LA ENTREVISTA DEL DOMINGO

"Si tengo que elegir un político es Jorge Batlle"

Ernesto Talvi, doctor en economía y director de CERES. 

Ernesto Talvi por Arotxa
Ernesto Talvi por Arotxa

Los líderes históricos del Partido Colorado lo quieren de candidato. Él, por ahora, coquetea con la idea, se define políticamente como un liberal progresista y dice que a mediados del año próximo decidirá si se zambulle en la campaña electoral. En una escala del uno al diez, el economista le pone un cinco a la gestión del gobierno de Vázquez porque opina que falló en su gran promesa: cambiar el ADN de la educación. "No se puede esperar más".

—¿Cuál es el análisis que hace de la situación económica actual?

La economía se está acelerando, la producción está acelerando su crecimiento, está bajando el empleo, cayendo la inversión y estamos teniendo un número récord de empresas en concurso de acreedores. Esto responde a que la economía durante la bonanza 2004-2013 se dimensionó para una demanda que luego no se materializó. Las empresas contratan personal, lo entrenan, instalaron capacidad productiva y equipo para atender una demanda con una previsión mayor que finalmente no se completó. La economía pasó de crecer 6% por año a 1% en 2014. Esa baja de la velocidad es muy traumática. Ibas a 120 kilómetros por la carretera y estimabas llegar al lugar de destino a determinada hora, pero de golpe pasás a circular a 20 kilómetros por hora. Es lo que llamamos la hipótesis del sobredimensionamiento. Un boom económico que duró 10 años, que se esperaba que durara mucho más, y la cosa se frenó.

El gobierno acaba de anunciar un nuevo aumento de tarifas, ¿cómo cree que se manejó el tema desde el equipo económico?

El diagnóstico que hizo el gobierno Vázquez es correcto. Heredó un déficit fiscal enorme, después de un festival de gasto que creo que no tiene antecedentes en la historia moderna. No quedó más remedio que acomodar las finanzas públicas, el gobierno eligió hacerlo a un costo político alto subiendo las tarifas de los servicios públicos. Estamos de acuerdo con el diagnóstico, no con la terapia. Subir impuestos y tarifas, y bajar inversión sobre una economía que ya está flaqueando porque está sobredimensionada, no funciona. La mejor prueba es que el déficit fiscal hoy está igual que hace tres años. Es decir que después de tres ajustes estamos igual.

Habló de una pérdida de competitividad en las empresas exportadoras. ¿Qué medidas se deberían implementar para solucionar ese fenómeno?

Hoy las empresa públicas transfirieron 500 y pico de millones de dólares a Rentas Generales en conjunto. Esos son impuestos encubiertos en el precio de las tarifas que no han sido legislados. La propuesta que hicimos de Ceres hace un tiempo fue de bajar 30% el gasoil y el fuel oil, y 15% la energía eléctrica para los sectores que hoy tienen problemas de competitividad. Me refiero al agro, la agro industria y la industria. Eso cuesta 260 millones de dólares por año. Lo que las empresas están transfiriendo a Rentas Generales es el doble. Para que tengamos idea de la magnitud de lo que podría llegar a hacerse, si esas necesidades fiscales no estuvieran de por medio. Acá no estamos hablando de ineficiencias de las empresas. Es ofrecer mejores condiciones a las empresas que hoy están compitiendo en el mundo con grandes dificultades.

En su última presentación dijo que se debía replicar el modelo de incentivos que se usó para UPM al resto de las empresas. ¿Cómo observó la negociación con la multinacional?

A mí me hubiera gustado que se hiciera de otra forma. Es una inversión que va a durar 30 años y por ende involucra a seis gobiernos. Hubiese sido oportuno consultar a los líderes de la oposición, que sin duda hubiesen apoyado el proyecto. Juzguemos lo que se hizo. Si el diagnóstico es que la economía está creciendo sobre bases frágiles, no está creando empleo, no está generando inversiones, entonces, atraer inversiones con estímulos para que se ubiquen en el país es una buena idea. Apoyamos la idea a un nivel conceptual. Estamos trayendo una empresa de primer nivel internacional que viene atraída al país porque le vamos a ofrecer una plataforma como la zona franca desde donde presentarse al mundo, además de una serie de beneficios como lo es la reconstrucción de la infraestructura ferroviaria. Somos un país chico y hay que ofrecer seguridad, lo vemos con buenos ojos pero decimos que si esto se hace para UPM, entonces, todos somos UPM. Deberíamos extender estos beneficios a todos los proyectos de inversión, cualquiera sea el origen o tamaño. No creo que a los empresarios nacionales les falten ideas, sino que les faltan incentivos. Generalizarlo aporta a un desarrollo más armónico, que aquel que se genera cuando apuesta a estas mega inversiones. Lo que sucede es que se genera bonanza en especie de islas contenidas en un enclave y no desparrama para toda la geografía.

¿Es razonable darle los mismos beneficios a alguien que genera 4.000 puestos que a una empresa que genera 30?

No exactamente los mismos, por ejemplo no le podemos dar una zona franca a todas las empresas. Pero hay muchas cosas que sí se pueden dar. Es una figura conceptual lo de "todos somos UPM": bonificar las tarifas públicas 10% en los combustibles y 15% en energía. Proponemos crear un fondo de infraestructura en el que el Estado se comprometa a poner un dólar para infraestructura por cada cuatro dólares de inversión. No nos olvidemos que en empleo las mega empresas solo generan un tercio de los puestos de trabajo. Se necesita una política más agresiva de atracción de inversiones.

