En Paso Molino y Belvedere también piden televigilancia

| Aunque la situación no es "crítica", las cámaras alejarían a oportunistas

Los comerciantes de Paso Molino y Belvedere se sintieron "discriminados" por la Asociación Comercial del Uruguay, por "no ser informados" de la existencia del plan que prevé la colocación de cámaras de última tecnología en el Centro, Cordón y La Unión, dijo a El País la vocera del gremio de comerciantes de Paso Molino, Isabel Kujujian.

Esta gremial nuclea a 320 negocios situados sobre la Avenida Agraciada, Carlos María Ramírez y San Quintín hasta General Garzón. El plan, divulgado ayer por este diario, implica la cobertura de las avenidas 18 de julio y 8 de octubre mediante 20 cámaras y con la actuación "en el terreno" del cuerpo de Policía Turística.

APORTES. Consultada sobre si los empresarios de Paso Molino y Belvedere estarían dispuestos a abonar una cuota mensual para la instalación de los equipos de filmación, Kujujian, propietaria de la zapatería Edgar Calzados, respondió que "habría que ver el costo de la colocación de las cámaras filmadores y si todos los comerciantes de Paso Molino y Belvedere están de acuerdo con ese sistema de control".

Kijujian reconoció que los comerciantes necesitan la colocación de las cámaras, ya que operarían como un elemento de disuasión que la zona, de alta concentración de comercios y moviviento intenso durante todo el año.

De todas maneras es claro que la zona esta en "el mapa" de la preocupación policial. Por Agraciada, la presencia de uniformados es notoria. Cada tanto, un móvil patrulla la zona. A pocas cuadras de allí, en Carlos María Ramírez y Belvedere, se encuentra la Seccional 19a, la que brinda respuesta a los comerciantes y vecinos con el elevado trajinar de agentes en el barrio.

PRECIO. Los empresarios de Paso Molino y Belvedere coincidieron ayer en que el nivel de seguridad de la zona es bueno. Pero el movimiento y las aglomeraciones facilitan los pequeños robos, asaltos a comercios y rapiñas a quienes vienen a comprar a la zona. Así todos recuerdan la rapiña a la estación de servicio de Carlos María Ramírez y Julián Laguna ocurrida hace 15 días o el desvalijamiento del Supermercado "Malibe", situado sobre la misma avenida, acaecido hace un mes.

Los empresarios también recuerdan que hace dos días, un individuo realizó una rapiña en pleno centro de la zona comercial de Paso Molino y fue capturado a pocos metros del lugar por dos policías. Agregan, además, que muchos agentes de particular patrullan por la zona en busca de pungas.

"Por la Avenida Agraciada, hay muchos arrebatos y pungas. Los delincuentes operan en las paradas ubicadas frente a la Plaza Bellán", dijo el propietario de "Geminis Ferreteria", Carlos Picabea (58).

El empresario calificó de "positivo" la instalación de cámaras en Paso Molino, aunque advirtió que "debería ser módico" el costo mensual de mantenimiento de las mismas. "Con ese sistema, las calles son más seguras y eso atrae más clientes", agregó.

No todos creen que la mejor prevención contra el delito venga de la teconología. Uno de los escépticos en la materia es Augusto Barbieri, propietario de la estación de servicios rapiñada hace dos semanas. Afirmó que no participará de un plan de colocación de cámaras, ya que en su comercio posee dos y estas no registraron el rostro del delincuente. El sujeto, agregó, realizó el asalto con un casco que tapó su cara.

Un plan al que todos apuestan

El Comando de la Jefatura de Policía de Montevideo y los comerciantes del Centro, Cordón y La Unión analizan la colocación de cámaras que filmarán toda la Avenida 18 de Julio y la zona comercial de 8 de Octubre.

Mientras los comerciantes contratan el servicio de filmación, la Policía se encargará de la parte operativa. Es decir, efectivos controlarán las filmaciones y, en caso de que detecten que se cometió algún delito, comunicarán el hecho a la Policía Turística que patrulla el centro montevideano.

Las cámaras son equipos inalámbricos de última tecnología. Permiten ver a una persona a 300 metros, filman a color y pueden recorrer los sitios más vulnerables y detenerse en un punto prefijado.

Este tipo de medidas ha sido implementado con gran éxito en grandes ciudades, especialmente en avenidas y plazas con grandes concentraciones de gente, circunstancia habitualmente aprovechada por los delincuentes urbanos para atacar a ciudadanos vulnerables o turistas.

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