto que la tasa por el metro lineal de los decks es de 0,90 Unidades Reajustables ($ 266) por mes.
El trámite de solicitud es sencillo y demora 15 días. Los interesados deben presentar al municipio los planos para que los técnicos de la IMM puedan calcular las cantidades de mesas que entrarían en la vereda del bar.
Ingeniería de Tránsito, por su parte, calcula los efectos del deck sobre el tráfico vehicular. Es que este espacio comercial ocupa parte de la calle. Como el que instaló el "Uni Bar", en Eduardo Acevedo y Guayabo. O "El Tigre", en Scosería y Franzini.
CLAVE. El director de la División Promoción Económica de la IMM, Manuel Negro, dijo a El País que las solicitudes para la colocación de mesas exteriores buscan ofrecer un espacio a los fumadores y no necesariamente pretenden con ello ampliar la capacidad locativa de los negocios.
Para el jerarca municipal, "se nota" que el país vive una reactivación económica, ya que ello "se refleja" en el movimiento de los bares y restaurantes.
Por su parte, el director Prato dijo que la comuna estudia una modificación del decreto para ampliar los lugares donde los baristas puedan instalar mesas. Se derogará, dijo, aspectos como la prohibición de instalar mesas o decks cerca de paradas de ómnibus o en las esquinas de las calles.
La nueva ordenanza unificará los criterios de otorgamientos de mesas y decks para que el municipio efectúe controles "más efectivos", explicó.
TENDENCIA. Los propietarios de bares coinciden en que los jóvenes son los principales usuarios de las mesas exteriores. Los adultos mayores se inclinan por terrazas cerradas o las mesas interiores de los comercios para cenar alejados del ruido del tráfico vehicular o de las molestias generadas por el trasiego de personas por las veredas.
En los espacios exteriores de los bares reina la informalidad. Los empresarios consultados señalan que los jóvenes juntan las mesas y arman grupos para beber cervezas o comer "picadas" desde el atardecer hasta la medianoche.
Inclusive, las sillas exteriores son confeccionadas con telas y poseen un diseño diferente a las del interior del negocio.
En el bar "El Tranquilo", situado en 21 de Setiembre y Roque Graseras, los jóvenes y los fumadores "copan" las mesas de las veredas a partir de las 21 horas, dijo su propietario Fernando Ramírez.
En invierno, agregó, "mucha gente se sienta afuera a fumar sin importarle el frío".
Una situación similar ocurre en el bar "El Tigre", en José Scosería y Luis Franzini. Fundado en la década de 1940, cuenta con un público estable de Pocitos. Al llegar los primeros fríos, la clientela cayó. Sin embargo, su deck continuó siendo usado por parroquianos que fumaban sin importarle el frío o el viento, dijo el dueño, Alejandro Ferreiro.
El empresario solicitó a la comuna techar ese espacio para brindar una mayor protección contra la lluvia para los clientes.
Al llegar el verano, Ferreiro instala unas 40 mesas en los costados del bar y sobre su deck de madera. "Es espectacular tomar una cerveza en el deck. Este ayuda a ampliar la capacidad del local", señaló.
Cada año, Ferreiro abona unos $ 30 mil por sus instalaciones al aire libre: "se llenan de público en la temporada veraniega. Saco las mesas y las sillas del primer piso y las pongo allí".
Haciendo vereda
CHIVITERIA SAN MARCOS. "Al público le gusta sentarse afuera cuando las noches son agradables. Colocamos las mesas exteriores e hicimos las veredas a un costo de U$S 6.000. Los clientes mayores prefieren el interior del local". Encargado Gerardo González del local de las calles Sarmiento y Luis de la Torre.
LA SPAGHETTERÍA. "Hace años que tenemos el `deck` y el resultado es bueno. En el verano la gente disfruta de él. Va allí el público que le gusta la naturaleza. Se ha hecho popular por la prohibición de fumar en espacios públicos cerrados". Relacionista Pública Patricia Lanata. El restaurante se encuentra en Scosería 2584.
LA PISTOLERA. "Muy poca gente se ha sentado en las mesas exteriores. El tiempo no ha ayudado. El público de la parrillada acostumbra comer adentro y salir a fumar afuera. Vamos a ver si esas mesas `caminan` en el verano". Propietario del negocio, Carlos Díaz. La parrillada se ubica en Brito del Pino y Rivera.
BAR LAS FLORES. "El fumador compulsivo acostumbra consumir en una mesa del `deck` de madera. A los jóvenes les gusta sentarse allí. Invaden el restaurante al anochecer. Las mesas externas le dieron una mayor capacidad al bar". Familiar del propietario del emprendimiento ubicado en Bulevar España y Blanes.
Prefieren el exterior
"Con buen tiempo, el público prefiere estar en las mesas de la vereda del restaurante y no en su interior", dijo a El País el vicepresidente de Cambadu, Daniel Fernández. Esta gremial defiende los intereses de unos 1.000 almaceneros, autoservicistas y baristas.
Fernández explicó que los bares de Montevideo siempre tuvieron mesas en sus veredas. Con la modernización, agregó, llegaron los "decks" de madera.
La prohibición de fumar decretada por el gobierno el año pasado determinó que ese espacio fuera ocupado por parroquianos fumadores, señaló el comerciante.
Según el vicepresidente Fernández, se trata también de un nuevo espacio que se le suma al comercio gastronómico, ya que allí se puede incrementar el número de mesas.
Permiso es gratis en Punta del Este
En esta época la Intendencia de Maldonado recibe una "avalancha" de solicitudes para instalar mesas en la vereda. Son cada vez más los establecimientos gastronómicos que piden ocupar espacios públicos tanto veredas como la misma calle.
Muchos bares de Punta del Este han ganado terreno en las veredas y en la propia calle quitándole espacio para estacionar pero ganando en cantidad de lugares para prestar este tipo de servicios.
En la rambla de circunvalación de la península se elimina en cada temporada la mano de circunvalación hacia el este para permitir que los comercios ubicados entre las calles 10 y 12 puedan colocar mesas y sillas.
Desde la Intendencia de Maldonado se asegura que no existe una reglamentación al respecto. Por esta razón, cada solicitud es estudiada por varias reparticiones antes de conceder la autorización, explicó el director general de Planeamiento, arquitecto Julio Riella. El jerarca dijo que si bien una solicitud puede ser valorable desde el punto de vista estético y de calidad de servicios, hay que tener en cuenta otras razones como la seguridad en el tránsito.
Por colocar mesas y sombrillas en Maldonado los comerciantes no tienen la obligación de pagar al municipio. Sin embargo, años atrás la Dirección Nacional de Hidrografía (DNH) entabló millonarios juicios contra los restaurantes de la rambla de circunvalación a la península que en la zona del puerto habían colocado mesas en "decks" de madera construidos para tal fin.
La DNH entendió que los comerciantes construyeron los "decks" dentro de su jurisdicción y por ello tenían que pagar un canon.