El papa Juan Pablo II permanecía hoy en estado gravísimo y numerosos prelados y representantes de la Iglesia Católica dijeron reiteradamente que agoniza, tras la confirmación del Vaticano de que sus "parámetros biológicos están notablemente comprometidos".
Millones de católicos fueron llamados a rezar en todo el mundo ante el agravamiento de la salud de Juan Pablo II, por quien gobiernos y religiosos de diferentes credos expresaron pesar y dolor.
Entre 50 y 70 mil fieles continuaron por la noche la vigilia en la plaza San Pedro, informó la policía italiana, pese a que autoridades vaticanas sugirieron a los congregados que fueran a sus casas y rezaran allí.
El vocero vaticano comentó que Juan Pablo II "con visible participación, se asocia a la continuas plegarias de aquellos que le asisten".
"Las condiciones generales y cardio-respiratorias del Santo Padre se agravaron ulteriormente. Se registra un aumento de la hipotensión arterial, mientras la respiración se volvió superficial", dijo el director de la sala de prensa de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls, en su última declaración.
"Se instauró un cuadro clínico de insuficiencia cardio-circulatoria y renal. Los parámetros biológicos están notablemente comprometidos", agregó.
El pontífice, que no quiso volver a ser hospitalizado, reconocía las plegarias de los asistentes que rodeaban su lecho, dijo el vocero Joaquín Navarro Valls.
Juan Pablo pidió a sus allegados que le leyeran el pasaje bíblico que describe los tramos finales del Vía Crucis, el trayecto que siguió Cristo camino de su crucifixión.
Navarro Valls dijo que el Papa siguió atentamente el relato y se hizo la señal de la cruz.
Por la noche, el Vaticano negó los rumores de algunos medios de prensa internacionales e italianos que daban por muerto al Pontífice.
Fuentes vaticanas agregaron que cuando sea el momento se dirá todo como, expresaron, sucedió hasta ahora.
MISA. Durante la homilía de la misa por el pontífice, que se celebró por la noche en la Basílica de San Juan de Letrán, el cardenal Camillo Ruini aseguró que la fe del Papa es "tan fuerte y plena que en estas horas de sufrimiento", como antes durante todo su ministerio, "ya ve y toca al Señor".
En la homilía, Ruini -vicario del Papa para la diócesis de Roma- aseguró que Juan Pablo II está afrontando "la prueba más difícil de su larga y extraordinaria vida".
"La afronta y la vive con la misma íntima serenidad y abandono confiado en las manos de Dios con la que siempre ha vivido, trabajado, sufrido y gozado", añadió el purpurado.
Las máximas autoridades del estado italiano -desde el presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, hasta el primer ministro, Silvio Berlusconi, así como el líder de la oposición de centro-izquierda, Romano Prodi asistieron a la misa por el Papa en la Basílica de San Juan de Letrán.
Ruini es además la persona encargada de comunicar al pueblo de Roma la noticia de la muerte del pontífice.
Al concluir la homilía expresó: "Queridos hermanos y hermanas, volviendo atrás con la memoria en estos 27 años de papado, sentimos una gratitud inmensa hacia el hombre Karol Wojtyla y hacia Dios que nos lo donó".
"Ahora, mientras rezamos con él, nos encomendamos ambién nosotros, como él, a la voluntad del Señor, a esa divina misericordia en la que Karol Wojtyla siempre confió, a esa madre de Jesús a la que se consagró totalmente".
Por su parte, el vicario general del Papa para Ciudad del Vaticano, monseñor Angelo Comastri, aseguró: "Esta tarde o esta noche Cristo abre de par en par las puertas al Santo Padre y en la puerta seguramente está María, a la que el Pontífice dijo soy todo tuyo".
El religioso comenzó así la vigilia de plegaria con el rosario en plaza San Pedro del Vaticano, donde se congregaron miles de fieles.
Al término del rezo del Rosario, por la noche, Comastri exhortó a los fieles: "regresen a casa y donde sea que estén recemos por el Santo Padre".
En el rostro de los miles de fieles congregados en San Pedro se reflejaba la conmoción, mientras de pie, con las manos juntas o con una vela en la mano, rezaban el rosario.
La ventana del estudio del Papa continuaba iluminada, igual que la de su secretario particular, monseñor Stanislao Dziwisz.
ANSA