En dos años consiguieron dar vuelta a sus internas

Presidenciables. El camino que hicieron Mujica, Lacalle y Bordaberry para lograrlo

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D. FRIEDMANN / L. NICROSI

Dos años atrás José Mujica no era visto como presidenciable, salvo por el MPP. Luis Alberto Lacalle anunciaba que no sería precandidato. Y Pedro Bordaberry acababa de formar su propio sector. Pero todo cambió y ahora disputarán la Presidencia.

En junio de 2007, si bien había plena conciencia de que el senador tupamaro era uno de los principales capitales políticos que tenía el Frente Amplio para sumar votos hacia 2009, Mujica no era percibido como un presidenciable. El propio líder del Movimiento de Participación Popular decía en julio de 2008 que no "tenía pinta de presidente".

Sin embargo, el "fenómeno Mujica" sobrepasó la capacidad de asombro de los propios integrantes de la izquierda y hasta del presidente Tabaré Vázquez, quien tenía todas sus fichas puestas en Danilo Astori.

La adhesión popular lo convirtió en candidato único de la izquierda. Fue proclamado el 14 de diciembre de 2008 con el 71% de los votos del Congreso. "Unidos vamos a vencer", fueron sus primeras palabras tras ser proclamado.

Su popularidad había comenzado a gestarse a partir de 1995, cuando fue electo diputado. Con las mismas botas de goma con las que trabaja en su chacra, los uñas con tierra por cultivar flores, dejó el anonimato con que realizaba su trabajo político, para pasar a ser uno de los legisladores más mediáticos.

De la mano del crecimiento electoral del MPP, Mujica llegó a senador en el 2000 y logró que su grupo se consagrara como el sector mayoritario del Frente Amplio en 2004. Si algo se le reconoce al nuevo líder de la izquierda es que el objetivo del MLN y del MPP de llegar a los estratos sociales más bajos se cumplió y acercó al Frente Amplio un electorado que antes sólo sufragaba por los partidos tradicionales.

OPOSICIÓN. El 8 de junio de 2007 Lacalle sorprendía al Comité Ejecutivo Herrerista con una carta en la que anunciaba que en las "actuales circunstancias" había "resuelto" no comparecer a las internas de 2009. En ese entonces estaba planteado que una Asamblea Representativa del sector dirimiera la postulación a la Presidencia, una contienda en la que también estaban Carmelo Vidalín, Luis Alberto Heber y Juan Chiruchi.

Pero Lacalle no dejó la actividad. Al contrario. En diciembre de 2007 recorrió el país para dar "la otra campana" a la brindada por el presidente Tabaré Vázquez en sus presentaciones "pueblo a pueblo". Ambos destacaron sus logros como gobernantes.

Un mes más tarde, en el tradicional cónclave del Herrerismo en La Paloma, Laca-lle comunicó su intención de postularse para, dijo, evitar la fragmentación de su sector.

Su candidatura se formalizó el 12 de abril e implicó la formación de un nuevo grupo, Unidad Nacional (UNA).

También dos años atrás Bordaberry iniciaba una nueva etapa. Había formado en marzo de 2007 "Vamos Uruguay", su propio sector en el Partido Colorado. Detrás, tenía una gestión aprobada por la mayoría al frente del Ministerio de Turismo durante el gobierno de Jorge Batlle y también una campaña municipal, donde logró un 26% del electorado. Con ello consiguió triplicar las adhesiones que los colorados habían obtenido en Montevideo en 2004.

Su carrera estuvo signada por su confrontación con Rafael Michelini en 2006, en defensa de su padre. Creyó que ese enfrentamiento ante las cámaras de televisión en el programa "Zona Urbana" liquidaría sus posibilidades políticas. Pero al contrario, lo favoreció y lo convirtió no sólo en el candidato colorado a la Presidencia sino en la figura con la mayoría de adhesiones dentro de esa colectividad.

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