En busca del ADN de Carlos Gardel

| Las pruebas científicas pueden demostrar si el Mago fue o no hijo de Escayola, y por lo tanto, uruguayo

 portada ciudades 20030425, terminal de tacuarembo 270x141

La polémica sobre la nacionalidad de los héroes, las obras y las tradiciones del Río de la Plata suelen ser un debate entre 35 millones que dicen "Argentina" y tres millones que dicen "Uruguay". Es tradicional que los uruguayos y sus obras brillen en Argentina, sobre todo en Buenos Aires, de tal manera que los porteños los adoptan y olvidan su origen. Hay ciertas costumbres, también, rasgos culturales, que se comparten a ambos lados del Plata. Los argentinos los suelen sentir como propios en exclusividad, olvidando, momentáneamente, a la Banda Oriental.

Cada tanto se hace oír la protesta uruguaya, ya sea por el lugar de nacimiento de Carlos Gardel, la máxima figura de la música argentina, o la nacionalidad del autor de La Cumparsita, que suele usarse como himno cultural argentino, a pesar de que todos saben que la compuso el uruguayo Gerardo Mattos Rodríguez.

En los últimos días, una nueva alarma cundió entre los defensores de la identidad uruguaya, cuando el Ministerio de Cultura argentino decidió reivindicar la argentinidad del dulce de leche, las empanadas y el asado, aunque el embajador argentino en Uruguay explica con claridad que en ese caso no hay intención alguna de usurpar nada (ver nota aparte).

En cuanto a Gardel, la posición normalmente aceptada en Argentina es que nació en Toulouse, Francia, y que decidió ser argentino. La posición que se sustenta en Uruguay, con abundante acopio de documentos, es que nació en Tacuarembó. Hace cuatro años, el entonces diputado Agapo Luis Palomeque, del Partido Nacional, sugirió la idea de zanjar la discusión para siempre, mediante la realización de exámenes de ADN a los restos de Gardel y también a los restos de los padres de Gardel según la teoría oriental, el coronel Carlos Escayola y María Celia Oliva.

Palomeque razona de la siguiente manera: una vez que se realicen los exámenes se determinará si Gardel es hijo de Escayola o no. Si los exámenes resultaran positivos, entonces no habría dudas sobre que Gardel nació en Tacuarembó. De lo contrario, cobraría mucho más fuerza la tesis que indica que el extraordinario músico y cantante nació en Toulouse. La moción fue presentada por Palomeque en 1999 y se envió por escrito al Ministerio de Relaciones Exteriores, para que éste realizara las gestiones ante las autoridades argentinas, de tal manera que se autorizaran los estudios de los restos de Gardel, que reposan en el cementerio de La Chacarita, en Buenos Aires.

En su momento la petición quedó archivada en el Ministerio, ya que poco después cambió el Gobierno. Ahora el que vuelve a la carga es el diputado nacionalista Arturo Heber, quien pretende poner fin a la polémica con la última palabra de la ciencia.

Palomeque entiende que "hay argumentos convincentes para defender ambas teorías", tanto la que afirma que Gardel nació en Francia como la que asegura que nació en Uruguay. "Por eso hay que hacer los análisis, con los debidos controles y la participación de científicos uruguayos, tanto de los restos de Gardel, como los de los supuestos padres, en Tacuarembó", sostiene el ex legislador.

Las gestiones para que los argentinos permitan esos estudios no parecen fáciles. Palomeque entiende que "no habría motivo razonable para que se negaran a hacer esos análisis. Si se realizan los trámites entre los ministerios de Relaciones Exteriores, nadie se va a negar", anticipa.

"Nadie desconoce que Gardel eligió la ciudadanía argentina. Lo que se pretende averiguar, para terminar con la polémica, es donde nació. Yo creo que fue en Tacuarembó, pero vaya a saber", expresó Palomeque.

De todas maneras, los científicos advierten que los análisis comparativos del ADN no son una prueba irrefutable, por dos razones fundamentales: los restos que están en La Chacarita pueden no ser los de Gardel, o bien pueden serlo pero no estar lo suficientemente bien conservados como para permitir extraer muestras del código genético.