¿Cómo visualiza la próxima ronda de Consejo de Salarios para la actividad privada?

Va a primar la cordura y la moderación porque no estamos para cosas raras. En el último año y medio se destruyeron 9.000 empleos. Va a primar la cordura y no esperamos que haya un cambio de tónica muy importante, a pesar de que la economía se está acelerando. Pero se está acelerando con pérdida de empleo. Acá lo que hay que privilegiar es el empleo.

—¿Cómo califica al gobierno en una escala del 1 al 10?

No quiero ser injusto porque con una nota no puedo dar matices. Lo tengo que calificar con un cinco porque es un gobierno que hereda una situación económica complicada, que entró en una actitud defensiva porque había muchos temas por resolver. Eso dejó poco espacio para desafíos grandes. Un cinco porque siento que el gobierno actuó, pero no ha tenido fuerza y capital político para encarar lo que fue una promesa electoral: el cambio del ADN de la educación. Esto no quiere decir que no se estén haciendo cosas. Alcanza con ir al liceo de Mercedes de tiempo completo con características muy parecidas al Impulso. Pero la educación necesita una solución ya. No se puede esperar más.

Muchos están esperando que anuncie su candidatura.

El primero en mencionar esto hace casi un año y medio fue Jorge Batlle. Yo dije que me sentía muy halagado que alguien como él haya considerado que uno puede estar a la altura de semejante responsabilidad. Mucha otra gente se acercó para alentarme a entrar en la política. Lo voy a considerar con serenidad, tranquilidad, en la intimidad. Es una decisión personal que nadie va a tomar por mí. No va a ser tomada antes de mediados del año que viene. En caso de tomarla va a ser convencido de que la política es un vehículo más efectivo para promover los cambios que la ciudadana está demandando.

¿Cómo se define políticamente?

Como un liberal progresista. Es mi definición. Alguien que cree en la iniciativa privada y desde allí es que surge la fuerza y el motor de toda sociedad. La iniciativa privada no es puro lucro, hay mucha generosidad y solidaridad en la iniciativa privada. Creo que el ser humano cuando se le da la posibilidad tiene una capacidad de entrega y una creatividad tremenda.

¿Se identifica con un partido político? Quienes tratan de impulsarlo lo ubican en el Partido Colorado.

Yo soy hincha de Peñarol, pero que diga eso no compromete mi tarea. Desde mi posición como director de Ceres tengo que ser independiente, y tener cierto respeto institucional. No me puedo embanderar políticamente. Yo como ciudadano he votado y sé perfectamente a quién lo hice. No en vano el doctor (Jorge) Batlle fue la primera persona que vino a hablar conmigo y eso tiene un mensaje detrás y una afinidad en el cómo hacer las cosas.

¿Qué político de la historia uruguaya siente que mejor lo representa?

¿Un político de la historia uruguaya? El doctor Jorge Batlle. Y dejame decirte el porqué. Gran republicano, humanista, liberal. Era un hombre que estaba permanentemente comprometido con los ideales y con el futuro del Uruguay. Piloteó con mano firme la peor crisis de la historia y logró algo casi impensado: construir una marca país al decir que Uruguay tiene que pagar sus obligaciones. Siento una gran admiración por Batlle, a pesar de que a los ojos de mucha gente fue el presidente de la crisis.

¿Qué perfil tiene que tener el próximo presidente de la República?

—Lo resumiría con una frase bien concreta: alguien que la gente pueda votar con ilusión y en quien depositar su confianza.

¿Cree que puede tener condiciones para ser presidente?

No sé que decisión voy a tomar. Y la verdad que me sentiría muy incómodo en hacer una autoevaluación. Lo bueno que tiene la democracia es que los pingos se ven en la cancha. Si decido entrar, si tengo condiciones para ser presidente, lo definirá la ciudadanía.

“Hay que evitar que los niños sean carne de cañón de narcos”

-¿Qué tres cosas le cambiarías a la educación pública para mejorarla?

-Hay que cambiar el paradigma con el que se gestiona la educación en los contextos vulnerables. Allí los chiquilines desertan casi en su totalidad. Se necesitan liceos de horario súper completo. De 8 a 18 horas, liceo los sábados, liceos de verano, cuerpos decentes comprometidos con el proyecto y estables. Un director con autonomía para decidir aspectos curriculares y extracurriculares específico, además de equipos especializados de tutorías. Grupos para atender los temas de alimentación y prevención sanitaria. Una propuesta que integre a la familia para que se comprometa con el éxito de sus hijos, y que integre a la comunidad. Que se vea que a través de la educación también se puede tener un futuro posible y no van a ser carne de cañón para las narco mafias. Es el primer cambio para intentar revertir una fractura social de larga data pero que no estamos pudiendo solucionar.

-Casi un plan de emergencia educativo.

-Es un plan que le llamo de saturación educativa en las comunidades deprimidas. Se necesita empezar a revertir la fractura social. Creemos que se debe emular los proyectos como el Impulso para la educación pública. Nuestro sistema está preparado para enseñarles a los que están en condiciones de aprender, y no da respuestas para esos chicos que viven en contexto crítico. Se necesitan técnicas pedagogicas distintas a las habituales y evaluaciones diferentes. Si no se atienden esas realidades diferentes es prácticamente imposible que los chicos se mantengan adentro del sistema. Esos estudiantes que llegan de su casa donde hay problemas de violencia domestica, adicciones, tienen problemas atencionales y son intolerantes a la frustración. Eso debe atenderse con planes de seguimiento muy concretos.

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