GUSTAVO TRINIDAD
Dentro de 10 días, 80 reclusos primarios inaugurarán un nuevo sistema que busca la atención a los presos adictos, que conforman el 68% de los jóvenes que delinquen por primera vez.
Son casi 1.100 los presos en esta condición. Lo que se intenta es evitar que estos reclusos ingresen al sistema carcelario tradicional, donde además de tener acceso a drogas, realizarían la denominada "escuela del delito". El proyecto prevé que queden 25 días a su ingreso en Cárcel Central y luego de una evaluación pasen a un sector especial en el Centro Nacional de Rehabilitación (CNR).
Es una medida que busca bajar el grado de violencia en los delitos, y que tiene como objetivo atender a los jóvenes de entre 18 y 19 años que llegaron a delinquir por ser consumidores, en su enorme mayoría, de pasta base.
"Un estudio constató un preocupante aumento en jóvenes procesados sin antecedentes ni estilo de vida criminal, que tiene relación con la droga", explicó a El País Agustín Deleo, director del CNR.
Lo que detectó este estudio se puede constatar en decenas de barrios donde los vecinos explican el aumento de la violencia y los delitos por el consumo de pasta base.
Estudiantes. "Entre los 80 presos tenemos muchos que por ejemplo tienen tercer y cuarto año de liceo, pero que abandonaron el sistema de enseñanza y así empezaron a frecuentar la calle y barritas, empezaron en el consumo de pasta base y alcohol hasta que un día delinquen. Cuando les `cayó la ficha` ya estaban en un modulo del Comcar", expresó Deleo. El tratamiento tendrá tres etapas y tres grupos de técnicos que se harán cargo del recluso en cada una de ellas.
"La primera evaluación es para ver si es aceptado y queremos que sea muy rápida y no supere los cinco días. Se realizará en Cárcel Central porque es la boca de entrada de todos los reclusos en Montevideo. Trabajará un procurador junto al actuario del juzgado, un sociólogo que evaluará si el preso tiene una familia sólida que lo contenga y un psicólogo que efectuará un diagnóstico", explicó Deleo. Luego será atendido por psiquiatra y toxicólogo de la Junta Nacional de Drogas y pasará 6 meses a un sector especial del CNR.
"Es muy importante para nosotros mantenerlos fuera de las cárceles comunes para tenerlos alejados de cualquier posibilidad de consumir. Esa etapa de desintoxicación es esencial". Finalmente se realizará otra evaluación y si el recluso la supera integrará el nivel normal del CNR con posibilidad de salidas transitorias para estudiar o trabajar.
Los delitos que hayan cometido podrán ser hurto, rapiña o lesiones y no deben registrar ingresos al INAU.
"Se trata de una segunda oportunidad", indicó Deleo.
Controles
El ingreso de drogas e incluso armas a centros de reclusión es un grave problema del sistema ya que su combinación es sumamente peligrosa. De hecho hay familiares de reclusos que han denunciado la existencia de literales "bocas" de drogas en celdas, sobre todo en Comcar. La Dirección de Cárceles dio un paso en este sentido la semana pasada cuando incorporó dos escaners para el Comcar a un costo de US$ 60.000. Estos aparatos detectan partículas de narcóticos y podrán ser usados en el ingreso de la visita y en las requisas a presos.