No es fácil

La posibilidad de que un cuerpo enterrado, como el de Carlos Gardel, pueda analizarse desde el punto de vista del ADN depende de muchos factores, incluyendo la suerte. Si bien se han tomado muestras viables de ADN de cuerpos de hasta 3.000 años de antigüedad, como los de momias, todo depende de las condiciones de conservación del cadáver en cuestión, explicó Carlos Azambuja, director de la empresa de genética molecular Genia e investigador reconocido, entre otros casos, por haber realizado los análisis del caso Gelman.

"La antigüedad no es un impedimento. Pero cinco años de entierro en una atmósfera de calor, humedad y bacterias, puede ser peor que 3.000 años en un ambiente seco y libre de contaminación", dijo Azambuja. A diferencia de lo que sucede con los análisis de ADN que parten de la sangre, el trabajo sobre "material cadavérico" puede ser más "impredecible".

El investigador explicó que en el caso de cadáveres "la cadena de custodia" del material del que se tomará la muestra de ADN no siempre es segura. En relación a los restos de Gardel, enterrados en el cementerio de La Chacarita de Buenos Aires, es difícil establecer una certeza absoluta de que son los del "zorzal criollo", sobre todo debido a las circunstancias de su muerte, en un accidente aéreo. Por eso es fundamental la actuación de un forense, que se encargue desde la identificación del féretro hasta el estudio de las medidas del cadáver, para compararlas con la persona en cuestión.

Adn en la historia

ZAR. Los exámenes de ADN han sido vitales para el reconocimiento de cuerpos históricos. Entre ellos están los de la familia real rusa. Nicolás II abdicó en marzo de 1917 y fue desterrado a Siberia con toda su familia, donde poco después cayó en manos de los bolcheviques; allí permaneció detenido en la casa Ipatyev en Ekaterimburgo. El 17 de julio de 1918 le asesinaron a tiros de revólver junto a su esposa, Alejandra, a sus cuatro hijas y al zarévich. En 1994 se realizó la identificación de los restos óseos de la familia del último zar de Rusia, encontrados en una cueva a 35 kilómetros de Ekaterinburgo. Para ello se comparó el ADN de estos huesos con el del actual Duque de Edimburgo, el esposo de la reina Isabel de Inglaterra, quien está emparentado con la familia imperial rusa por vía materna, ya que es bisnieto de la madre de la zarina Alejandra. Su ADN resultó ser idéntico al de los supuestos restos de la zarina y sus tres hijos. Así se confirmó el asesinato y la identidad de los cuerpos.

VAIMACA. También los restos del mítico charrúa uruguayo fueron sometidos a un examen de ADN, al igual que los de dos guaraníes que junto a él fueron trasladados a Francia y exhibidos como fenómenos. La muestra para la prueba fue extraída de dos falanges de Vaimaca Pirú conservadas en Paysandú; su cuerpo fue enviado desde Francia luego de años de reclamos desde Uruguay. El examen que realiza el laboratorio de la Facultad de Humanidades y Ciencias permitirá corroborar que los restos realmente son los de Vaimaca, además de facilitar la creación de una base de datos sobre material genético indígena puro.

JAMES. También el ADN del bandido más famoso de todos los tiempos, Jeese James, fue testeado, aunque nunca se llegó a una conclusión final. En 2000 su presunto cadáver fue desenterrado con gran alharaca en un cementerio de Texas, Estados Unidos. Así se pretendió saber si los restos en cuestión eran los del verdadero James, porque 15 años antes se había desenterrado otro cuerpo en Missouri. En ese momento el examen de ADN determinó que el cadáver era muy probablemente el de Jesse James. El hombre fue uno de los delincuentes más buscados de su tiempo. Empezó su carrera en la adolescencia, cerca del final de la Guerra de Secesión, y con una banda de jóvenes asaltó bancos y trenes. El precio por su cabeza demostró su "valía". 10.000 dólares.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar